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Más nevadas, más agua: frente a un mejor 2020, Irrigación prepara su plan de gestión
Sábado, 4 de julio de 2020

¿Puede cambiar el paradigma de la crisis hídrica, que a su vez se había transformado en la "nueva normalidad" para Mendoza? En plena época de "corta", con caudales bajos, la temporada trae más nieve y con ella más expectativas para este 2020: desde el Departamento General de Irrigación ya admiten que asoma como un mejor año en cuanto a disponibilidad de recursos hídricos que 2019.

"Estamos mejor que el año pasado, que fue extremo, pero todavía por debajo del promedio normal de los últimos veinte o veinticinco. Se va a notar más hacia noviembre; la situación crítica es en primavera, cuando algunos embalses todavía no habrán recibido el recurso suficiente", advierte Rubén Villodas, secretario de Gestión Hídrica del DGI, respecto a un cuadro que ha complejizado en los últimos años el cambio climático y la falta de precipitaciones.

Aunque no dependen sólo del deshielo, el funcionario distingue la situación de los embalses en el Sur provincial, con menor disponibilidad de agua cara al comienzo de la temporada en agosto "en donde habrá que ser muy cuidadosos con el manejo". Un cuadro que contrasta con los del Norte (Mendoza y Tunuyán), cuya situación califica como "normal, a pesar de los últimos años, debido a cómo se han sacrificado para regar los usuarios en primavera, ajustándose más en verano y otoño, junto a la planificación con los inspectores de cauce".

Pero más allá de la oferta disponible en esta temporada, para Irrigación no debe correrse el foco de otro problema que ya parece haber dejado de ser coyuntural: una demanda excesiva que persiste.

"Nunca ha faltado agua para potabilizar, el uso poblacional tiene prioridad absoluta. De los 700 litros diarios por persona que entregamos al usuario le llega alrededor del 50%, lo que igualmente es más del doble de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud", se explaya Villodas, para quien "es indispensable trabajar los sistemas de distribución, que tienen pérdidas importantes, y al mismo tiempo extremar el control del consumo domiciliario".

Por eso, su área, junto a las de Recaudación y Financiamiento y de Asuntos Legales del organismo ya empezó a delinear el llamado "Plan de Gestión de oferta y demanda como estrategia de adaptación a los efectos del cambio climático y prevención de la sequía".

  "El susto que pasamos en 2019 nos enseñó que no puede faltar el agua. Hubo mucha merma en racimos imputable a la falta de agua, que terminaron en vinos muy alcohólicos producto del exceso de azúcar", reseña Matías Manzanares, vicepresidente de la AVM (Asociación de Viñateros de Mendoza).  

De qué se trata el plan

Mientras con julio arrancan las reuniones de programación del riego a partir de agosto con usuarios y operadores, el mandato de DGI, a través de las 3 direcciones es implementar las medidas que tiendan a gestionar la oferta y demanda de agua superficial y subterránea, "cualquiera sea el uso al que se la destine". Un objetivo: determinar la cantidad necesaria de agua, es decir el volumen, que corresponde a cada título jurídico en función del uso, actividad, tipo de suelo, cultivo, etc., "comenzando por el uso recreativo y de abastecimiento poblacional a los fines de implementar la entrega volumétrica". 

En particular, las medidas previstas apuntan a actualizar el padrón de usuarios con permisos precarios y temporarios otorgados desde 1996 a la fecha. Para eso, se los emplazará para que en 30 días presenten con carácter de Declaración Jurada la información sobre las condiciones y fines del uso, como así también a los que adeuden (3) o más cuotas impagas, a su cancelación en un plazo perentorio de 10 días bajo apercibimiento de la revocación del permiso. 

Según Manzanares, "los últimos riegos poscosecha no se pudieron hacer, y eso deja secuelas para este año. Si bien se espera más agua por las nevadas, no hay que olvidar que la falta ya dejó de ser la excepción, es la regla. Entonces ¿porqué no seguir trabajando en la impermeabilización de canales?.

Es precisamente, junto con obras de encauzamiento de agua pluvial, otro de los ejes del Plan, dentro de Proyectos de Eficiencia Hídrica, que incluyan: eficiencia energética; Sustentabilidad Ambiental (con reuso de aguas), multipropósitos (en particular incentivos a las actividades que impliquen un uso no consuntivo del agua), y "micropresas", técnicas de conservación de la humedad del suelo y métodos de recolección el agua de lluvia.

El costo del riego agrícola es una variable que desvela a los productores cada año en función de las tarifas eléctricas. De hecho, no son pocos los que ya recurrieron a bombas con motores a combustible.

Por eso, el dirigente de la Asociación de Viñateros muestra su desacuerdo respecto a la revocación de permisos. "Cuando muchos están endeudados, impedirle el uso de agua a un pequeño productor cortar es terminar de matarlo. Debería apuntarse a una refinanciación, con quita de intereses o créditos a tasa 0, para que pueda ponerse al día y poder seguir produciendo", asevera Manzanares.


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