La Iglesia "baja línea" para que los Gobiernos exceptúen a las misas de las reuniones restringidas
Domingo, 13 de septiembre de 2020

El Vaticano instruyó a los obispos para que ejerzan una "acción prudente, pero firme", ante los Gobiernos nacionales con una misión: que las misas no sean consideradas reuniones y, por lo tanto, queden exentas de las restricciones dispuestas con el objeto de contener la pandemia de coronavirus.

Lo hizo a través de una carta firmada por el prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, cardenal Robert Sarah, para los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo. Titulada "Volvamos con alegría a la Eucaristía", según trascendió tiene la anuencia del Papa Francisco, quien tras aprobarla ordenó su difusión el 3 de septiembre.

En el escrito, Sarah apela a "la acción prudente pero firme de los obispos para que la participación de los fieles en la celebración de la eucaristía no sea catalogada como reunión por autoridades públicas. Y tampoco considerarla comparable, ni siquiera subordinada, a formas de agregación recreativa".

El rol de los medios y un pedido: "Volver a la normalidad de la vida cristiana"

Asimismo, el purpurado nacido en Guinea, de 75 años, sostuvo en la nota que una misa seguida a través de televisión o internet no equivale a la asistencia a un templo y subrayó el propósito de "volver a la normalidad de la vida cristiana, allí donde la emergencia sanitaria causada por la pandemia lo permita".

Si bien destaca el "apreciado servicio a los enfermos y aquellos que están imposibilitados para ir a la iglesia" de los medios de comunicación "que han prestado un gran servicio en la transmisión de la Santa Misa en el tiempo en el que no había posibilidad de celebrarla comunitariamente", enfatiza también que "ninguna transmisión es equiparable a la participación personal o puede sustituirla, es más, se corre el riesgo de alejarnos de un encuentro personal e íntimo con Dios " .

Además, agregó que la pandemia causó "también trastornos en la vida de la comunidad cristiana, incluida la dimensión litúrgica", y remarcó que "tan pronto como las circunstancias lo permitan es necesario y urgente volver a la normalidad de la vida cristiana, que tiene como casa el edificio de la iglesia y la celebración de la liturgia".

Asimismo, el cardenal referente de la Disciplina de los Sacramentos en nombre de la Iglesia católica advirtió que la debida atención a las normas de higiene y seguridad "no puede conducir a la esterilización de los gestos y los ritos".

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