Postpandemia: La oportunidad de repensar el futuro
Domingo, 27 de diciembre de 2020Por: Marcelo López Álvarez

Último encuentro del año más loco que podamos haber imaginado a lo largo de nuestra existencia. Creíamos que ya habíamos visto todo, guerras, crisis económicas sociales y culturales, atentados terroristas, actos degradantes para la condición humana, accidentes nucleares, desastres ecológicos y una larga lista de etcéteras.

Sin embargo, un día un ser ultramicroscópico, apenas un virus de rápida reproducción y altísima contagiosidad pudo más que todos y paro el mundo. Un frenazo brusco a la economía y la actividad en seco como un choque frontal. Algunos países lograron que se activarán los air bag y con fuertes intervenciones del Estado (como en Argentina) lograron que el impacto no fuera mortal.

Pasado este 2020 el mundo cifra sus esperanzas en una vacuna, con varios fabricantes en la carrera por su concreción, que permita recuperar la circulación y la actividad de una economía en quiebra. Pero el virus también trajo preguntas para las que hoy se debaten respuestas. ¿Qué economía y que normalidad se quiere recuperar? ¿Es posible recobrar una normalidad que hasta que llegó el virus igualador se fundamentaba en altísimos grados de desigualdad y concentración? ¿Quién aportará los recursos para poder resucitar el consumo y la movilidad que permita poner en marcha los motores de la industria y el desarrollo?

No está de más agregar a esta lista que discuten los principales centros de estudios económicos del mundo y los principales Estados del orbe algunas particularidades natas de la Argentina y de los países en vías de desarrollo que en la antigua normalidad solo estaban pensados como proveedores de commodities para la industria, el desarrollo y la tecnología.

Los mercados mundiales de materias primas desde alimentos hasta industriales como el cobre dan señales y comienzan a mostrar alzas importantes previendo una reactivación de la industria y del comercio para algún momento algo impreciso del año que se inicia. La simultaneidad del comienzo de la distribución de la vacuna en diversos países con la reaparición con fuerza del virus en Europa y Latinoamérica hace que las esperanzas no se dinamiten del todo.

Las particularidades además abundan en cada país o región, es una falacia absoluta de medios, comunicadores de dudosa comunicación, dirigentes políticos (aunque deberíamos decir dirigidos) y figurantes mediáticos de que en la Argentina se discuten cosas que no se discuten en ningún lado. No solo es una falacia sino además una muestra de su vagancia para ejercer su trabajo.

Son frases que hace 30 años podrían tener sentido en un contexto de comunicación y tecnología distintos, pero hoy que al instante -en el teléfono- se puede leer un diario o un paper especializado de cada uno de los 194 países del mundo sus apreciaciones no sólo carecen de fundamento sino de veracidad.

Hace unas semanas venimos planteando que nuestro país vuelve a enfrentarse a la disyuntiva, -que también atraviesa a varios de los Estados del mundo proveedores de materias primas- de cómo obtener divisas, proteger sus mercados internos y proveer al desarrollo de sus economías. Es uno de los tantos dilemas. ¿Volver a la normalidad es volver al clásico circuito en que los países en desarrollo o subdesarrollados entregan a los desarrollados las materias primas para se las devuelvan transformada en producto consolidando así la concentración exagerada del capital, o el virus será capaz de dejar una nueva normalidad donde las naciones en vías de desarrollo se transformen realmente en desarrolladas?

Ya hemos hablado largamente del tema alimentos, pero hay otros sectores donde países como el nuestro tienen una oportunidad de oro en un mediano plazo para el que habría que comenzar a trabajar ya con políticas de Estado para poder discutirle al mundo.

Argentina tiene un potencial enorme en energías tradicionales con lo ya conocido de Vaca Muerta, por ejemplo, pero uno infinito gracias a su privilegiada geografía en lo que se conoce como energías limpias o verdes.

Las energías verdes contienen además una gran paradoja, son grandes demandantes de la actividad minera ya sea de hierro, cobre, oro o litio, minerales de los que la Argentina tiene una gran capacidad de producción dormida por conflictos políticos motivados por la incapacidad de la política del país.

