Un aporte más para el debate: "Reinas: el respeto y el conocimiento vs. la ignorancia"
Lunes, 22 de febrero de 2021

Por Vilma Vega

Escritora. Poeta, dramaturga y guionista de 3 Vendimias Nacionales y de 61 fiestas departamentales y Actos de la Bendición de los Frutos. Autora del "Primer proyecto y programa de las Escuelas Provinciales de Vendimia". Autora y conductora del "Primer Curso Taller de Guionistas de Vendimia", auspiciado por Argentores y la Municipalidad de la ciudad de Mendoza.--- Fundadora de la Comisión Provisoria en defensa del guión y los guionistas de Vendimia, que investigó, propulsó y logró que se le otorgara a la Fiesta de la Vendimia la calificación de género único.(2004). Autora de 11 libros publicados, entre los que se cuentan: "La Vendimia que amo" y "Parajes, brebajes y personajes mendocinos" (este último, editado por la Dirección General de Educación de la provincia de Mendoza.

"Una vez más voy a sumar mi opinión a este debate viejo pero pertinaz que hoy vuelve a encender el proyecto guaymallino de eliminación de su reina departamental de la Vendimia. Lo hago porque es mi responsabilidad de ciudadana y persona de la cultura, pero, fundamentalmente, porque la Fiesta de la Vendimia es de todos los mendocinos, más allá de la actividad que desarrollemos y la generación a la que pertenezcamos porque, además de identificarnos con ella, también la pagamos entre todos los mendocinos, por los beneficios culturales, turísticos, económicos, sociales y laborales que aporta a nuestra provincia.

Es normal entonces que nos preocupemos por su integridad y conservación, y que formulemos las preguntas que nos plantea este proyecto a todas luces inconsulto, arbitrario y unilateral que parece no admitir objeciones.

El secretario de gobierno de Gaymallén fue lapidario y breve en sus declaraciones al asegurar que las reinas atrasan; no suman. Pero no aclaró el lugar preciso donde no le cierran las cuentas -que era indispensable que demostrara.

El proyecto del concejal Conte preconiza, en tanto, en sus enunciados promocionales

1.-No fomentar estereotipos.(¿Cuál es el estereotipo negativo que fomenta la Reina de la Vendimia?)

2.-Potenciar el turismo. (Las reinas de la Vendimia son promotoras del turismo por excelencia, ¿tienen la culpa de que el municipio no les reconozca y aproveche esa condición?).

3.-Ahorrar presupuesto.- (¿Cuánto dinero le demanda a la comuna una reina de la Vendimia? Números, cifras concretas, señores, no abstracciones nebulosas). 

Ahora bien, seguro que surge el trillado argumento de la necesidad de evolucionar en consonancia con la modernidad, pero entonces, ¿puede un intendente que se autodefine progresista comportarse como patrón de un fundo o un feudo a la hora de tomar decisiones que atañen a todos? Es coherente? Y si de coherencia en los fundamentos se trata, no puede menos que desconcertar la respuesta del autor del proyecto cuando se le recalcó la destrucción del patrimonio cultural que sería suprimir la figura institucional de la Reina, y él respondió que sólo se consideraba Patrimonio Cultural a los cuadros del acto central, no a la elección de reinas. (¿?. ¡¡!!).

Ahora hagamos historia verdadera.

Cuando la UNESCO incluyó a nuestra Vendimia entre las 6 fiestas populares más importantes del mundo, se tuvo en cuenta la multitudinaria amplitud de la celebración, que incluye actos distritales, departamentales, Bendición de los Frutos, Vía Blanca, Carrusel y Acto Central con elección y Coronación de la Reina. Es más, cuando se le otorgó a la fiesta la calificación de género único en el mundo -Obra épica con coreografía y música, original de Mendoza -24-08-2004- se tuvo en cuenta que el guión prevé un cuadro especial de presentación de reinas como homenaje a la mujer mendocina. Cabe añadir que las bases del concurso público para la adjudicación de la propuesta artística, también contemplan este punto como exigencia.

Hablemos con fundamentos sólidos, entonces, y convengamos que la figura institucional de la Reina de la Vendimia es absolutamente respetable, respetada y querida.

Todas las mujeres que han pasado por esta singular experiencia se muestran agradecidas por los conocimientos que les ha proporcionado y las puertas que les ha abierto en el camino de su propia superación como profesionales brillantes, trabajadoras sociales y formadoras de hogares honorables. Frente a esta evidencia comprobada y fácilmente comprobable, las preguntas siguen surgiendo: ¿qué le restan o no le suman las reinas a una sociedad democrática?

La respuesta de los propulsores del proyecto argumenta que no se debe interferir en las conquistas de los derechos femeninos que se han logrado. Pero ¿de qué derechos hablamos cuando estamos cerrándole espacios de acción y función despojándolas del libre albedrío de las opciones a las jóvenes de las nuevas generaciones?

