Opinión
No seremos felices, pero salimos del default
Domingo, 27 de septiembre de 2020Por Luis Ábrego- Entre Paréntesis
Por: Luis Ábrego

La gestión de la cuarentena no implica sólo reducir acciones a lo sanitario. Al contrario, supone articular transversalmente las necesidades de un municipio, provincia o un país a las urgencias de la pandemia, y junto con ellas, al accionar de todas las demás funciones que el Estado proveía antes de la emergencia, y que ahora, en muchos casos, se han visto incrementadas.

El confuso episodio de las 3.523 muertes que no habían sido correctamente reportadas en la provincia de Buenos Aires, y que ahora de un momento a otro, pasaron repentinamente a engrosar negativamente las estadísticas nacionales, dan cuenta de la complejidad administrativa que significa el Covid-19 para nuestro país; pero también, que gobernar no es sólo hilar eslóganes en las conferencias de prensa.

Un país donde además se ha confirmado una caída récord del Producto Bruto Interno (PBI) que alcanzó el 19,1% en el segundo trimestre del 2020, en pleno auge del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) que decretó el gobierno nacional. Una cifra que supera en más de 3% de lo que fue el trágico primer trimestre del 2002, luego del estallido social y el temblequeo institucional que se produjo con la salida de la convertibilidad.

Esa caída argentina es mayor incluso que la de los países vecinos a los que Alberto Fernández suele denostar con sus filminas o cuestionar en sus estrategias sanitarias, tales como Chile (-14,1%); Brasil (-11,7%); Uruguay (-10,6%), y aún sin conocerse los datos de Bolivia y Paraguay. Es decir, uno de los descensos económicos más pronunciados de la región. Grave.

Esa fotografía del derrumbe provista por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) es también histórica pues no sólo supera las cifras del fatídico 2001, sino que además hunde a todos los sectores de la actividad económica considerados. Con el agravante de desplomes casi absolutos en rubros como el de hoteles y restaurantes (de gran presencia en Mendoza) que supera el 70% en términos interanuales.

Una vez más, se pone aquí en tela de juicio las características acertadas o no de la cuarentena, que vistos por sus resultados semestrales no ha cumplido con sus objetivos de cuidar la salud (más de 15 mil muertos hasta la fecha), y mucho menos de impedir el deterioro, tal vez irreversible, de la economía.

En términos reales, especialistas como Orlando Ferreres suponen que esta crisis podría significar 30 mil empresas menos a fin de año, lo que implicaría en el corto plazo un desempleo nacional del 15% y su correlato en la pobreza. Mendoza ya alcanza hoy una desocupación del 15,3%, superando incluso el porcentaje nacional actual del 13,1, en lo que constituye el registro local más alto en la última década y media: casi 70 mil mendocinos sin trabajo.

Ese es el contexto en el que -además- hay que administrar la pandemia. Y por si algo faltara, sin fluidos lazos con la Nación que ante las mismas dificultades al menos puede acudir a la emisión monetaria para cumplir con sus compromisos. Las provincias no pueden hacerlo. Deben gestionar o mendigar.

Tal vez por ello entonces cobra mucha más relevancia el trabajoso acuerdo que esta semana terminó de cerrar el ministro de Hacienda, Lisandro Nieri, con los tomadores de deuda en dólares de Mendoza por U$S 530 millones. Un acierto que había quedado allanado tras el exitoso cierre del canje nacional que consiguió su par nacional, Martín Guzmán, pero que sin embargo, tras sucesivas mejoras de la oferta, sólo Mendoza ha podido conseguir hasta el momento.

El anuncio de esa buena noticia fue muy celebrado por Rodolfo Suárez, pues además logró un nivel de adhesión superior al 90% de los acreedores que le permitirá aliviar los vencimientos previstos entre 2022 y 2024 (con una baja del 40% del interés) y extenderlos en el tiempo hasta 2029. Pero básicamente, supondrá un ahorro para las cuentas fiscales de 80 millones de dólares (sólo tomando a valor oficial implica descomprimir compromisos por más de 6 mil millones de pesos, equivalente a más del 4% del presupuesto anual de la provincia).

Así, Mendoza no sólo fue la primera jurisdicción que salió del default en medio de un presente de tanta incertidumbre global (a los que se le adosan los condicionamientos nacionales), sino que se diferenció del resto de las provincias que aún están en la misma situación y todavía no logran acuerdos satisfactorios. Entre ellas, Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Chubut, Río Negro, Neuquén, Tierra del Fuego. Por ello, no pasó inadvertido el particular agradecimiento que hizo Nieri al acompañamiento de la Nación de parte de la oficina para la sustentabilidad de las deudas provinciales que conduce la economista Silvina Batakis.

Lo cierto es que despejar el panorama de la deuda externa era tal vez el objetivo más importante para sortear el efecto pandemia en las cuentas públicas mendocinas. Aún queda encaminar aquellas que dependen más de factores políticos que de variables macroeconómicas, como son las transferencias discrecionales, vía créditos o Aportes del Tesoro Nacional (ATN) para cubrir la emergencia. Pero, principalmente, aspirar a obtener más mejoras en la próxima discusión del presupuesto nacional 2021, que permitan no sólo subsistir, sino y principalmente, crecer.

En ese sentido, el rubro más auscultado es el de la obra pública, objetivo declarado del gobierno nacional para buscar la ansiada reactivación en sintonía con la aparición de una vacuna efectiva contra el Coronavirus.

Según un trabajo de la consultora Politikon, que publicó Infobae, la provincia que se vería más beneficiada sería Corrientes, que tendría un incremento del 364,2% en proyectos y desembolsos, seguida por Jujuy con un 275,1% más. Se trata de dos distritos opositores, lo que le sirve al Gobierno nacional para desmontar las acusaciones de favoritismo hacia aquellos que maneja el peronismo, en especial, luego de la reciente disputa con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

Bajo esa impronta, Mendoza podría ilusionarse en recibir un 136,3% más de obra pública según el proyecto oficial. Una cifra que la sigue manteniendo en la media del reparto que cierran Misiones (61,5%), Formosa (60,1%), Santiago del Estero (46,5%) y La Rioja (28,2%). ¿Casos especiales? Otro nuevo castigo para la CABA de Horacio Rodríguez Larreta y -sorpresivamente-San Juan de Sergio Uñac que recibirán menos que lo que ya tenían (-17,6 y -15%, respectivamente).

Mientras tanto, la pandemia no da respiro y el nivel de ocupación de las camas de terapia intensiva en el Gran Mendoza sigue por arriba del 90%. Sin embargo, el Gobierno se esperanzó con el generalizado cumplimiento de la acotada Fase 1 de principios de semana, que habilitaría posibles nuevas restricciones puntuales como esa del 21 de setiembre o probablemente algunas flexibilizaciones específicas, por ejemplo para el próximo Día de la Madre, pero que aún están en estudio. El famoso on/off de Suárez.

Sin embargo, un atisbo de preocupación recorrió el espinel del Ejecutivo cuando en estos días comenzaron a aparecer las primeras reacciones adversas al borrador para la modificación de la ley provincial de Educación. En especial, respecto del manejo de los tiempos del director general de Escuelas, José Thomas. Hay quien teme que la iniciativa, loable de mejorar la práctica docente y los aprendizajes termine siendo un error no forzado, otro frente abierto que no permita capitalizar los modestos logros, que a cuenta gotas, han permitido transitar gran parte de un año tan difícil como inolvidable. Y donde la felicidad no ha sido, precisamente, el sentimiento dominante.

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