Opinión
Una nueva etapa
Domingo, 19 de julio de 2020Por Marcelo López
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

 El Gobierno Nacional y los Ejecutivos provinciales parecen haber llegado a un acuerdo, quizás el pacto mas riesgoso tomado en los últimos tiempos, cambiar el paradigma de los últimos 100 días e ir por una apertura más intensa de las actividades arriesgando definitivamente el éxito en los parámetros sanitarios que venía manteniendo nuestro país en la impensable pandemia.

No es este el espacio para analizar si está bien o mal el riesgo tomado, pero no se puede dejar de considerar el dato a la luz de la experiencia mundial; los que no cuidaron la salud desde el primer día tampoco fueron exitosos en la economía durante la pandemia.

El informe del FMI sobre la economía norteamericana conocido el viernes es la foto de que quienes desde el poder despreciaron la vida y salud de sus ciudadanos tampoco tuvieron el éxito que esperaban en su actividad económica.

Según el FMI Estados Unidos cerrará el año con una desocupación del 9,7% una caída del PBI de 6,6 puntos (en el segundo trimestre de este año la actividad del país del Norte cayó 37 % contra el mismo trimestre del 2019) y el déficit de su fisco llegará al 18%.

Contamos aquí que el panorama en el resto del orbe era similar, una confirmación que (como expresamos en la semana en Radio Andina) el problema no es la cuarentena sino la pandemia, un concepto que la mayoría del establishment parece no entender o, para ser más exactos, se niega a comprender.

Saturación social -alentada por esos mismos actores que no comprenden- una economía débil financiera y presupuestariamente heredada de 4 años de sistemática destrucción del Estado y la producción, sumado a un complejo mapa socio cultural que tiene muchos antecedentes, en años y acciones, que dificulta un Estado cien por ciento eficaz en corto tiempo llevan a jugar la carta más fuerte de intentar recuperar la actividad económica apelando a la responsabilidad de los ciudadanos para combatir y cuidarse del virus.

La pasada semana contamos una serie de medidas que el Gobierno viene estudiando y que se pondrían en marcha en los próximos días. Ese paquete, cuyos principales puntos adelantamos, estaría compuesto además por un centenar de acciones de la más diversa índole para intentar sentar no solo bases de recuperación sino de un proyecto de país basado en la inclusión y el fortalecimiento y crecimiento de la economía, premisas en las que todos deberíamos coincidir sin demasiadas discusiones, pero se sabe que en Argentina todo es "vaya uno a saber".

Precisamente ese sentar las bases de una economía y un modelo de país es la discusión que nos debemos desde aun antes de 1810 para acá. En estos días que hemos recordado con énfasis y merecidamente al General Manuel Belgrano vale recordar algo que planteamos a principios de este año belgraniano en este espacio. La necesidad que él ya planteaba a fines de la década del 90 del 1700. Construir una economía de valor agregado, con medios de producción y transporte propios y una educación extensiva e inclusiva de todos los sectores sociales. Doscientos treinta años después la discusión y las fragilidades de nuestra economía siguen siendo las mismas a partir de una conjunción de ciclos económico sociales de crecimiento y fortalecimiento con ciclos contrapuestos de desarticulación de esos avances para regresar al ostracismo y la primarización.

En un posible (y necesario) debate de lo que viene esas inconsistencias de la economía argentina, muchas de ellas de raíz fiscal deben tener un lugar privilegiado.

Un par de semanas atrás el economista Horacio Rovelli publicó un excelente artículo titulado precisamente Inconsistencias dónde plantea que "Las inconsistencias fiscales, monetaria y de comercio exterior tienen nombre y aire de familia".

Allí plantea los ejes centrales del eterno problema de la economía argentina plagada de una extrema regresión tributaria, beneficios desusados para los capitales concentrados y un pésimo manejo de las divisas y de los excesos de liquidez que son orientados a la especulación en vez de a créditos para apalancar el desarrollo, la producción y el crecimiento.

En los días y meses que vienen no solo la Argentina, sino el Mundo, discutirá la reconstrucción económica post covid con nuevos paradigmas y conceptos después de comprobar que hay un modelo que no es capaz de soportar situaciones de stress masiva como la de la pandemia sin el auxilio imperioso del denostado Estado y de un modelo basado en la solidaridad y la responsabilidad social. Sería bueno no olvidar o entender que los problemas argentinos se basan precisamente en la consolidación de esas inconsistencias e inequidades. 

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