16 rincones escondidos de Europa donde perderse de verdad
Lunes, 14 de septiembre de 2020

Son los lugares más alejados del continente y también ahora, probablemente, los más seguros. Desde el confín occidental español, la isla de Hierro, hasta los más remotos parques naturales finlandeses, y desde las más desconocidas islas griegas a los fiordos más aislados de Islandia:

La inmensidad del parque nacional de Lemmenjoki (Finlandia) Teniendo en cuenta la enorme extensión de territorio -un total de 2.850 kilómetros cuadrados- que abarca el parque nacional de Lemmenjoki, al norte de Finlandia, se podría decir que hay pocos caminos por los que transitar. A cambio, en ellos se encuentran pinos, abedules y píceas; alces, águilas reales y osos pardos; y naturaleza virgen en una superficie mayor que la de Luxemburgo. Quien quiera explorar a pie esta región, puede adentrarse en ella durante una o varias jornadas: las rutas por estas anchuras silvestres cubren un total de 60 kilómetros. Su nombre proviene del Lemmenjoki, un río de 80 kilómetros que casi la atraviesa por completo. Lemmenjoki significa río del amor. ALAMY

Masuria: un idílico humedal polaco para gozar del aburrimiento La hermosísima región de la llanura lacustre de Masuria, en Polonia, no tiene límites precisos; y tampoco debería de tenerlos el tiempo de vacaciones que se pase en este idílico humedal. Sus bosques y prados son un magnifico escenario para no hacer, literalmente, nada y entregarse al descanso. Si nos atrapa la pereza o el aburrimiento, siempre se puede alquilar una bicicleta o una piragua y deleitarse con unos espléndidos paisajes. O bien visitar alguna de las bonitas ciudades de la zona, como Giycko, Mikoajki o Pisz. En otros tiempos, Masuria formaba parte de la Prusia Oriental, poblada desde el siglo XII principalmente por eslavos mazovios de los cuales recibió el nombre, aunque luego fue incorporada a Alemania y pasó a formar parte de Polonia tras la II Guerra Mundial. A día de hoy, en esta región de 10.000 kilómetros cuadrados y casi 60.000 habitantes aún perdura una importante huella alemana. GETTY IMAGES

Islas Feroe (Dinamarca), el hogar de los vikingos más feroces Quien se adentre en el archipiélago danés de las Feroe se sumergirá en paisajes grandilocuentes y casi irreales al tiempo que sentirá el embate de una climatología salvaje; caminará por montañas y valles, y podrá observar aves marinas que anidan en gigantescos acantilados. La mejor forma de visitar la tierra de los descendientes de los aguerridos vikingos es hacerlo a bordo de una autocaravana. Aunque habrá que alquilarla sobre el terreno, ya que a estas islas del mar del Norte solo se puede llegar en barco o en avión. GETTY IMAGES

Los Fiordos occidentales, un remoto sueño islandés Es fácil entender que, de producirse una gran tormenta invernal, este remoto sueño islandés de fiordos, cascadas y montes podría quedar aislado del resto de la isla. En Ísafjörður (en la foto), la localidad más grande de la región de Vestfirðir, viven 4.000 personas. Los pueblos y las tiendas escasean en este paraje casi despoblado pero salvajemente bello. Y precisamente por el azote de las ventiscas de nieve durante el invierno, pese a su atractivo de postal, no es recomendable visitar esta remota región en los meses más fríos del año. GETTY IMAGES

El valle de Lauterbrunnen: un mundo aparte en los Alpes suizos Viajar al valle de Lauterbrunnen es hacerlo en el tiempo, retrocediendo varios siglos. Este valle ocupa un pedazo de tierra de esplendoroso verdor en la región alta del cantón suizo de Berna. donde todavía las cabras montesas y los rebecos saltan por las rocas, las cascadas murmuran y el canto de los pájaros se escucha cristalino. Ese regreso al pasado también se hace sentir en el albergue alpino de Obersteinberg, que no dispone de duchas ni de electricidad. La única luz artificial procede de las velas y la comida llega por la montaña a lomos de mulas. GETTY IMAGES

La soledad de las montañas albanesas Con sus lagos glaciares, sus abruptas cumbres y sus verdes valles, los Alpes albaneses se cuentan entre los escenarios de montaña más imponentes de Europa. En su entramado de senderos, muchos hollados por los pastores a lo largo de siglos, es raro cruzarse con otros caminantes. Y hay que estar acostumbrado a andar: son frecuentes las marchas de un día por cotas de 1.000 metros. Por el camino el visitante será agasajado por la tradicional hospitalidad local y degustará una comida sabrosa y sana. En la imagen, la localidad de Theth, dentro del parque nacional homónimo, en el condado albanés de Shkodër. ALAMY

El Hierro, confín occidental español La belleza de esta exigua isla volcánica de perfiles negros y escarpados es verdaderamente única. Aquí no encontrarás playas blancas, ni vuelos directos a la península, ni centros comerciales, ni campos de golf. A cambio, tendrs tranquilidad y amplísimas vistas, caminos de ensueño y lugares de buceo, bosques, roquedos, aguas de color turquesa, apartamentos de alquiler, hotelitos y fincas particulares. En la imagen, un hombre atraviesa un frondoso bosque de laurisilva en Malpaso, en el centro de la isla, donde se encuentra el pico más alto, de 1.501 metros. ALAMY

