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After Life: Una serie para llorar riendo
Viernes, 29 de mayo de 2020
Por: Choila Caliri

Cuando Tony pierde a su esposa, su vida deja de tener sentido. Ni su trabajo como periodista ni sus amistades pueden ayudarlo. Solo la mirada de su perro lo persuade de suicidarse. Así de cruda es la premisa de esta serie que habla de la pérdida y del duelo.

El trabajo de Ricky Gervais no tiene grietas. Con el mismo humor ácido con el que lo conocimos en series históricas como The Office o Derek, compone la historia de un hombre roto que intenta reconstruirse con la ayuda de los personajes secundarios, que lejos están de ser un simple relleno.

Lo que la hace una gran serie es su capacidad de transmitir emociones genuinas y no perderse en esos rápidos y sensibleros atajos que abundan en muchas producciones hoy en día. After Life no se propone hacerte llorar, pero seguramente lo haga. Arranca con una muerte, pero en realidad es una serie que habla de la vida.

Su belleza descansa en lo simple. No veremos grandes planos, multiplicidad de locaciones ni secuencias espectaculares; pero si un guion que se cuenta solo. Gervais también escribe y dirige esta historia que aborda el dolor y no le escapa a lo complejo del asunto. Se hace cargo de la oscuridad, la procesa y el resultado es luz.

En términos futbolísticos, la segunda temporada hace una de más. Entorpece con una gambeta innecesaria el golazo que resultó la primera. Esto no quiera decir que esté mal; pero la confirmación de una tercera entrega revive los temores de esas extensiones - muchas veces innecesarias - que suelen afectar a todas las producciones que logran la aceptación del público. La máxima parece ser "si algo funciona, estiralo". De todos modos, la genialidad de Gervais para escribir guiones que le sientan perfecto es una invitación para esperar lo mejor.

After Life propone una experiencia sensorial que incluye también una banda sonora que conmueve tanto como su trama: Elton John, David Bowie, Billy Joel, Nick Cave and The Bad Seeds - entre otros - terminan de darnos un paisaje completo por lo que pasa dentro del protagonista.

El Tony feliz al que accedemos gracias a sus grabaciones íntimas cuando su esposa lo acompañaba y el contraste con el Tony devastado por la pérdida, es otro gran acierto del versátil Gervais. Del llanto a la risa y de la risa al llanto en menos de 30 minutos por episodio. Una dramedia que pone a prueba nuestras emociones.

Disponible en: Netflix

Duración: 2 temporadas - 12 episodios

Protagonista: Ricky Gervais

Tráiler

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