Escribe: Sebastián Latashen (*)
Creatividad: La Clave para Romper la Maldición
Sábado, 19 de septiembre de 2020
Por: Entorno Pyme

 "El Día de Marmota" es una película del año 1993, protagonizada por Bill Murray. La misma trata de un meteorólogo frustrado y arrogante que, sin explicación racional, vuelve a vivir el mismo día una y otra vez, como si fuese el blanco de una maldición.

Tomándome el atrevimiento de spoilear un largometraje que ya tiene décadas, continuaré comentando su trama. Resulta que, ante la insólita situación de no poder avanzar en el calendario, el personaje principal descubre que sólo él es consciente de ese extraño fenómeno y decide aprovechar la variedad de información que obtiene en cada jornada para beneficiarse de alguna manera "al día siguiente".

Del mismo modo, este argumento cinéfilo encuentra un paralelismo en el mundo pyme, dado que muchos emprendedores encarnan a diario la tarea de lidiar con los maleficios de deber enfrentar los mismos conflictos una y otra vez. Es así como, partiendo de esta ficción mencionada, podríamos preguntarnos ¿qué pasaría si los responsables de llevar adelante un negocio pudiesen probar distintas condiciones o puntos de vista para resolver un problema?

Con esto me refiero a la facultad de romper con la rutina y la repetición, que sólo anulan la inventiva, y probar más bien con nuevas ideas, que faciliten el logro de objetivos. Pues, recorriendo organizaciones a lo largo y a lo ancho del país, no fueron pocas las veces en las que me encontré con líderes que, a veces sin saberlo, levantaban barreras mentales a su creatividad, convirtiendo la vida de sus organizaciones en ciclos interminables de infortunios.

Pero ¿cuáles son estos obstáculos?

El primero y más común está constituido por el afán ciego de buscar la respuesta correcta, libre de errores, anulando toda disposición a siquiera pensar otras alternativas por el simple miedo a fallar. Otro suele ser la tendencia a que todos los análisis se hagan de un modo sensato, sobre bases sólidas, sin dejar lugar a la imaginación. De más está decir que esta actitud conservadora deriva en la réplica de procedimientos cotidianos, ya que según esta lógica es mejor malo conocido que bueno por conocer. Por último, los ladrillos que completan estas paredes son la aspiración de ser práctico y la sobre especialización. Esto es, circunscribir labores a un área específica, trabajando en sistemas modulares e inconexos, sin comunicación alguna, atomizando las tareas y aniquilando de raíz la emergencia de cualquier invención.

Ahora bien, ¿cómo demoler estos muros y dar lugar a la innovación?

Abordaré a continuación el instrumento propuesto por Albert Shapero para la resolución de estas dificultades, a la luz de su aplicación en una compañía a la que me tocó asesorar.

Esta pyme, dedicada a crear prendas para niños de cero a diez años, quería incrementar sus ventas. No obstante, a la hora de pensar sus productos y espacios de atención, consideraba de modo exclusivo las necesidades de los padres, dejando de lado a los gustos de sus pequeños usuarios. Fue entonces cuando con este cliente transitamos el primer paso descrito por Shapero, es decir, SUMERGIRNOS EN EL PROBLEMA. Por consiguiente, analizamos todo el material disponible y hablamos con idóneos de la industria textil y con todos los niños y niñas de familias amigas. Como consecuencia, nos percatamos de que los chicos priorizaban colores claros y vivos, a la vez que preferían indumentarias más adaptadas a su deseo de recrearse.

Recabados todos los datos pertinentes, continuamos con la siguiente instancia que fue la de JUGAR CON EL INCONVENIENTE. Por tanto, ensayamos supuestos, nos figuramos escenarios en donde los nenes se desenvolverían y jugamos con opciones de diseños y combinaciones de tonos. En este proceso no fue sencillo, pero animó a mi asesorado a vislumbrar una realidad deseada.

Luego, tercera etapa fue SUSPENDER LOS JUICIOS Y NO OPINAR RÁPIDAMENTE. En esta fase costó frenar las críticas y las resistencias tanto del empresario como de sus colaboradores más añosos. Sin embargo, hasta aquí todos los bosquejos fueron registrados como validos y dejados en stand by como soluciones plausibles.

Claro está, el cuarto momento de este método consiste en el FILTRO, decantando en la selección de dos opciones, a fin de contar con un plan B en caso de que el plan A no funcione según lo esperado. Al respecto, de todas las alternativas obtenidas, mi cliente optó por producir una línea de remeras y shorts de tonos pastel, de telas fácilmente lavables, y otra de tonalidades más vivas y atractivas a la vista, con texturas procuraban mayor ventilación durante el movimiento.

El último punto fue visualizar MATERIALIZAR LA DESICIÓN Y TRANSMITÍRSELA A SU EQUIPO. Esto contribuyó a generar motivación y compromiso por el hecho de que la luz al final del túnel fue tan notoria que la invitación a recorrerlo resultó convocante.

Cabe destacar que, ante la posibilidad de bloqueo o de que los pensamientos no broten espontáneamente, la sugerencia es tratar el asunto con gente de otros rubros, con concepciones diferentes, y no sólo con personas de su ámbito. Por ejemplo, en el caso citado, el empresario se abrió al consejo de emprendedores de una incubadora de empresas tecnológicas, quienes le asesoraron modos eficientes para obtener los géneros que él requería. Otro truco útil ante la paralización es el uso de recursos visuales, como gráficos, dibujos a mano, tecnología 3D o programas de diseño.

Como se ve, así como el héroe del filme mencionado en la introducción de esta nota, los responsables de las pymes locales pueden atreverse a romper con sus círculos viciosos y aprovechar las dificultades en pro de desarrollar nuevas habilidades y mejorar continuamente. En síntesis, como bien dijo el gran creativo, Pablo Picasso: "La inspiración existe, pero te tiene que encontrar trabajando". A eso lo invito, estimado empresario pyme.

(*) El autor es Columnista Invitado de EntornoPyme y Consultor en Grupo Set LATAM

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