Opinión
Tiempos revueltos donde lo normal parece ser lo incierto
Domingo, 13 de diciembre de 2020Por Marcelo López.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

 Los recordatorios (es imposible hablar de celebraciones) del primer año de gestión del Gobierno Nacional y Provincial fueron signados por el tema de la incipiente década, la pandemia. Pero también por un nuevo fracaso estrepitoso de los charlatanes de siempre que auguraban un fin de año con dólar descontrolado, inflación desatada y a un paso del estallido social.

Si algo tienen de bueno estos tiempos es que no hace falta demasiado esfuerzo para dar con los archivos de estos personajes vaticinando la versión moderna de las plagas egipcias sobre estas Pampas.

Una inflación casi 19 puntos menor a la del último año de gobierno de Mauricio Macri, un escenario calmo del dólar (los financieros ya están por debajo del ahorro), un manejo de la pandemia con aciertos y errores pero que mantuvo siempre controlado el sistema sanitario (a tal punto que fueron prácticamente innecesarios los centros de internación que se habían preparado en lugares como Tecnópolis o nuestro Estadio Polimeni), una economía que empieza a dar signos de leve recuperación y un esfuerzo casi bíblico de aporte de recursos del Estado para sostener empleo e ingresos de los ciudadanos en el peor momento, parecen motivos suficientes para transitar con cierta holgura este primer aniversario.

La confirmación que la vacuna ya está entre nosotros, que el mundo comienza su aplicación y que llegará a la Argentina en los primeros días el próximo año, da paso a la esperanza.

Claro que, mientras tanto, el desarrollo de los acontecimientos en Europa y Estados Unidos e incluso en Paraguay, Brasil y Chile, sumado a los sucesos extraordinarios de últimos días como las movilizaciones por la ley IVE, el velorio de Diego Maradona y la movilización masiva de turistas el fin de semana largo del 8 de diciembre, más la llegada de las Fiestas hacen que se deba estar con los sentidos bien alertas para lo que pasará en los próximos días, justo cuando se abre una esperanza en varias regiones con la temporada turística.

Algunos datos de la economía de la última semana abren una pequeña luz de esperanza, sin embargo, los retos del futuro no han decaído ni tampoco los reclamos de los sectores más concentrados del poder que aprovechan el momento para continuar la presión.

Desde un par de semanas atrás contamos como el Ministro Guzmán viene escuchado y devolviendo los reproches de las asociaciones empresarias cercanas a lo que se conoce como el círculo rojo. El jueves quedo demostrado que no engañamos a nuestros lectores; Con la misma amabilidad que en privado el joven ministro volvió a anotarse un triunfo, pero esta vez en público, al cruzar con la misma firmeza que en las reuniones privadas nada más ni nada menos que a Paolo Rocca.

En el marco del 19 Coloquio ProPyme el dueño de Techint (la multinacional nacida en Argentina pero con residencia fiscal en Luxemburgo) volvió a la carga ante el auditorio con el desmedido impacto fiscal, la insoportable carga impositiva y la reducción del gasto público.

En el escenario con escenografía moderna, pared led de fondo y separados por apenas una pequeña mesa ratona blanca con agua y alcohol en gel, sentado en su sillón blanco estaba Martín Guzmán. Frente a Paolo, los dos solos en el escenario, el ministro escuchaba con la misma cara y gestos de amabilidad que en las reuniones privadas. Cuando le tocó el turno el goleador de Sacachispas volvió a clavarla al ángulo. Al igual que hace 15 dias en privado, pero ahora ante un auditorio compuesto por ceos, gerentes y segundas líneas de grandes empresas y algunos dirigentes pymes, Guzmán le recordó a Rocca que "la pandemia nos llevó (desde el gobierno) a enfrentar otras necesidades" y eso "afectó el programa financiero y fiscal, aplicando medidas como el IFE o el ATP y créditos a tasas subsidiadas para proteger el empleo y la industria".

Ante el contrataque del empresario preguntándole cuál era el punto de equilibrio fiscal y a partir de allí ver cuál era la carga fiscal para no perder competitividad, el Ministro respondió "primero, hay que ver cómo se gasta. Y en el Presupuesto 2021 lo que hicimos es reorientar el gasto a vivienda y obra pública".

"Hoy no estamos en condiciones de hacer cosas que puedan poner en riesgo los ingresos fiscales. Después puede haber distintas visiones. Además, el mercado por sí solo no resuelve todos los problemas y el Estado es el que debe hacerlo".

Rocca no perdió la oportunidad de repetir el latiguillo de que "el rol de crecimiento está en la inversión privada pujante", pero Guzmán -como dos semanas atrás en la reunión privada con la cúpula de AEA- le recordó que "desde el Gobierno consideramos que en una economía estable el sector privado es el motor principal, pero el sector público tiene un rol central al potenciar ese motor. El Estado debe ayudar a ese sector privado. Pero en un escenario de recesión es el Estado el que empuja la economía, el que da ese impulso, porque el sector privado no lo hace".

El partido se saldó después del encuentro en las declaraciones ante los colegas presentes dónde Rocca expresó que el sector industrial siente que "se está recuperando" y se anticipa para 2021 "un escenario mejor, de crecimiento".

Así día a día es la batalla del equipo económico con los factores de poder mientras continúan las negociaciones con el FMI y se diseña como se transitará el 2021 con un posible retorno de la economía local y mundial a una normalidad administrada, vacuna mediante.

En el albor del fin de semana los medios de comunicación mostraron las primeras cartas de lo que será el nuevo embate de los economistas del elenco estable; la disparada inflacionaria del 2021 a saber de ellos por la cantidad de pesos emitidos durante la pandemia y porque se terminan las regulaciones, controles y programas que el Gobierno puso en marcha en pandemia. Sin tapujos preanuncian un aumento del costo de vida del 50 por ciento para el año que viene.

No hay dudas que el 2021 será un año difícil para el manejo de las variables macro y también la economía doméstica pero esos análisis tienen el mismo pecado original de siempre, no saber interpretar la política ni las acciones del Ejecutivo. Imaginan el escenario como si en el manejo de la cosa pública todavía estuviera el Gobierno anterior, dan por sentado que el equipo del Presidente no hará nada a medida que vayan terminando los plazos. Nada más alejado de la realidad. Con errores, aciertos, marchas y contramarchas si hay algo que ha demostrado el Ejecutivo hasta ahora es que actúa sobre las variables intentando controlar precisamente esos escenarios que imaginan los analistas.

Un claro ejemplo es lo que pasó en estos calurosos días con la carne, la semana pasada en este mismo espacio detallamos lo que estaba ocurriendo en ese sector, el acuerdo del Gobierno con el principal consorcio de frigoríficos exportadores puso limite a la escalda de precios de los cortes más vendidos en el mercado local y se está trabajando para extender ese acuerdo a partir del 1 de enero a una canasta de variedades que no solo incluiría el asado, vacío y matambre sino también otros de consumo masivo como algún tipo de milanesas o la carne molida.

Ese es el eje que, aseguran desde los alrededores de los equipos de Economía y Producción, se seguirá con cada frente complicado que aparezca, mientras se apuesta a ordenar las variables y como dice el ministro Martín Guzmán normalizar la economía.

La duda que surge es si el Gobierno estará en condiciones de atender particularmente cada frente que surja y cuánto será el tiempo que le demandará normalizar la economía en tiempos revueltos como estos donde lo normal parece ser lo incierto.

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