Opinión
El Regreso de los Ni-Ni
Domingo, 27 de septiembre de 2020Por Marcelo López.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Finalmente, el presupuesto 2021 está en el Congreso Nacional y la Comisión de Presupuesto no solo comenzó su análisis, sino que además, en una semana de mucho trabajo, dio dictamen al aporte extraordinario para la grandes fortunas en la Argentina, dos cosas que parecía nunca llegarían.

Todo en medio de un clima enrarecido por las usinas desestabilizadoras permanentes del mundo virtual, acicateadas por algunos standaperos que se han dado en llamar economistas que hacen aportes al libreto desde algunas apariciones televisivas y sus propias barbaridades en las redes que luego son amplificadas por incomunicadores para darle volumen y una patina de seriedad a sus afirmaciones.

Nadie pretende pedirle a los trabajadores subterráneos de las redes sociales un documento o algo que sustente sus datos pero quienes conducen los talk show deberían, por lo menos, preguntarle a los figurantes televisivos que llenan los minutos de sus programas diciéndose economistas o a los dirigentes políticos que los acompañan cuales son los documentos o estudios que avalan sus temerarias afirmaciones.

Mientras el Ministro Guzmán se transformó en el primer titular de la cartera en muchos años que acepta preguntas de los legisladores al finalizar la exposición de presentación del Presupuesto (contestó más de una docena de inquietudes de los diputados y diputadas) la atención de los comentaristas se centró en una chanza entre el presidente de la Cámara y el Ministro por que no cargaba correctamente el power point con el cual Guzmán explicó después la Ley de Leyes con su habitual tranquilidad y solvencia.

Algunos datos interesantes del presupuesto presentado por el Ejecutivo Nacional es el peso de la carga de la deuda que bajará infinitamente respecto al del 2019 (ultimo aprobado por el Parlamento ya que en el 2020 negociación de la deuda y pandemia mediante el Estado funcionó con una extensión de ese último aprobad). El Servicio de la Deuda Pública entonces solo significara el 7.92% ( en el último presupuesto del gobierno de Mauricio Macri se llevó el 20%) Lo destinado a educación y cultura sube al 5.87, en tanto que energía y combustibles se llevará (política de subsidios y mantenimiento de tarifas mediante) el 8.12%, los gastos de la seguridad social el 47.43 y Salud el 4.56% . Lo destinado a obra pública crecerá un 85% respecto a lo de 2019.

Mientras los datos reales no salen ni en titulares ni en "debates" televisivos la nueva moda es el factor Uruguay. Si algún desinformado se topará con las redes sociales o algunos espacios en medios de comunicación se harían rápidamente la idea de un Río de la Plata lleno de botes y gente nadando, cual balseros cubanos, hacía las playas orientales en búsqueda de un futuro prospero "sin impuestos que se apropien de lo suyo".

No es novedad que quienes dibujan esa fantasía no leen ni estudian, son una especie de Ni-Ni de la economía que la vida los ha premiado con una verba inflamada y habilidad para tergiversar casi todo lo que tocan y un gran marketing de sí mismos para lograr que les paguen por imaginar escenarios que nunca se comprueban y anunciar futuros venturosos que por lo general se transforman en catástrofes como le pasó a nuestro país desde 2016 a 2019.

No hace falta rastrear mucho para descubrir una nueva falsedad en su discurso, solo recurrir al resumen de Estadísticas Tributarias de América latina y el Caribe 2020 publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con el apoyo de Naciones Unidas, la CEPAL, el BID y cofinanciado por la Unión Europea, para descubrir que la presión impositiva del Uruguay esta entra las más altas de Latinoamérica incluso un lugar por arriba de la Argentina (ver gráfico) o sea que sería algo así como saltar de la olla de agua hirviendo a una sartén con aceite listo para freír.

Según aclara la OCDE "El informe incluye datos armonizados y comparables a escala internacional que pueden ser accedidos en línea de manera gratuita. La publicación es una contribución clave para el objetivo de mejorar la movilización de recursos domésticos, que forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)" y para seguir despejando dudas complementa; "Estadísticas Tributarias en América Latina y el Caribe sigue la metodología de clasificación tributaria de la OCDE en donde los impuestos se definen como los pagos obligatorios sin contraprestación efectuados al gobierno general. Los impuestos carecen de contraprestación en el sentido que normalmente las contribuciones brindadas por los gobiernos a los contribuyentes no guardan relación directa con los pagos efectuados por estos. Las contribuciones a la seguridad social (CSS) pagadas al gobierno general se clasifican como impuestos.

