Autoabastecimiento de alimentos, llegó el tiempo del agricultor
Domingo, 13 de septiembre de 2020Por Myriam Ruiz.
Por: Myriam Ruiz

Pensar en Argentina como una unidad no es fácil. Somos un país con una extensión única, cuyo territorio atraviesa varias latitudes lo cual conforma un panorama único en cuanto a climas diferentes, relieves distintos, culturas y producciones diferenciadas por regiones. En esta Argentina única, original y paradigmática existen realidades que son muy parecidas, aunque distintas entre sí: las unidades agrícolas familiares, que se han desarrollado desde el inicio mismo de la Patria tal como la conocemos, y desde antes también.

La agricultura familiar pone en relieve la producción local y, lejos de lo que uno podría pensar en este mundo cada vez más tecnificado y globalizado, las pequeñas explotaciones aportan el 70% de la producción mundial de alimentos, dan empleo a un número enorme de trabajadores y son, además, claves para el desarrollo rural del planeta.

Ya saben, esta pandemia ha puesto en evidencia realidades y necesidades que tal vez de otro modo no las hubiésemos visto. Al menos no desde los balcones de las grandes ciudades.

Una de las revelaciones que trajo consigo el Covid 19 es que, en medio de la histeria consumista, cuando las papas queman nos damos cuenta que sólo necesitamos pocas cosas básicas: alimentos, alimentos, y más alimentos. O sea... podremos pasar un tiempito sin celulares o Netflix, pero dudo que podamos aguantar días sin agua potable ni alimentos.

Argentina sigue portando el estandarte de ser uno de los mayores elaboradores de alimentos del planeta. Desde lo básico como cereales, frutas y hortalizas... hasta productos con valor agregado como conservas, dulces, carnes, vinos, aceites, harinas, leche, azúcar. Gracias a la variedad climática, somos una pequeña gran huerta con lo mínimo para autoabastecernos de alimentos. La de máxima sería abastecer el mercado interno y que ello fuera rentable como para incentivar a que la gente vuelva a fincas y campos, y deje el hacinamiento indigente de los cinturones urbanos.

Argentina ha dado un paso hacia lo que podría convertirse en la piedra filosofal que transforme el remanido concepto de las "economías regionales" en un proyecto a corto plazo.

Durante una charla con Cielos del Sur, programa de LV23 que se emite los sábados de 8 a 12 en Medios Andinos, Miguel Gómez -secretario de Agricultura Familiar de la Nación- reforzó la idea urgente que prima en el gobierno para llegar a esos millones de agricultores que han perdido, a lo largo de décadas, sus hectáreas y la producción agro-ganadera.

Países desarrollados, como los europeos, han otorgado enorme importancia a estas pequeñas unidades agrícolas. La visión es simple: una familia que produce está generando alimentos para mucha más gente; obteniendo recursos genuinos para subsistir; generando empleo; y promoviendo el arraigo. Nuestro país ha ido en una autopista contraria, todo este tiempo.

"En primera instancia, hay que lograr que ningún productor más deje la tierra, hay que trabajar mucho en recuperar el sector rural, en poner infraestructura, promover las industrias locales de desarrollo", nos dijo Gómez en esa entrevista.
La base del Plan lanzado por el gobierno de Alberto Fernández tiene un resumen escueto: la prioridad es que la agricultura familiar pueda abastecer localmente a la comunidad. El famoso suministro local.
El PROTAAL -Promoción del Trabajo, Arraigo y Abastecimiento Local- fue lanzado esta semana con la lupa puesta en los pequeños productores de hasta 10 hectáreas que son, en realidad, la mayoría en el país.

El Protaal desarrollará etapas de trabajo para lograr una red de producciones que pueda ir abasteciendo lo local, lo regional y por último al mercado nacional. La articulación será con el INTA y organismos nacionales, así como con municipios y organizaciones comunitarias.  "Hay algunas cosas que son medio extrañas, como que para comprar un kilo de tomate, ese tomate viajó 300 kilómetros, cuando hay producciones que las podemos hacer localmente, pero hay que promoverlas y acompañarlas", ejemplificó el funcionario.

En este 2020 viciado y pandémico no son pocos los reclamos por conseguir alimentos sanos y que puedan certificar calidad, cantidad, sanidad. Argentina debe estar allí, preparadísima para cubrir esas expectativas.

Pero antes hay todo un enorme mercado que abastecer, y está fronteras adentro. Reforzar la relación entre consumidores y agricultores, establecer cooperativas de trabajo y aceitar cadenas de comercialización será un desafío, sembrar la simiente para recuperar la cultura del trabajo en nuestro país es casi un sueño que puede, y debe, transformarse en realidad.

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