Opinión
El nuevo mundo DC (Después de Coronavirus)
Domingo, 7 de junio de 2020Por Marcelo López Álvarez.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

El mundo está ante un desafío mayúsculo; cómo reconstruirse después de una pandemia que destruyó millones de puestos de trabajo, lleva millones de muertos acumulados y reformula todos los estándares de las relaciones humanas y comerciales.

El cambio de esos estándares en las relaciones ya se está notando. Se discuten temas que algunos sectores más avanzados ya venían proponiendo. Una de las cosas que deja la pandemia es la comprensión de que muchas actividades se realizaban por costumbre y no por necesidad. Miles de dirigentes, empresarios, trabajadores, profesores, alumnos entendieron, a la fuerza, que la tecnología soluciona miles de problemas y ahorra interminables horas de traslado, contaminación y millones de monedas.

Hace unos días Toto Wolf, el mandamás del equipo Mercedes-AMG-Petronas de la Formula 1, confesaba en un reportaje que no entendía por qué paso más horas de su vida arriba de los aviones que en su casa. Contaba a un semanario alemán que tenia días que volaba a la mañana a Malasia, de allí a Alemania para volver a su casa en Londres apenas 36 horas después. Su conclusión era que mantuvo todas las reuniones igual encerrado en su casa, negoció las mismas cosas y produjo un ahorro de millones de dólares en viajes, combustibles, hoteles, etc. con la consiguiente menor afectación del ambiente.

No hace falta recorrer el mucho el mundo para darse cuenta de como recuperamos el aire y la calidad de vida al sacar autos, colectivos, fuentes de contaminación. Basta ver desde la ciudad al oeste para ver como desapareció esa pesada nube que solía taparnos la Cordillera y como en cualquier barrio de Mendoza al ver hacia el cielo la noche se llena de estrellas desconocidas.

Esta semana el intendente de Capital al anunciar la construcción de una nueva ciclovía y el nuevo esquema de recolección de residuos, mostró dos imágenes satelitales tratadas para observar la contaminación de la atmósfera en mayo de 2019 contra el mismo mes de este año. El resultado era sencillamente impresionante.

Ese avance también tiene su contracara en un gran desafío de este mundo sobreindustrializado, cómo contener los miles de ciudadanos trabajadores que quedaran fuera de nuevas formas laborales.

Volviendo al ejemplo de Toto Wolf cada vuelo de él, por lo general en aviones privados, son pilotos, asistentes de vuelo, cocineros del catering, transportistas, hotel, el chofer que va a buscarlo al aeropuerto, etc. Si en vez de volar 10 veces al año hace sus reuniones por zoom y vuela una sola vez para saludar por fin de año y firmar el contrato, cuántos puestos de trabajo se pierden y cómo se sale en auxilio de esos trabajadores que difícilmente puedan reinsertarse rápidamente o quizás nunca.

Lo que trajo la pandemia fue el estallido de un sistema que ya venía a los tumbos, como dice el economista Mario Rapoport el coronavirus actual va por el camino de grandes pandemias mundiales "Pero aquí se ve más claramente el rol de la ecología y el medio ambiente, desestabilizados por la competencia de empresas y laboratorios. El desmantelamiento de la foresta y la producción de elementos químicos que alteraron la naturaleza, haciendo desaparecer especies animales y vegetales o introduciendo en ellas elementos que transformaron su hábitat y su naturaleza, originaron nuevos virus luego transmitidos a los hombres

La globalización que caracteriza al siglo XX y luego al XXI está asociada a estos procesos depredadores y es producto de una ideología, el neoliberalismo que produjo profundos cambios en el sistema capitalista: concentración industrial y financiera, nuevas tecnologías y formas de organización del trabajo, surgimiento y expansión de empresas multinacionales, desplazamiento de la hegemonía mundial hacia Estados Unidos, predominio de las exportaciones de capitales y un mundo donde las finanzas cobran supremacía sobre la producción. El estancamiento de la inversión productiva y de la demanda se compensó en parte artificialmente con la financiarización de la economía hasta que estalló la crisis de 2008. Ahora el coronavirus pone plenamente al descubierto las falencias del sistema".

Pero no es el único problema de un mercado laboral que, vía los avances de la tecnología y los cambios en el consumo, sumado a la sociedad que nacerá post pandemia genera cada vez menos puestos de trabajo.

La juventud se suma a la enorme masa de parados. Algo es seguro los chicos ya no vienen con el pan bajo el brazo. Hoy es más probable que vengan con deudas y un futuro complicado de inserción laboral.

El sitio especializado Economipedia publico esta semana un profundo informe sobre la situación laboral de la juventud que puede transpolarse fácilmente a todo el mundo a juzgar por los números de paro juvenil a lo que se suma la gran volatilidad de sus trabajos altamente informales y con bajisimos salarios. Algo absolutamente común en la Argentina.

La tasa de desocupación de los jóvenes en la Unión Europea es del 14,4 por ciento con extremos en Grecia, España, Italia, Suecia y Francia que van del 34 al 19 por ciento. En Latino América y el Caribe la tasa de desocupación juvenil llega al 18 por ciento. De acuerdo con el último Informe Mundial sobre el Empleo Juvenil 2020 que realiza la OIT, Latinoamérica posee más de 9,4 millones de jóvenes en situación de desempleo y 23 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan. Mientras que más de 30 millones de jóvenes en el continente sólo consiguen empleo en condiciones informales. No hace falta aclarar que, si a este escenario le agregamos la llegada de la pandemia del Coronavirus, la situación se vuelve extremadamente preocupante y de recuperación absolutamente incierta.

Cómo decía Rapoport el neoliberalismo que condujo el capitalismo durante las ultimas décadas post segunda guerra mundial y profundizado a partir de la caída del Muro de Berlín, fracaso estrepitosamente en su famoso derrame e inversión que solucionaría los problemas. Estos números pre-pandemia no hacen más que valorar el fracaso de un modelo que no incluyó y solo excluyó y concentró riquezas de manera desmesurada.

Volviendo a Rapoport asegura que "El juego de la oferta y la demanda, fundamento de la teoría económica, donde el consumidor se beneficiaba por la posibilidad de elegir entre los distintos productores los bienes que necesitaba dejó de existir.

El único mercado verdaderamente libre es el de los capitales, que se mueven de un lugar a otro en función de sus vectores de rentabilidad, impulsados por los organismos internacionales de crédito quienes dictan las normas del sistema financiero y tienen en el dólar a la moneda mundial. No existe un gobierno mundial pero si una justicia globalizada que juega sólo en un mismo sentido: el de los intereses dominantes", lo que termina creando esa gran desigualdad donde el 1% de la población mundial acumula el 50% de las riquezas acumulados.

Por las redes sociales ya se bromea con el AC/DC Antes del Cornavirus y Después de Coronavirus. No cabe dudas que el DC será de características desconocidas, pero se necesitan estados fuertes, organismos internacionales de rápido despliegue y una rediscusión profunda del ordenamiento territorial, económico y humano para poder atender la avalancha de necesidades que se vienen.

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