Coherencia, por favor! No pueden afirmar que la supresión de las Reinas no va a afectar a la fiesta. ¿Cómo se justificarían la Vía Blanca de las Reinas y el Carrusel de la Vendimia que nacieron para acercar el pueblo a sus representantes femeninas? No sólo afectará la unidad de su contexto significativo, sino que incrementará el vaciamiento de contenidos que viene sufriendo, como es el caso de la Bendición de los Frutos, quizás uno de los actos más conmovedores y connotativos, porque no sólo evoca la antiquísima "Bendición de la cosecha" en las fincas pioneras y rescata esos símbolos que rinden homenaje a aquélla sacrificada agricultura primigenia que marcara el rumbo de la provincia; una bella ceremonia que daba apertura oficial a los actos centrales y que -a pesar que los departamentos también la cuentan en sus calendarios festivos, antojadizamente fue erradicada de su lugar de origen, el Parque Gral. San Martín, para itinerar por diferentes regiones provinciales dejando un lugar desierto en la ciudad Capital, mientras la Virgen de la Carrodilla, un ícono inamovible de la fiesta, pierde su ganado protagonismo labriego y se destiñe entre tantas alocuciones que la hacen demasiado olvidable, como sucedió en uno de los últimos carruseles.

No valen argumentos fútiles, ni hipocresías, ni los prejuicios idiomáticos impuestos por las dictaduras ideológicas en boga, que descartan el vocablo "reina" por anacrónico, pero que aderezan sus argumentos de cotillón tratando de imponer otros más convenientes a sus propósitos como "cosificación" "violencia simbólica", etc. a la vez que hacen oídos sordos a la violencia manifiesta que los periodistas afines al proyecto descargaron sin piedad sobre las reinas, llamándolas "las barbies bobas" o "las reuniones de consorcio de las señoras gordas de la CORENAVE" en alusión a las reinas de mandato cumplido, etc. o los que publicaron notas de ignotos personajes que sostienen que la eliminación de las reinas es tan necesaria como la Ley Micaela para detener los femicidios; o el que comparó la elección de la Reina Nacional de la Vendimia con la elección de "la cola más linda del verano".

Un discurso agresivo y delirante, tanto como incongruente e hipócrita porque discrimina a la mujer hermosa, la priva de sus posibilidades de superación e, implícitamente, la responsabiliza de la violencia que la acecha; es decir, condena a la víctima y absuelve al victimario.

Pero, retomando el tema, éste es un asunto serio que va más allá de las discusiones de políticas partidarias, los prejuicios ideológicos y las posturas personales ignorantes o tendenciosas. Es muy grave porque implica un ataque directo a nuestra identidad, nuestra cultura, nuestras tradiciones y costumbres. Un golpe sobre nuestra idiosincrasia regional, asestado desde la subestimación, el abuso de poder, y la negación de los derechos que asisten a los ciudadanos en todo contexto democrático.

Pero a este debate le están faltando las voces autorizadas de la Cultura (especialmente de la Cultura Oficial); los investigadores e historiadores; los sociólogos, los reconocidos hacedores de la fiesta, etc. De otro modo no será posible.

La Cultura es un derecho inalienable de los pueblos libres. Y las tradiciones pertenecen a los pueblos que las heredan y las sustentan; en tanto que a sus gobernantes les cabe la responsabilidad de preservarlas, divulgarlas y promoverlas, pero jamás eliminarlas.

"...Porque un pueblo que canta con matices de abuelos,/ con resabios de padres, y de hijos, y de nietos/ canta un único canto y es siempre un solo pueblo".

Salud, Vendimia nuestra! Salud, reinas por siempre!" 

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Comentarios
AMPARO
25-02-21 10:47
Impecable respuesta a la ignorancia cultural, tradición popular, recurso turístico, económico y patrimonio mendocino solo por oportunismo político. Si algo caracteriza a la elección de la Reina de la Vendimia, es el cuidado de la exposición vanal de las jovenes candidatas, fisica y emocionalmente. Su imagen siempre es cuidada sin exacerbar con vestimentas que hagan perder su objetivo o mostrarlas como objetos en concursos de cualidades físicas. Hay una tematica de vendimia que hace, que elegir la una reina, sea elegir un lugar para representar las cualidades de su origen y elervarlo a la representación provincial, nacional e internacional.
Si ha habido algo, es que a lo largo de los años se ha ido actualizando y evolucionando el rol de las reinas.
Por ello, debemos defender un hecho cultural, tradición y fenómeno indiscutiblemente popular con una difusión internacional. Se deben poner las ideas, para mejorar cada tramo de la Fiesta, impulsar la creatividad artistica en cada uno de sus estamentos, en vez de distorsionar o desvirtuar una importante y reconocida manera de identificarnos como provincia vitivinícola.
María Eugenia Catania
22-02-21 13:43
Por primera vez leo a alguien expresando ideas cercanas al sentir de la mayoría de los mendocinos. Un aplauso!!!!!
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