Opinión
La noticia que no fue noticia
Domingo, 3 de enero de 2021Por Marcelo López
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Más allá de las esperanzas individuales y colectivas. De los deseos unificados de que el jueves a la noche ocurriera algo mágico, nada de eso pasó. Apenas pudimos renovar la ilusión de que eso que el calendario marca como periodos estables de tiempo que llamamos años nos haga creer que algo cambiara.

Pero nada de eso pasó, apenas una continuidad de acontecimientos y sucesos, pero con un cambio sustancial la aparición formal de un nuevo actor; la vacuna.

La vacuna es una esperanza del mundo para recomponer medianamente la normalidad comercial y productiva que hoy está, nuevamente, casi paralizada por completo en Europa y con serias posibilidades y con gran parte de América camino a la misma situación.

Todas las predicciones de recuperación para 2021 se ven nuevamente en zozobra ante la reaparición con fuerza de los nuevos brotes del Covid que se resiste a dejar de ser la estrella de moda. Los países europeos profundizan cierres y toman medidas sobre la marcha como Inglaterra, que no sólo cerró nuevamente las escuelas, sino que decidió cambiar el programa de vacunación y dar solo una dosis de la Vacuna Pfizer en vez de las dos para intenta lograr aunque sea una inmunización mínima en mayor cantidad de habitantes.

Así a tientas, con ensayo y error se está movimiento el mundo, lo que deja en ridículo el discurso político y económico de la oposición y de gran parte de los comunicadores de este país que parece que se han quedado sin acceso a internet ni a material de lectura de lo que pasa en el resto del globo.

Mientras, el Gobierno argentino ojea las cartas como fullero viejo tratando de descifrar cómo armar un año que por ahora lo único que promete es la continuidad de la excepcionalidad de la pandemia.

Más allá de esto el cierre y arranque estuvo signado por algo que venimos desarrollando con cierta profundidad en las últimas columnas del 2020, los precios de los alimentos, las exportaciones y la intención de estimular el agregado de valor en las exportaciones alimentarias que son las principales de la Argentina.

Dos resoluciones impactaron fuertemente en ese rubro, que no sólo son importantes a corto y mediano plazo, sino que además mostraron una vez más los problemas que sigue teniendo el Ejecutivo en el manejo de la famosa agenda comunicacional.

Las dos medidas tomadas en ese sentido en esta semana tuvieron repercusión absolutamente dispar. Por un lado, el cierre del registro de exportaciones de maíz hasta marzo que llegue la nueva cosecha y por otro la baja a cero de las retenciones de gran parte de las producciones regionales, algo larguísimamente reclamado por el sector. Sin embargo, lo único que cosechó el Ejecutivo fueron críticas por el cierre del registro de DJE de maíz, algo no querible pero necesario ante la disparada de los precios del mercado interno que duplicaron el valor del grano esencial.

Todas las entidades del famoso campo argentino salieron a cruzar la medida que intenta ordenar un poco el mercado interno y neutralizar la fuerte influencia en el precio de los alimentos básicos.

La medida llegó después de ver que la provisión del grano no está garantizada y que de los 38 millones de toneladas que se podrían exportar ya se embarcaron 34 millones o sea que la afectación para el sector exportador sería mínima.

La pelea está planteada y seguirá fuerte esta semana, es probable que aparezca alguna reunión entre las autoridades de Agricultura y los exportadores, buscando de una solución que pasaría por garantizar a precios desenganchados del internacional el cupo de maíz necesario para la producción de alimentos locales.

Mientras la medida del maíz ganaba centímetros y centímetros además de comunicados varios de todas las entidades, la baja de las retenciones a las exportaciones para las economías regionales paso inadvertida.

Las cadenas alcanzadas por el nuevo arancel 0% son las de carne ovina y caprina, huevos, acuicultura, apícola, productos hortícolas (tomate, pimientos, cebolla, ajos, puerros, esparrago, etc), hongos, olivícola, maíz pisingallo, legumbres, papa y mandioca.

También la producción de frutos secos, frutas tropicales, cítricos dulces, cítricos, uva en fresco y pasas de uva, cucurbitáceas, frutas de carozo, frutas finas, peras y manzanas, infusiones, semillas, quínoa, especies, alfalfa, alimentos en base a frutas, jugos de frutas y aceites y esencias de cítricos.

Para dar dimensión a la importancia de la medida estas cadenas en el 2020, aún en el contexto de pandemia, generaron el 24% del total exportado en alimentos y bebidas, con la propiedad de tener mayor valor unitario por tonelada que genera valor agregado en origen, fundamental para el desarrollo de zonas del país que no tienen la bendición de los granos como la soja, el maíz o el trigo.

Por otro lado el universo de productores de alimentos y bebidas de las distintas regiones alcanzados por la eliminación de los aranceles reúnen al 41% del empleo del sector lo que según datos oficiales involucra de manera directa unos 192.000 trabajadores en todo el país.

En este rearmado la vitivinicultura salió algo lesionada, aunque no hubo ni habrá demasiadas quejas ya que la corrección de las retenciones para el sector estaba hablada y casi acordada desde que se duplicaron los reintegros por exportación. La industria vitivinícola había visto estancada sus retenciones en 3 pesos por dólar exportado. En el sector, off the record, confirman que estaba relativamente hablado por que las devaluaciones y la inflación posteriores habían prácticamente licuado las retenciones. Había dos caminos o volver a fijar un monto, por ejemplo 4 pesos, o poner un porcentaje para evitar nuevas complicaciones, y de hecho fue el camino que se opto retomando el 4.5% (en realidad unos céntimos menos) que significaban los 3 pesos por dólar en el momento en que se fijaron.

El decreto publicado el último día del año es fundamental para promover el desarrollo de sectores y cadenas productivas regionales que pese a los contratiempos y de sufrir largo tiempo el ninguneo del Estado a favor de la primarización de las exportaciones generaron valor agregado y ganaron mercados internacionales con mucho esfuerzo. Agricultura y Cancillería también comprometieron su apoyo en la consolidación de esos mercados y en la búsqueda nuevos en un mundo que reclama alimentos y que pospandemia podría reforzar esas necesidades.

A pesar de la importancia de la medida es notable el poco recorrido informativo que tuvo en los principales medios e incluso el silencio de las entidades agropecuarias ante un decreto que hace realidad un largo deseo.

¿Hay errores de comunicación? ¿falta de acción política? ¿por qué no se hizo un acto con representantes de esas cadenas para el anuncio? ¿Por qué se publicó casi en silencio? Todas preguntas que no encuentran una respuesta efectiva para explicar por qué una de las medidas más trascendentales para las economías regionales en los últimos tiempos paso casi desapercibida.

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