Nueva Zembla (Rusia): solo para grandes aventureros Frío, tormentas y lluvia: un tiempo perfecto para unas vacaciones de verano es lo que ofrece este archipiélago situado al sur de abruptas montañas en el mar de Barents. Para llegar a la tercera reserva natural más grande de Europa, con sus glaciares y su extraordinaria fauna, lo más sencillo es cruzar en barco el océano Ártico. En invierno del 2018, el principal asentamiento de la zona, Belushya Gubá, fue noticia por una invasión de osos polares. ALAMY

Parque nacional de Hainich (Alemania): un refugio para animales amenazados Entre las ciudades alemanas de Weimar y Gotinga hay un bosque antiquísimo en el cual la naturaleza sigue marcando la pauta; un espacio reservado y seguro para los muchos animales amenazados que pueblan este hayedo. Este parque natural de 130 kilómetros cuadrados se disfruta desde abajo y desde arriba: una pasarela situada a la altura de las copas de los árboles permite acercarse a la naturaleza a vista de pájaro. En invierno, como mejor se recorre este espacio natural es en trineo. En primavera y otoño, los senderistas disfrutan recorriendo los caminos bien señalizados, como la ruta Rennsteig.

Parque natural de Zlatni Piasatsi: el oasis búlgaro Zlatni Piasatsi, arenas de oro en búlgaro, sería el equivalente balcánico, en el mar Negro, a la zona discotequera de Mallorca. Muy distinta es la cosa a pocos kilómetros, en el parque natural más pequeño de Bulgaria. Aquí los ruidos de la fiesta se pierden entre el murmullo de las hayas y los robles, y uno puede admirar las arrebatadoras vistas del mar y el monasterio de Aladzha, en la zona suroeste de la reserva natural. GETTY IMAGES

Castelorizo: una isla griega de película No es tan exagerado decir que se podría ir nadando desde Castelórizo a Turquía. Pero, ¿por qué hacelo? La isla más oriental de Grecia es tan hermosa que dan ganas de quedarse a vivir para siempre... Ya se dieron cuenta los creadores de la película 'Mediterráneo', que obtuvo el Oscar al mejor filme de habla no inglesa (1991) y tenía como principal protagonista a este íntimo puerto de casas abigarradas que compartía con la propia isla, con su mar color añil, una gruta fascinante y una historia antiquísima. GETTY IMAGES

Hébridas Exteriores (Escocia): el tesoro son las propias islas En las blanquísimas playas de Harris, una de las principales islas de las Hébridas Exteriores, frente a la costa oeste de Escocia, el mayor tesoro son las propias islas: poco pobladas, llenas de rabiosas tempestades y días frescos incluso en verano. Por eso son tan fascinantes. Da gusto ponerse un jersey de 'tweed' de Harris tejido a mano. En la imagen, el arenal de Luskentyre desde la localidad de Seilebost, en la isla de Harris. A la izquierda de la foto despunta la isla de Taransey. GETTY IMAGES

Georgia inédita para senderistas: el parque nacional de Borjomikharagauli No está muy claro si Georgia pertenece a Europa o a Asia. Sí lo está que viajar a este país caucásico al este del mar Negro es cada vez más sencillo. Este parque nacional se encuentra en el Cáucaso menor, alcanza una altura de hasta 2.600 metros y su naturaleza maravillosamente virgen está atravesada de senderos. GETTY IMAGES

Eslavonia, la Croacia más desconocida Eslavonia se halla en el nordeste de Croacia, lejos de las playas, y ha mantenido su carácter originario. Vegas y tupidos robledales entre colinas y montañas confieren a esta región un variado rostro paisajístico sin par. Lo mejor de la zona es la gente con quien merece la pena encontrarse. Un punto fuerte culinario es el tradicional 'gulash' de pescado. En la foto, la localidad croata de Virovitica, en la región de Slavonija. ALAMY

Norland (Suecia), en tierra de samis y renos En una de las regiones menos pobladas de Europa, los urbanitas hastiados de la civilización encuentran esa calma con la que siempre sueñan. Nada menos que 12 de los 28 parques nacionales suecos están en estas tierras del norte, que atraen a senderistas en verano y a esquiadores de fondo en invierno. En los hoteles de hielo, los clientes se abrigan con gruesas pieles; y en el extremo norte, en Laponia, viven los samis, los europeos primigenios más septentrionales, siempre con sus rebaños de renos. En la imagen, un lago de la localidad de Gålsjö. GETTY IMAGES

Alpes julianos (Eslovenia); senderos por valles glaciares El terreno es escarpado en esta región eslovena al sur de los Alpes Calcáreos, englobados casi en su totalidad en el parque nacional del Triglav. El único espacio natural protegido de Eslovenia ofrece naturaleza pura a todos los amantes del aire libre: caminos y senderos alpinos suben por verdes valles glaciares hasta prados de montaña y lagos cristalinos. Un cierto trajín reina, sobre todo, en torno a la localidad de Bled, con su magnífico lago y con el monte Triglav (en la foto), el mas alto de Eslovenia con 2.864 metros. En otros rincones, sin embargo, no hay sino calma y soledad, algo cada vez menos habitual en los Alpes. Una recomendación final: darse un homenaje gastronómico a la eslovena en alguna de las muchas fondas que jalonan el camino. GETTY IMAGES

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