La lucha diaria contra el covid
En primera persona: el testimonio de la coordinadora de Terapia Intensiva del Central
Lunes, 28 de septiembre de 2020
Por: Florencia Rodriguez - En Twitter: @flor_rodz

"Me gusta mucho mi trabajo, me encanta lo que estoy haciendo, nunca me sentí tan útil. Es muy duro pero me siento reconfortada porque estoy ayudando". Las palabras son de Sabrina Álvarez, es médica intensivista, neumóloga y trabaja en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del Hospital Central hace 11 años. Está casada y tiene dos hijos. Fascinada con su trabajo, todos los días asiste al hospital, su tarea consiste en coordinar las 4 áreas UTI exclusivas para pacientes covid19 y, por supuesto, la atención de las personas internadas allí.

Pero, ¿qué se siente estar, literalmente, en la primera línea de lucha contra la pandemia? La profesional contó en primera persona a SITIO ANDINO la realidad de cada día en ese hospital, el que tiene la terapia intensiva más grande de Mendoza. Esta es su historia.

"Cuando me recibí entré a la residencia de Terapia Intensiva del Hospital Central. No estuve en otras áreas, hice un año en clínica médica como todos/as los colegas y ahí pasé a terapia, donde estoy hace 11 años. Trabajo todos los días, la mayoría de las guardias son de 24 horas o de 12, porque la de 24 es realmente fulminante: a veces, llego por la mañana al hospital y encuentro las viandas intactas de los médicos/as que no tuvieron tiempo ni de cenar", comenzó a relatar la profesional.

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"Voy todos los días. El régimen es ese, el trabajo empieza a las 7 de la mañana y no para hasta el mediodía, estás siempre con todo el equipo de protección, haciendo rondas, realizando estudios complementarios, laboratorios, muestras respiratorias. Hay mucho trabajo. Incluso, los colegas que hacen guardia, al otro día no vuelven, tienen actividad día por medio y no todos trabajan en un solo lugar. En el caso de los residentes del hospital, por ejemplo, trabajan 48 horas semanales, o dos guardias de 24 pero también cumplen servicio en otras clínicas porque especialistas en UTI somos muy pocos, no sólo en Mendoza ni en Argentina sino en el mundo. Somos tan pocos, que se necesitan en otros lados", agregó.

Pero el precio de la vocación, dedicación y el trabajo duro es caro. En momentos como estos en los que, por ejemplo, en Mendoza no desciende la curva de contagios, las tareas se multiplican y el cuerpo también pasa factura. Con agotamiento físico y mental, los profesionales de la salud dan todo lo que tienen y más, lo cual no es gratis: Álvarez y la colega con la que llevan adelante la UTI del Central terminaron contagiándose de coronavirus.

"Mi compañera y yo nos contagiamos. No por un paciente sino por una enfermera que estaba asintomática y que aparentemente contrajo el virus cuando empezó la circulación comunitaria. Me aislaron primero a mí por haber estado con otra enfermera que sí tenía síntomas. Comencé con síntomas leves como cefalea, algo de tos y de inmediato, me fui de mi casa porque tengo niños pequeños y mi marido trabaja también en salud. Al resto de mi familia: mis padres, mi hermana, no los veo hace casi 5 meses. Al estar trabajando con pacientes covid tengo miedo de poner en riesgo a mi mamá, a mi abuela, mi hermana tiene asma. Entonces, decidí no exponer a nadie. Incluso, una vez de regreso a mi hogar, con mi esposo pensamos en la posibilidad de dejar a nuestros hijos con mis padres o los de él y pese a que ya me recuperé, todavía siento miedo", expresó.

La profesional se contagió a fines del mes de julio, estuvo internada en el hospital donde trabaja y luego, completó el aislamiento en un hotel. La covid se manifestó en ella como una neumonía moderada y aunque es deportista, no fuma, no tiene enfermedades de base y lleva una vida sana, no la pasó bien. Aun así, seguía trabajando desde la cama del hospital, durante su tiempo de internación.

"Mi marido se quedó en aislamiento con nuestros hijos, se sometió a un test y afortunadamente, ninguno de los tres se había contagiado, creo que me fui a tiempo de mi casa. Después del hospital, terminé de cumplir el aislamiento en un hotel y después regresé a mi hogar. Tuvimos paciencia e hicimos todo como debíamos hasta recuperarnos bien", contó.

Ahora, los profesionales están recibiendo información de que algunos pacientes que logran superar la enfermedad quedan con tendencias a, por ejemplo, broncoespasmos u otro tipo de síntomas relacionados con la enfermedad. Según comentó la profesional, se están empezando a reportar "trastornos post covid19", mientras que aun no se puede determinar si una persona que ya tuvo la enfermedad, puede volver a tenerla, sólo se sabe que de ser así, será más leve.

"En mi caso, en lo inmediato, el miedo es todo un tema, ya tengo anticuerpos, ya he donado plasma, pero sigo teniendo miedo de contagiar a las otras personas, de exponerme y que yo se lo lleve a alguien que esté sano aunque ya estoy completamente recuperada, esa sensación no se va. Se sabe que cuando una persona se enferma por segunda vez, es más leve que la primera, pero a mí me sigue dando miedo contagiar a otras personas", dijo Álvarez.

Y sumó: "Sé que hay muchas personas que no creen en el virus o en la importancia de la cuarentena y del distanciamiento social. No digo que lo hagan pero, por lo menos, que sientan responsabilidad de que si a ellos/as no les pasa nada, otra persona puede morir. Yo cada vez que tengo a un paciente pienso en que es un ser querido de alguien y por eso, siempre pedimos e insistimos con la toma de consciencia porque este virus está matando gente y nosotros nos estamos enfermando. Nunca vamos a hacer o dejar de hacer algo para intentar salvar una vida, jamás. Pedimos, entonces, que por favor nos acompañen y nos ayuden en nuestra tarea", cerró.

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