Armani vuela: su exigente entrenamiento en cuarentena
Jueves, 9 de julio de 2020

 Cuando el aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el Gobierno comenzó a hacerse cada vez más largo, Franco Armani tomó una decisión: la de mudarse a una casa más grande para tener espacio verde en el cual entrenarse con mayor comodidad. Y no afloja, el arquero de River: este miércoles posteó un video en el cual se lo ve moviéndose con muchísima intensidad en el jardín de su casa, haciendo trabajos específicos con pelota.

Armani había tomado la decisión de dejar su departamento, adonde vivió hasta mayo junto con su mujer, Daniela Rendón, para trasladarse con ella a una casa ubicada en un barrio privado de la localidad bonaerense de Ezeiza. Allí no sólo sigue las rutinas que le bajan los preparadores físicos del cuerpo técnico de Marcelo Gallardo (Pablo Dolce, Diego Gamalero, Marcelo Tulbovitz y César Zinelli, los encargados de seguir de manera remota los ejercicios) sino que además es monitoreado por Tato Montes, el entrenador de arqueros.

Montes les baja tareas específicas para mantenerse en ritmo tanto a Armani como a los otros tres arqueros del plantel profesional de River (Germán Lux -quien se encuentra negociando su renovación; hay optimismo de llegar a un acuerdo-, Enrique Bologna -arregló de palabra- y Ezequiel Centurión). Todo está, por supuesto, monitoreado por el deté, quien por el momento no ha decidido darles vacaciones a sus jugadores.

El cuerpo técnico de River sólo ha reducido las cargas de los entrenamientos de los futbolistas, aunque son ellos los que exigen mayor trabajo en pos de seguir en ritmo, aun cuando no representa lo mismo moverse en sus hogares -algunos cuentan con gimnasios bien equipados; otros fueron provistos de materiales por el club- que en el River Camp. Al momento no se encuentra contemplado que se extienda una licencia como sí ha ocurrido en otros planteles.

En ese contexto, Armani, de 33 años y por quien ha surgido un interés del Besiktas turco, sigue metiéndole entusiasmo a su preparación. Y volando como si se estuviera entrando en ritmo para el partido de la próxima fecha, aun cuando ésta esté lejos de tener un lugar en la agenda.


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