Subsidiar la cultura del trabajo: reingeniería urgente para un país quebrado
Domingo, 9 de agosto de 2020
Por: Myriam Ruiz - En Twitter: @myriruizbarrio

"Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Albert Einstein.

Esta semana a los argentinos se nos habrá hecho un nudo en el estómago al saber que, según UNICEF, a fin de año habrá casi 8 millones y medio de niños argentinos viviendo en la pobreza. Es más del 62% de nuestros hijos, nietos, sobrinos, vecinos viviendo en la pobreza y muchos de ellos en la indigencia.

Dejemos por un momento las cifras de lado (las estadísticas no duelen, lo que duele es cada persona en su particularidad) y reflejemos lo que está ocurriendo en el país. Millones de niños, millones de familias no tienen ni siquiera para alimentarse correctamente. Mucho menos para que esos chicos crezcan en un contexto saludable, vayan a la escuela, estudien o desarrollen su intelecto y sus talentos para una Argentina mejor.

Sin dudas, la postal que ofrece nuestro país es dolorosa. Como también lo es caer una y otra vez en remedios que son peor que la enfermedad.

El proceso de desintegración de la Argentina tiene que ver con décadas de gobiernos que no han sabido liderar un proceso de transformación y llevar a nuestro país a una senda de prosperidad. Dejemos de lado, por un momento, al gobierno recién asumido, que encontró un país ya devastado y que tuvo que lidiar -a los dos meses de ingresar al poder- con una pandemia mundial que además de los enfermos y fallecidos, está cerrando empresas e industrias en todo el mundo.

 También tiene que ver con la pérdida de la cultura del trabajo.  

Mientras millones de chicos no tienen para comer, en su mismo país (sí, el nuestro) cada año se pierden millones de toneladas de fruta que queda sin cosechar por la pérdida de rentabilidad o el abandono de fincas debido a la falta de horizontes. La misma nación en la que los tamberos caminan al borde del abismo; panaderías y carnicerías cierran por la caída del consumo; comercios que no encuentran clientes; fábricas que hace décadas fueron perdiendo valor...

No hagas lo mismo, una y otra vez, si quieres tener resultados distintos. Innovación. Creatividad. Otra mirada.

¿Y si en Argentina se subsidiara el trabajo? Por supuesto que el gobierno en este momento lamentable para la humanidad está ayudando a las empresas a sostener los sueldos de su personal pero no es esa la idea... 

Subsidiar -por una vez, y en base a un plan maestro de reingeniería- fábricas, secaderos, industrias de todo tipo, tierras cultivadas, bodegas, ingenios azucareros para que vuelvan a trabajar... Generar obras que realmente estén pensadas en igualar las condiciones económicas de un país realmente federal; obras como reactivar los trenes hacia los pueblos del interior y que el flete de sacar productos regionales vuelva a ser competitivo. 

Un analista internacional, al elogiar el acuerdo por la deuda que alcanzó Argentina esta semana dijo que nuestro país "necesita un plan económico de posguerra". Y sinceramente creo que está en lo cierto. No tenemos edificios demolidos por las bombas, pero hemos llegado a esta instancia con una niñez (nuestra mayor riqueza, nuestra esperanza de futuro) demolida por la realidad. 

Apoyar el trabajo. Subsidiar el trabajo. Proyectar e invertir presupuesto en base a la generación de trabajo. Lo demás llegará por añadidura. 

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