opinión
Suarez apretó "off"
Domingo, 2 de agosto de 2020Por Luis Ábrego- Entre Paréntesis
Por: Luis Ábrego

El mes de julio fue traumático para el manejo de la pandemia en Mendoza. Más de mil contagios y una treintena de muertes revirtieron esa cauta sensación de control con la que fue administrando la cuarentena desde sus inicios Rodolfo Suarez. Para colmo de males, el viernes en la última conferencia de prensa, Alberto Fernández hizo que todas las luces se posaran aquí al mostrar la evolución de los casos locales y a interpretar -de manera errónea según el gobernador- que "este era el costo que pagamos si no somos responsables", tal como acotó el Presidente.

La frase fue un nuevo mazazo nacional a los cuales ya se están acostumbrando en Casa de Gobierno. Molestó profundamente dos cosas: que se los haya tratado de irresponsables y la comparación con un territorio como el AMBA donde la cuarentena o los reparos sanitarios, casi no existieron en algunos casos.

De hecho, la respuesta no se hizo esperar. Ayer mismo, Suarez aseguró que se trataba de "apreciaciones inexactas" las del mandatario. Y que en todo caso había una diferencia no menor en ese análisis al que sugería también como liviano. "Los datos reales reflejan que en Mendoza la curva de contagios, con la economía funcionando, fue menor que la del AMBA y CABA, en el contexto de aislamiento y encierro" escribió en Twitter.

"Fernández se equivocó feo..." deslizaron luego desde el Ejecutivo. "Cuando aquí ya todo estaba flexibilizado también teníamos pocos casos... y siempre dijimos que en el algún momento iba a venir el crecimiento de los contagios", precisan desde el entorno del gobernador. Y agregan que siempre la premisa fue cuidar la salud preservando la economía, pero "claramente no somos el AMBA...". Una frase que sintetiza lo profundo que caló la comparación presidencial.

Respecto a si hubo intencionalidad o no en el recorte de los casos mendocinos en Casa de Gobierno prefieren no expedirse. "Desde el primer día dijimos que tenemos que convivir con el virus. Así como abrimos, no tenemos miedo en volver atrás para preservar el sistema sanitario. Y, si efectivamente, en algún momento el sistema colapsa vamos a ser nosotros los que cerremos todo; no el Presidente".

Pero lo cierto es que el aumento pronunciado de casos y el entredicho presidencial dispararon algo más que bronca en el gobernador y su equipo. De hecho, Suarez convocó ayer a ministros e intendentes para adelantar que a partir del martes las restricciones se endurecerán en Mendoza. No sólo para reducir la circulación de personas e intentar bajar los índices en una instancia crucial ante la también creciente cantidad de casos en todo el país, sino como una manera de adelantarse a un nuevo cambio de estatus sanitario que podría venir desde la Nación y que Fernández habría dado a entender con la puesta en foco de los números de Mendoza.

En el gobierno son muchos los que están casi convencidos que Nación determinará en breve que la Provincia pasará del actual distanciamiento social al anterior aislamiento social, y que lo de viernes en Olivos fue un adelanto de ese movimiento que implica -de hecho- un retroceso en la estrategia sanitaria con todos los costos que ello implica. Esto se conocerá recién mañana cuando se publique el decreto nacional que regula la cuarentena en todo el país hasta el 16 de agosto. Pero aquella polémica mención del viernes y algunos comentarios que llegaron desde el ministerio de Salud de la Nación parecen ir en esa dirección.

Mientras tanto, aquí la decisión del endurecimiento está tomada e implica la suspensión de las reuniones familiares, así como el funcionamiento de los bares por la noche, la reducción del turismo interno sólo dentro de cada oasis y actividades deportivas que involucren hasta 10 personas. En los términos de la "cuarentena on/off" que estableció el mismo gobierno de Suárez esta etapa que empezará a regir el martes es claramente "off". De pulgar hacia abajo. E implica guardar gente, reducir lugares públicos y restringir la actividad económica lo menos posible.

Sin embargo, en el Gobierno valoran las dos decisiones fuertes que el gobernador tomó este fin de semana: haber corregido públicamente al presidente (algo que aseguran, muchos otros gobernadores -incluso peronistas- dicen en privado pero no en público) y no haber dudado que este era un momento para "cortar el chorro". Una decisión, la primera, que le costó la también inmediata réplica del peronismo local, con Guillermo Carmona y Lucas Ilardo a la cabeza quienes -previsiblemente- defendieron la versión Fernández en el entredicho.

Está claro que en ese equilibrio de suma sintonía fina que desea transitar Suarez, se entiende que habrá algunos cuantos avances y otros tantos retrocesos, hoy activados por los contagios en los más jóvenes (se menciona el target de 18 a 35 años) y en la incidencia en los grupos de adultos mayores (en especial los geriátricos) y el personal de la salud. Agosto podría dibujar una tendencia similar a julio, casi como una eterna agonía en la que será preciso aceitar el aislamiento voluntario y la responsabilidad individual.

Una proyección en sintonía con la última advertencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que asegura que el fin de la pandemia no será próximo. Un pronóstico no exento de incertidumbre y desazón si cuando la etapa que parece superada vuelve a ser de necesaria aplicación sin ni siquiera tener la seguridad de estar enfrentando el pico de la enfermedad. La esperanzadora aparición del tiempo del "on" reclamará aún más templanza y paciencia que la de estos tristes días.

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