Para dar simplemente un ejemplo los autos eléctricos utilizan cuatro veces más cables de cobre que los impulsados por motores de combustión interna. Lo mismo pasa con la generación eléctrica a través de los paneles solares y aero generadores que reclaman cinco veces más cobre que la producción de energía por medio de combustibles fósiles, sin contar la fuerte demanda de litio para el desarrollo y producción de las baterías necesarias para almacenar esa energía e ir liberando a medida de las necesidades del automóvil o el hogar por ejemplo.

Hace apenas unos días el Financial Times dedicó un interesante artículo al análisis de como el virus también desató la discusión de una "Agenda Verde".

El valor del cobre llego a los 8000 dólares la tonelada después de haber arañado los apenas 5000 al comienzo de la pandemia, según la publicación especializada el "equipo de analistas de commodities de Goldman Sachs, pronosticó recientemente valores de US$ 9.500 para el cobre durante el año que viene, o incluso los US$ 10.000, un precio que ya alcanzó una vez en febrero de 2011, cuando la economía china todavía crecía a tasas de más del 9% anual. Además del optimismo por la recuperación de la economía global, el entusiasmo por el cobre responde también a factores de mediano y largo plazo. El más importante es la "agenda verde" postpandemia".

El artículo también agrega que "Los programas de estímulo que se anuncian en todo el mundo tienen un factor en común: son todos intensivos en cobre" según reveló uno de los analistas de Trafigura, uno de los más fuertes trader de commodities -sobre todo cobre y energía- con sede en Singapur.

Según la multinacional, el creciente interés por los vehículos eléctricos y proyectos de generación de energía limpia, harán subir la demanda de cobre de 23,4 millones de toneladas en 2020 a 33,3 millones en 2030. Trafigura estima que solamente China aumentará su demanda de cobre en 800.000 toneladas durante 2021 para expandir su red eléctrica y aumentar la generación de energía renovable. El líder chino, Xi Jinping, anunció recientemente que su país se propone triplicar la capacidad de generación eléctrica eólica y solar durante los próximos 10 años.

El trader también estima que la demanda europea deberá subir "sus dirigentes están proponiendo una "recuperación verde" de la profunda recesión causada por el coronavirus. De modo que se trata de un repunte sincronizado en la demanda del metal industrial más utilizado, que enfrenta crecientes problemas de oferta. Estas se deben a la disminución en el número de yacimientos de alta ley disponibles y a los mayores costos que implica expandir la minería del cobre a geografías más remotas o prolongar la vida de yacimientos existentes".

Hoy el primer productor mundial de Cobre es Chile y el segundo Perú con quienes compartimos geografía y cordillera y como dicen los geólogos lo que hay de un lado hay del otro. La Argentina y en especial las provincias cordilleranas como la nuestra con el cobre y en el Norte con el Litio (donde argentina esta entre los tres países del mundo con mayores reservas comprobadas) abren una gran discusión sobre el futuro queremos con dos aristas fundamentales.

La primera ¿seremos capaces de producir para el mundo los recursos que necesita? Y la segunda seremos capaces de aprovechar la oportunidad e impulsar en paralero la producción de minerales con el desarrollo de los productos. O sea, exportamos concentrado de cobre o cables, litio o baterías.

El lento e incipiente progreso de la industria minera en la Argentina por los increíbles contratiempos a la que está sometida con debates que ya están saldados en todo el mundo, abre la oportunidad de generar en simultaneo la explotación de los minerales y su industrialización. El Estado debería exigir como condición sine qua non que quien pretenda, por ejemplo, desarrollar una explotación de litio traiga consigo la inversión para establecer la fabrica de baterías, que quien desarrolle un nuevo emprendimiento de cobre produzca por lo menos los cátodos para exportarlo de esa manera y no como concentrado.

Sin contar además el impulso que se le podría dar a la metal-mecánica local con la producción de generadores, placas solares y varios etcéteras.

Las oportunidades post pandemia de la Argentina para trazar políticas de estado y desarrollo son innumerables. Seremos capaces o volveremos a caer en el error de creer que alinearse con el Mundo es un seguidismo que solo decanta en ser el patio trasero proveedor de los países desarrollados.

Con la esperanza de la vacuna, con un mundo que discute cómo será la nueva normalidad un nuevo horizonte se abre, claro que siempre hay que recordar aquella vieja máxima que dice que "Cuando esperamos lo inevitable acontece lo inesperado".

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