Lo que viene: cuarentena on/off
Domingo, 19 de julio de 2020Por Luis Ábrego - Entre Paréntesis
Por: Luis Ábrego

Por primera vez desde el inicio de la pandemia, esta semana el Gobierno tuvo la sensación que el virus puede irse de las manos más allá de las medidas oficiales que se ensayen. El primer alerta fue el martes 14 de julio cuando el registro trepó hasta los 44 casos, rompiendo así un récord que una semana antes había estado por debajo de los 20 casos diarios (19, específicamente).

Sin embargo, ese temor logró confirmarse el viernes a la tarde cuando se comunicaron 62 casos, haciendo que la curva tomara una dimensión muy ascendente que hasta el momento no había dibujado. Una sensación que anoche fue de moderado alivio cuando el total del sábado anotó 46 nuevos casos. De cualquier forma, la suma de clústers o conglomerados de contagios, y la falta de precisión del nexo epidemiológico de algún puñado, confirmó lo que en conferencia de prensa la ministra de Salud, Ana María Nadal, había deslizado el miércoles: en Mendoza hay circulación del virus.

Ayer, un integrante del gabinete provincial se descargaba ante este cronista: "termina una semana fatal" expresaba, a la vez que reconocía el exceso de presión no sólo por el aumento de casos, sino también por el equilibrio que Rodolfo Suárez prevé mantener entre la salud y la economía. En especial por las expectativas que el sector turístico y gastronómico había puesto en este fin de semana de vacaciones de invierno y previo al Día del Amigo.

Un equilibrio que se ha intentado sostener no sólo por convicción, sino porque además el gobernador entiende que es una manera de diferenciar a Mendoza en la administración de la cuarentena, en el plano nacional. Una situación que hasta ahora ha sido posible porque los números acompañaron. Pero ese escenario, básico para este razonamiento, se vio amenazado en estos días y aún no se sabe si tal vez deba ser modificado hacia adelante. La nueva normalidad es incertidumbre.

Y este es el punto en el que el Gobierno se va a parar de ahora en más luego de que sus expectativas se vieran opacadas en la semana. Otro interlocutor del gobernador que habitualmente participa de la toma de decisiones lo explicita de mejor forma: "Para nosotros ya no hay más el concepto de `fase'. Apuntamos ahora a mantener el equilibrio entre salud Covid, salud mental y economía para preservarlos de manera conjunta. Las decisiones ahora no son de fase o de plazos, sino de un sistema de evaluación diaria, de on/off..".

La idea es monitorear constantemente la evolución sanitaria e ir disponiendo, apagando o prendiendo aquello que sea necesario para impactar lo menos posible en el funcionamiento de la ya deteriorada economía. "Es un sistema de toma de decisiones en base a lo que sugieren los expertos, la cantidad de casos y otras variables" completan. Desde Casa de Gobierno entienden que la pandemia en Mendoza ya no puede ser abordada de manera lineal, y que de ahora en más serán "caminos que van y vuelven", con avances y retrocesos según lo indique la realidad.

Así, en esa sintonía fina que no implique volantazos de aperturas o de cierres, habilitaciones o restricciones, Suárez se terminó de sincerar ayer por Twitter con un mensaje que apela a los mendocinos hablar "claro" y reconoce que "es un momento crucial" por lo que pidió el aislamiento voluntario para las próximas dos semanas. Tras el pedido oficial, desde el Ejecutivo dejaron trascender ayer por la tarde que se impone esta idea de la cuarentena administrada, para sumar responsabilidad individual y que se transforme en algo así como una cuarentena voluntaria: "Aún aquello que podés hacer, intentá no hacerlo si no es imprescindible", grafican.

Esta apelación a la conciencia individual surge después de que se comprobaran distintos grados de indisciplina social, y que pese a los controles, las sanciones y las multas, en algunos casos derivaron en múltiples contagios o instancias de propagación de virus. Con el ruego a la "acción responsable" el Gobierno busca también advertir sobre las dificultades que traería aparejado "dar pasos para atrás". Algo que según la evolución de las cifras tampoco se descarta.

La agenda en el freazer

Lo cierto es que la pandemia enmarca el tiempo y la gestión al Coronavirus, al punto que no deja demasiado margen para la acción política de un gobierno que quiere también hablar de otros temas. Pero por ahora ello no resulta oportuno. Ni imprescindible. Es la misma lógica de aislamiento voluntario: lo podría hacer pero no es urgente. Y no precisa, ni quiere, pisar en falso.

De hecho, hace cerca de 15 días que el proyecto para la reforma de la Constitución está en el despacho de Suárez listo para ser enviado a la Legislatura para su tratamiento pero los embates del Covid lo tienen frenado hasta próximo aviso. El Gobierno entiende que si bien se trata de una promesa de campaña (ratificada también en el discurso del 1 de mayo) y que apunta a reducir el costo de la política, mejorar la representación legislativa y avanzar en el reconocimiento de derechos, hoy todos los esfuerzos deben estar centrados en la pandemia.

Sólo hay un asunto que ha logrado en estos meses trascender el cerco sanitario: Portezuelo del Viento y de su mano, las quejas sobre el reparto de fondos nacionales. En esa línea, la noticia esta semana la dio la Corte Suprema de la Nación cuando se expresó sobre el conflicto que Mendoza y La Pampa tienen sobre el río Atuel al establecer un caudal mínimo permanente de 3,2 metros cúbicos por segundo.

La decisión fue festejada en ambas provincias porque de alguna manera el fallo es salomónico ("dirimente", dirían los constitucionalistas) de acuerdo a lo peticionado por ambas jurisdicciones. Pero en el caso de nuestra provincia, se entiende que si bien las obras adicionales que la Corte manda a construir para cumplimiento del fallo no incluyen a Portezuelo, esta represa podría ser a futuro otra instancia capaz de favorecer la regulación del caudal, y con ella, del riego sobre las superficies establecidas. Incluso, el fiscal de Estado Fernando Simón, hizo una evaluación en la misma dirección y hasta se animó a hablar de "un triunfo".

Simón resaltó que "conceptualmente" la Corte aceptó que para alcanzar ese caudal mínimo primero hay que concretar "progresivamente" el plan de obras de impermeabilizaciones y perforaciones (financiadas por la Nación con el acuerdo de Mendoza) que no dañen el Oasis Sur provincial. Y es allí donde se inserta el trasvase del río Grande al Atuel que prevé el proyecto de Portezuelo. Para el Gobierno, es una buena señal y se ilusiona con apuntalar el conflicto a la espera del laudo presidencial.

Fuera de eso, el día a día de la cuarentena obliga a rendir examen día a día y supone un ejercicio capaz de poner a prueba el temple de los funcionarios para no actuar sólo desde el temor o bajo imperio de un falso optimismo que sea irresponsable en el sostenimiento de la salud pública. Prender y apagar la cuarentena es el atajo con el que por ahora se estima superar (¿tal vez?) el tramo más agudo de la pandemia y esperar que sus efectos sean lo más leves posibles. Ojalá resulte.

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