Opinión
Argentina en el camino del Mundo
Domingo, 5 de julio de 2020Por Marcelo López Álvarez.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Difícil separar la paja del trigo en estos tiempos. La profusión de canales de información es el campo perfecto para una catarata de informaciones e interpretaciones falaces en la mayoría de los casos mal intencionadas.

Un reconocido animador televisivo y radial que asegura ser periodista se llevó la medalla esta semana falseando un cuadro de caída de la economía donde colocaba en una serie de países del mundo los valores previstos por el FMI de perdida del PBI para el año (valores que van entre 12 y 9 puntos) y en la barra Argentina colocaba la caída de abril informada por el INDEC de 26 puntos. En realidad la caída prevista por el FMI para el año en la Argentina es de 9,9 puntos en sintonía con el resto de los países informados, pero con una notable diferencia en muertes por Covid 19, donde está entre las naciones con menos fallecidos por cada millón de habitantes.

Contra ese mundo lleno de noticias mal intencionadas, análisis fuera de contexto que pretenden transformar fantasías en realidades se debe dar una batalla diaria e interminable. Es difícil entender cuál es el objetivo; ¿Desgastar un gobierno? ¿Defender un modelo que sistemáticamente fracaso en la crisis? Nadie tiene la respuesta, nadie tiene certezas, pero tampoco dudas.

La realidad marca que el mundo verá fuertemente afectada su economía más allá de la política que haya tomado para combatir el virus. La diferencia de los caminos lamentablemente no se ve en los factores económicos sino en las vidas que se pierden o se salvan según las medidas adoptadas.

La multiplicación de la desocupación, el cierre de plantas, la caída del intercambio comercial, la paralización total de actividades es la constante y nadie parece salvarse de la hecatombe.

Mientras en la Argentina algunos sectores siguen agitando la fantasía que un levantamiento total de las restricciones sanitarias es la solución al problema económico, los organismos internacionales y las propias experiencias de los países que dejaron sus actividades funcionando o que van abriendo el camino los desmienten.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) se sumó esta semana a esa lista con un informe que advierte "que 2,7 millones de empresas podrían cerrar, la mayoría de ellas microempresas, lo que implicaría la pérdida de 8,5 millones de empleos".

El organismo internacional considera que "Más de un tercio del empleo formal y un cuarto del producto interno bruto (PIB) de América Latina y el Caribe se generan en sectores fuertemente golpeados por la crisis económica derivada por la enfermedad del coronavirus (COVID-19)" y que "menos de la quinta parte del empleo y del PIB se generan en sectores que serían afectados solo de forma moderada".

Según el estudio, "la gran mayoría de las empresas de la región han registrado importantes caídas de sus ingresos y presentan dificultades para mantener sus actividades, ya que tienen serios problemas para cumplir con sus obligaciones salariales y financieras, y dificultades para acceder a financiamiento para capital de trabajo".

De acuerdo con información recopilada hasta la primera semana de junio de 2020 el Organismo con sede central en Santiago de Chile confirma que el impacto será mucho mayor en el caso de las microempresas y las pymes (mipymes). La CEPAL estima que "cerrarían más de 2,7 millones de empresas formales en la región -de las cuales 2,6 millones serían microempresas- con una pérdida de 8,5 millones de puestos de trabajo, sin incluir las reducciones de empleos que realicen las empresas que seguirán operando".

En línea con los propios lineamientos del FMI y de las políticas que viene aplicando las naciones más desarrolladas del mundo la CEPAL enfatiza la necesidad de "dar una respuesta a gran escala para evitar la destrucción de capacidades productivas. Para ello proponemos cuatro conjuntos de medidas:

1. Ampliar los plazos y los alcances de las líneas de intervención en materia de liquidez y financiamiento para las empresas.

2. Cofinanciar la nómina salarial de las empresas durante seis meses para evitar la destrucción de capacidades.

3. Realizar transferencias directas a los trabajadores autónomos.

4. Apoyar a las grandes empresas de sectores estratégicos que resulten gravemente afectadas por la crisis".

El documento que fue presentado en una conferencia virtual por Alicia Barcena, secretaria ejecutiva del organismo enfatiza que "La CEPAL promueve la postergación o cancelación de los pagos de impuestos, imposiciones previsionales y contribuciones territoriales, o adelanto de las devoluciones de impuestos por lo menos hasta finales del 2020, así como la suspensión del pago de los servicios básicos (luz, internet y gas) sin pago de multas, hasta finales de 2020". Tambíen propone a los Gobiernos de la región la "flexibilización de las condiciones de crédito aumentando los períodos de gracia a por lo menos un año y los plazos a cinco años o más, junto con reforzar las operaciones de crédito mediante la banca de desarrollo".

Para la CEPAL "La cofinanciación de la nómina salarial se daría en diferentes proporciones según el tamaño de la empresa, desde 30% a las grandes hasta 80% a las microempresas. Se estima que esta medida tendría un costo equivalente a 2,7% del PIB regional. Por su parte, las contribuciones en efectivo a 15 millones de trabajadores costarían 0,8% del PIB".

Entre las medidas para la reactivación, la CEPAL incluye, además del cofinanciamiento a la nómina y las mejores condiciones de acceso al crédito, la posibilidad de que el Estado participe en la recapitalización de grandes empresas de sectores estratégicos, política que viene siendo aplicada fuertemente en Europa y Estados Unidos con empresas de los sectores más castigados.

El documento advierte que estas sugerencias de políticas activas son complementarias a las ya sugeridas como "la entrega de un ingreso básico de emergencia (BEI) equivalente al valor de una línea regional de pobreza por seis meses a toda la población de América Latina y el Caribe en situación de pobreza, y la provisión de un bono contra el hambre equivalente al 70% de la línea de pobreza extrema regional".

Para el organismo internacional "El ingreso básico de emergencia (BEI), el bono contra el hambre y los apoyos a las empresas y el empleo son un conjunto articulado de medidas. El BEI y el bono contra el hambre buscan proteger a los sectores vulnerables y reducen la caída de la demanda con los consiguientes menores impactos negativos en las empresas y el empleo. Por su parte, las medidas de apoyo a las empresas permiten salvar empleos, lo que evita el aumento de la pobreza y la pobreza extrema, reduciendo así el costo de las medidas de alcance social".

El FMI, la CEPAL, los principales países europeos como Alemania, Italia, Francia, y de este lado del orbe Estados Unidos o Canadá, llevan adelante sin dudarlo gran parte o todo este decálogo de medidas. Sin embargo, en esta extraña Argentina políticos, economistas terraplanistas, comunicadores y miembros del establishment parecen empeñados en desinformar y negar la realidad mundial.

Se puede entender que sea desagradable para ellos admitir que quienes marcaron su norte ideológico hoy queman los papeles para pasarse a las "filas del enemigo" ante la comprobación fáctica que el Sr Mercado fracasa a la hora de gestionar y administrar crisis profundas que ponen a tambalear todos los esquemas. Lo que no se puede entender es la ceguera o que alguien prefiera la muerte a la esperanza de vivir por no debatir un nuevo orden inexorable que privilegie un crecimiento ordenado, sostenible y solidario por sobre un modelo que parece definitivamente agotado.

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