Canción de amor triste para una flor
Domingo, 20 de diciembre de 2020Por Myriam Ruiz.

Las noticias se arremolinan en la tele y en los diarios. Sabuesos que buscaban a una niña encuentran un cadáver. En segundos, la sonrisa irónica de una sociedad que esperaba que la chica apareciera "en casa de un noviecito" se transforma en un duro grito agónico.

Flor, que era buscada por sus padres, tíos y abuelos desde hacía cuatro días, fue asesinada. Horriblemente golpeada hasta la muerte, su cuerpo descartado en un canal de riego en uno de los lugares más horribles de Mendoza: un matadero.

El estallido social se presagiaba desde días antes de saber que Flor había sido asesinada. El encontrar el cuerpo, y encontrar a los culpables fue horrible pero más, aún, saber que alguien llamó alertando al 911 porque había una chica que gritaba pidiendo auxilio y esa llamada fue desestimada.

¿Quién es el monstruo aquí? ¿Quién marca la línea, la frontera, el borde límite en el cual termina la cordura y comienza la locura?...

La gente salió a las calles a pedir Justicia por Florencia. Las mujeres se pintaron la cara de negro, los ojos de llanto, el cuerpo de fuego, la garganta de sangre y canto. Quién se lleva a nuestros niños, quién se lleva a nuestras niñas. Quién destroza sueños y los convierte en quebranto.

Me asomo por la cornisa de este año, malnacido y raro, y veo las calles repletas de llanto. Dolor en las casas, en los huesos, en los abrazos. Doloroso y putrefacto huraco en el pecho de tantos.

Una flor yace, deshojada, entre el barro. No murió... no señor, a ella la mataron.

La golpearon hasta hartarse, luego de engañarla con máscaras de antaño. Tras la sonrisa y el verso había un monstruo que salió del armario.

Pero la niña gritó, gritó fuerte como le enseñaron. Y alguien escuchó... y pidió ayuda, llamado que no fue escuchado.

Y entonces el grito creció, tomó las calles con odio huracanado. Nos están matando a las pibas, y también a niños, mujeres y ancianos. ¿Y qué hacemos mientras, protegidos por paredes de amianto?... que no te callen la voz, que no te silencien el canto. Que no te aplasten la vida, que no te hagan esclavo. Que no te pierdas en lo oscuro, que no te encuentre el malvado... que si llamas por ayuda, no te dejen esperando.

Mi gente ya no da más, de estirar el cuero rezando. Rezando por un país que nos proteja del bárbaro.

Mi gente ya no da más... de andar con miedo en la vida. Y el que debería temer vive sin rejas y anda a la luz del día. Horribles monstruos criamos, en esta tierra bendita.

Pues sepan que todo acaba... como acaba el año o la vida. Hartos de las diferencias y más hartos de lo que lastima, la gente toma las calles, y las calles son como heridas.

Porque todo lo que mata, muere. Y todo lo que muere, da vida.

Tamaño del texto
Comentarios
Tu comentario
Más de Opinión
Paritarias que no cierran y escuelas que no abren
Por Luis Ábrego - Entre Paréntesis
Precios, malditos precios
Por Marcelo López. - @marcelopez2202
Divisas: El Problema está de vuelta
Por: Marcelo López Álvarez