Opinión
Más educación menos populismo
Martes, 29 de septiembre de 2020
Por: Sergio Bruni

Han pasado 18 años de la última ley provincial que regula la educación pública en la provincia. Pasaron 14 años de la ley de educación nacional Nº 26.206.

En todos estos años, asistimos a un descomunal cambio de paradigmas en cualquier aspecto de nuestra comunidad que desee observarse.

Puede enseñarse hoy, con los parámetros de casi dos décadas atrás. ¿Pueden los chicos aprender para tener herramientas de futuro con aquellos ejes educativos?

Sergio Bruni.

Oportunamente, la Dirección General de Escuelas de la Provincia, ha puesto a discusión de la Comunidad Educativa, una iniciativa para debatir la escuela que vendrá a formar a nuestros jóvenes. Hoy los esfuerzos individuales, alguna que otra política pública, no alcanzan. Necesitamos una política sistémica, consensuada y por ende, perdurable en el tiempo.

En ese debate largo que se nos ofrece como desafío, más que nunca, la centralidad debe estar colocada con mucho más énfasis en quienes han estado relegados en estos tiempos: Los y las estudiantes.

Casi dos décadas después, es deber pensar en los más vulnerables, en aquellos que padecen la llamada brecha socio-educativa. Es a mi entender, mas amplio aún el concepto. La brecha, es entre jóvenes que podrán pensar con libertad y aquellos que les estará impedido ser libres. En un país que se desnivela la posibilidad de equidad de oportunidades, está la semilla de los futuros populismo o de las políticas clientelares. Cuando germina ya es una desgracia social, económica y política.

Pongo en especial valor, que la iniciativa deberá recorrer un largo camino y un debate organizado. Lo que de allí surja, además del obvio consenso, deberá ser la mejor ley educativa para las próximas generaciones.

Ese proyecto final, debe ser mucho más que la suma de las diferentes miradas sectoriales. Debe ser, una normativa que pueda reflejar una síntesis integral del abordaje de los procesos educativos.

Hay circunstancias en que los propósitos se explicitan, no es este el caso. Hay otras circunstancias que estos propósitos están implícitos. Este sí es el caso de la iniciativa de la DGE: Nos invitan a trabajar una Política de Estado.

Como tal debe tener una ley marco, que exprese una normativa general y que perfile claramente un sistema. Luego la ley marco debe ser complementada por leyes específicas que se encuadren en la primera. De allí la impronta de una Política de Estado, que genere un ámbito plural, que haga los seguimientos no solo de un ramaje de leyes, sino de un proceso cuyo norte, como toda Política de Estado, es un profundo cambio cultural. Un corte con el pasado, un puente con aquel futuro que deseamos para los nuevos tiempos.

No será sencillo, tampoco es imposible. Depende en gran parte de la cuota de altruismo que cada sector brinde. Del fragmento de egoísmo que cada uno sepa desprenderse. Depende de comenzar a pensar en la otredad. Es decir, en dejar de pensar en intereses de sector para pasar a un estado superior, de imaginar al Otro, de visibilizar al Otro, de reconocer la existencia vital del Otro.

Un desafío simple y complejo a la vez. Pensar en los que estudian. Pensar en Mendoza.

*Sergio Bruni es Profesor Adscripto en la Cátedra de Derecho Público Provincial y Municipal UNCuyo.

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