Opinión
¿Dónde hay un dólar, viejo Gómez ?
Domingo, 20 de septiembre de 2020Por Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Hace pocos días escribíamos en este espacio que si el Ministro de Economía lograba con el Gobierno el objetivo desdolarizar la economía tendría más mundiales ganados que Brasil. Sin embargo (vaya a saber por error de quién) el partido arrancó con gol en contra.

Quienes nos leen o escuchan a menudo saben que la frase más repetida en este espacio en su historia debe ser la que afirma que "el bien más escaso de la economía argentina es el dólar", por lo tanto, mal pueden parecer fuera de contexto las medidas de control cambiario de ese bien escaso y absolutamente necesario para hacer funcionar la economía y la producción.

Sin embargo hay también una máxima que el Gobierno pareció olvidar esta semana; el problema del dólar en la Argentina no es solo económico es por sobre todo político y social. Y si faltaba algo para completar el problema la comunicación del BCRA fue muy mala sin contar que la política parece registrar que la globalización llevó a sectores muchísimos más amplios que los que hacían el puré la necesidad de dólares para su vida diaria.

Volvemos un párrafo atrás, los controles son muy necesarios para el mercado de cambios en la Argentina, pero la política y algunas autoridades económicas parecen no saber cómo funciona hoy la mayoría de los ciudadanos que obviamente se encuentran inmersos en la clase laburante.

Hoy cualquier laburante, comerciante o adolescente realiza transacciones en dólares. Netflix, Spotify, el servidor de la página web del negocio o restaurante, los juegos de la PC o la Play, una aplicación para diseñar las publicidades para vender por Internet en pandemia, etc, etc etc.

Las autoridades del Central lograron que hasta youtubers que jamás se metieron en la política salieran a agitar a sus miles de seguidores por las medidas. Andá a explicarle a un adolescente que el juego que compra con su tarjeta prepaga o la TC de sus padres le va a salir un 35% más caro pero que fin de año si se porta bien y entra a la web de la AFIP en el micrositio de la devolución de la retención y llena el formulario y pone el CBU de la cuenta a lo mejor un día se lo reintegran.

Lo mismo corre para el que tiene Spotify o se bajó del cable porque por 400 pesos podía ver Netflix.

La falta de cintura política para tomar medidas, corridos por la necesidad y sin conocer la calle del BCRA quedó patente. Quizás con los días reviertan algunas cosas como fue con el impuesto PAÍS que después se redujo al 8% para los consumos culturales y tecnológicos pero el daño está hecho.

También los anuncios hacen agua en otro aspecto, todo parece ir sobre la demanda y ¿la oferta?

La liquidación de granos es la más baja de los últimos años, entre las exportaciones declaradas que releva el INDEC y las liquidaciones anotadas en el Central hay unos 3000 millones de dólares de diferencia y algunas fuentes aseguran que él BCRA tiene detectados unos 6000 millones de dólares de exportaciones de diversos tipos sin liquidar.

La coyuntura nos obliga a ser reiterativos, la falta de dólares suele ser un problema en la Argentina que no tiene demasiadas comparaciones en el mundo para investigar o que sirvan de ejemplo para tomar medidas concretas. Lo primero que hay que observar es que esa escasez es ficticia, no es que Argentina no produzca esos dólares necesarios mediante sus exportaciones, los produce, pero por alguna razón cultural, sociológica y económica llegan escasamente al circuito productivo y entran con demasiada facilidad en el circuito de la fuga. Es circuito argento de entrada de dólares (por lo general especulativos) fuga y blanqueo para volver a dolarizar y volver a fugar parece eterno y nadie ha podido, hasta ahora, salvo contadísimas excepciones que solo duran un suspiro. Es inentendible para cualquier economista serio que un país que tendrá este año un superávit comercial de unos 15 mil millones de dólares tenga que andar penando y preguntándose como en el tango "Dónde hay un dólar, viejo Gómez".

Mientras la política mete ruido, muchas veces por fallas propias en la defensa, el equipo sigue jugando porque el partido no termino. El presupuesto 2021 ya esta en el Parlamento y el martes el ministro Guzmán se presentará ante los Legisladores para su explicación y presentación formal. Lo básico ya se conoció y hay una fuerte apuesta a la reactivación del mercado interno y con muchos componentes de estímulos a las más diversas actividades.

La idea del Ministro (que por estas horas anda algo ofuscado y con razón) era que la presentación conjunta del presupuesto y las medidas de control cambiario cumplieran el objetivo de explicar a la sociedad que el camino era el de la recuperación de la economía y la producción. No salió y se transformó en un nuevo fracaso de la comunicación del Ejecutivo. Los ciudadanos saben que les complicaron su acceso a los dólares para ahorrar, pero no sabe que ya están vigentes plazos fijos linkeados a la cotización del dólar, o plazas en fijos en UVAs y menos se sabe porque el presidente del Central no apuro dos opciones que verán la luz en los próximos días; un bono para YPF (muy similar a aquel exitosísimo que se emitió en 2012) dónde se podrá entrar con unos 10 mil pesos y de fácil venta en los mercados secundarios y unas letras o cedulas hipotecarias de buen rendimiento con lo que se busca formar un mercado de financiamiento para la construcción.

Las autoridades creen que una parte muy importante de quien compraba dólares podría entrar en esa variante y fortalecería el mercado de inversión en pesos. La incógnita es de cuánto es esa porción de mercado que compra dólares para ahorrar. De los cinco millones de personas que compraron dólares mensualmente los dos últimos periodos de 30 días no deben ser más de un millón que es el promedio de personas físicas o humanas (como se dice ahora) que regularmente desde hace tiempo venían accediendo al mercado. El resto son compradores nuevos que para sí o para terceros hacían el famoso pure para ganarse unos pesos extras con la brecha cambiaria.

El desafío del Gobierno es grande, porque no solo no hay dólares, la pandemia y el parate de la economía (no solo local sino mundial) destartala todo y los pesos tampoco sobran. A eso, como decíamos, apunta en general el plan del Ejecutivo contemplado en el presupuesto. Uno de los retos es la recuperación del consumo que en agosto según los datos del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala cayó 6,9% interanual.

En plena crisis del 30 cuando a la Argentina llegó el cimbronazo del crack de la economía norteamericana que se propagó al mundo Ivo Pelay escribió Dónde hay un mango, hoy lo podría volver a escribir. La historia con matices, como siempre, se repite.

 

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