Opinión
Nuevas medidas, las mismas carencias
Domingo, 4 de octubre de 2020Por: Marcelo López Álvarez.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

El Gobierno Nacional sigue en la tarea de recuperar el centro de la agenda después de meses donde la pandemia lo dejó contra las cuerdas y diluyendo en la casi nada cualquier excelente noticia como fue el acuerdo con los acreedores privados.

La prioridad por la salud -que desde el primer momento expresó el presidente- logró sobrellevar esta etapa de pico de contagios sin cadáveres apilados en las calles como en Ecuador, guardados en camiones frigoríficos como en New York, desfilando en convoy militares como en Italia o en cientos de fosas comunes como sucedió en Brasil. Pero como dice el colega Eduardo Aliverti lo que no pasa no se comunica, y el Gobierno, que sigue con sonoras fallas de comunicación, no logró hacer comprender a la sociedad (o por lo menos a quienes generan la agenda social) la magnitud de lo que se logró evitar hasta ahora.

Pero si eso no bastará, es notable como tampoco logró llegar a fondo con la magnitud del socorro económico que volcó a los más diversos sectores. El sábado por la mañana en Mendoza Económico el mendocino Jorge Tanús, titular de BICE Fidecomisos, detalló la magnitud de los auxilios a los cuales el fidecomiso que preside salió de garante. Cientos de miles de millones de pesos se volcaron en créditos a pymes al 24% y en los prestamos blandos para los monotributistas y autónomos que vieron resentida su facturación y no tenían otros ingresos. Prestamos que además todavía no se empiezan a cancelar porque se extiende la pandemia y con ello los plazos de gracia en cada decreto presidencial.

Cualquier lector o lectora puede constatar como ciudadanos que recibieron alguna de esas ayudas o cobraron sus sueldos gracias al programa ATP de apoyos a las empresas dicen que el Gobierno no esta preocupado por la economía y que hace todo lo posible por destruirla. Cosa E´ Mandinga, se podría decir, pero no. No es ninguna intervención satánica solo un -cada vez más serio- problema de comunicación que nace de algunas ideas erradas por parte del mismo Presidente, como creer que con todos se puede negociar y ser "amigos" y centralizar la comunicación en las radios y los canales de tv porteños. Que las señales se vean o se escuchen en el interior no quiere decir que tengan llegada a la población y en la agenda de cada región.

Recuperar la centralidad no es fácil y menos en la economía donde el "rival" son factores de poder de una centralidad cultivada durante años ante -la mayoría de las veces- la pasividad de la política en general, que por acción u omisión permitió el desplazamiento de los ejes del poder.

Por milésima oportunidad la Argentina aparece atada a los vaivenes del bien más escaso de esa economía que, como ya saben los lectores de esta columna porque lo hemos escrito hasta el cansancio, son los dólares.

Cómo dijimos la semana pasada la mayoría de las soluciones propuestas pasaban por la demanda y no por la oferta. Un país que tiene el potencial exportador de la Argentina, que acumula un par de años de superávit fiscal importante y que pateó tres años para adelante sus vencimientos de deuda, es ilógico que cargue con la restricción externa que soporta.

No hace falta decir a nuestros lectores y escuchas cotidianos que este espacio piensa necesaria la regulación del libre acceso a las divisas como sucede en cualquier economía de esas que llaman serias, pero una cosa es eso y otra que pagar el servidor para alojar la web de una pyme o un negocio, indispensable en estos tiempos de pandemia salga un 40 o 50 % más que la cotización del dólar oficial.

El jueves el gobierno decidió tomar medidas, ahora sí, para incentivar la oferta después de varios días de negociaciones con diversos actores. No es ser reiterativo pero una vez más la centralidad mata mensaje, mientras varias industrias y producciones regionales ven con cierto beneplácito y esperanza las medias (como el caso de la vitivinicultura) lo único que aparece en el candelero es la protesta de la cada vez menos influyente Mesa de Enlace.

Si bien quizás las medidas en lo breve den resultado, solo se sabrá cuando realmente entren los dólares liquidados, la falencia de la discusión de fondo no se salda.

Hace mas de dos años (todavía en el Gobierno anterior) cuando nadie hablaba del tema desafiábamos a discutir una empresa nacional de la soja que interviniera en el mercado y garantizará las divisas (ver aquí). Este Gobierno planteó la idea con la intervención de Vicentín, pero fracasada la movida no se volvió a hablar del tema. La base está, no es difícil asociar YPF agro con cooperativas y pequeños y medianos productores para crear una empresa testigo y de fuerte raigambre entre los productores que entre fuertemente en competencia con las multinacionales que hoy terminan administrando las divisas que genera nuestra tierra.

Este gobierno, el anterior, el próximo o el próximo, seguirán con una economía entrampada en el mismo esquema y con el mismo problema. Es muy loable la intención de aumentar exportaciones, pero no es menos cierto que si aumentamos el comercio exterior pero las reglas siguen siendo las mismas el problema no se solucionará sino se multiplicará.

La discusión de fondo es cómo obtenemos y cómo administramos las divisas, es lo que nadie de los economistas y políticos serios plantea porque recurrir a modelos extranjeros dinamitaría en segundos su discurso del Estado ausente e inservible. Y para dar este debate solo hacen falta un par de cosas; valor y política. ¿Seremos capaces de hacerlo? 

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