Los impuestos se clasifican según su base. Las seis principales categorías son: Impuestos sobre la renta, utilidades y ganancias de capital; contribuciones a la seguridad social; impuesto sobre la nómina; impuestos a la propiedad; impuestos a bienes y servicios y otros impuestos".

Entre 1990 y 2018 año de corte del trabajo "el promedio de la proporción entre la recaudación tributaria y el PIB en la región de América Latina y el Caribe aumentó de forma prácticamente constante en más de 7 puntos porcentuales, pasando del 15.9% al 23.1% y acercándose al promedio de la OCDE: la diferencia respecto al promedio de la proporción entre la recaudación tributaria y el PIB de la OCDE se redujo desde los 16.0 puntos porcentuales, en 1990, a los 11.2 puntos porcentuales, en 2018.

Los principales factores del aumento de los ingresos tributarios en la región de América Latina y el Caribe fueron los impuestos sobre el valor añadido (IVA) y los impuestos sobre la renta y los beneficios. La recaudación por IVA como porcentaje del PIB en los países de América Latina y el Caribe aumentó 3.8 puntos porcentuales entre 1990 y 2018, acercándose al 6.0% del PIB. Desde 1990, diez países de América Latina y el Caribe, sobre todo en el Caribe, han adoptado el IVA y la mayoría de los países de América Latina y el Caribe han realizado grandes esfuerzos para aumentar estos ingresos (por ejemplo, incrementando los tipos impositivos del IVA, aumentando la base impositiva y reforzando los sistemas de recaudación del IVA). La recaudación de los impuestos sobre la renta y los beneficios aumentó un 3.1% del PIB durante el mismo periodo, sobre todo impulsada por la expansión que tuvieron los precios de los productos básicos a partir de 2003, que incrementó los ingresos del impuesto sobre la renta de sociedades del sector de los recursos naturales.

En 2018, el promedio de la subregión de América del Sur fue el mismo que el de América Latina y el Caribe, que se situó en el 23.1%. América del Sur ha registrado el crecimiento más rápido en la proporción entre la recaudación tributaria y el PIB desde 1990 y, en 2004, superó el promedio de América Latina y el Caribe. Sin embargo, sufrió un descenso contante entre 2015 y 2017 antes de recuperarse en 2018. Los promedios de la subregión de Centroamérica y México y del Caribe experimentaron un aumento gradual desde 1990, aunque esta tendencia ha cambiado a partir de 2016: en Centroamérica y México se ha mantenido relativamente estable en el 21.0%, mientras que la región del Caribe ha mostrado un fuerte crecimiento, con un incremento de 1.5 puntos porcentuales durante este periodo hasta alcanzar el 25.7% en 2018".

Parece ser una constante que los países -sin distinción- recurren al aumento de impuestos regresivos para mejorar sus recaudaciones. Por eso (como explicábamos hace un par de semanas) la OCDE brega y trabaja por reformas impositivas progresivas que acudan a un aumento de impuestos ambientales y sobre la renta y el capital más que sobre el consumo.

Argentina no esta exenta de las mismas discusiones y es notable como en los países con menor presión tributaria la ausencia del Estado genera problemas de alta tensión como se puede comprobar con la situación vivida en Chile. Lo mismo pasa con la concentración de la riqueza, el trabajo de la Oficina de Presupuesto del Congreso de la Nación con los números oficiales de la AFIP que fueron brindados para el tratamiento del aporte extraordinario de las grandes fortunas determinó que el 0.8% de los argentinos que tributan al fisco concentran el 49.2% de todos los bienes declarados por los argentinos en el país y en el exterior.

Una vez más se comprueba que lo que reiteradamente se plantea como males argentinos no lo son, sino que son debates a nivel mundial poniendo en evidencia que lo que está en crisis es un modelo global que, como ya se ha dicho, la pandemia desnudó con salvajismo.

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