Valle de Canota, nueva región vitivinícola: el INV le otorgó la Indicación Geográfica
Sábado, 23 de mayo de 2020

Después de un tiempo, el mapa vitivinicola de Mendoza vuelve a expandirse al reconocer una nueva zona: Valle de Canota, en Las Heras. El INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura) acaba de aprobar la IG (Indicación Geográfica) homónima para un área productiva de casi 17 mil hectáreas, por las características particulares del terruño y sus vinos, con lo cual la provincia ya tiene 25 zonas categorizadas así.

"De acuerdo a los antecedentes presentados y los estudios realizados por los sectores competentes de este Instituto, el área de producción de Indicación Geográfica cuyo reconocimiento se solicita está formada por terruños con cualidades distintivas, aptos para la producción de vinos de calidad", dice la resolución 19/2020, al fundamentar el registro de la IG Valle de Canota.

Obtener una IG parte de una solicitud específica de uno o más interesados. En este caso, fue la firma Construcciones Mirasoles S.A. que inició el trámite en 2019 del "reconocimiento, registro, protección y derecho a uso de la Indicación Geográfica (I.G.) Canota", o su sinónimo Valle de Canota, a partir de vinos elaborados con varietales de 2 viñedos distintos ubicados en Villavicencio, a unos 30 kilómetros al norte de la Ciudad de Mendoza.

Hasta ahora, las últimas IG otorgadas, de acuerdo a la lista oficial del organismo habían sido en 2013 las de Paraje Altamira, cuyo registro impulsaron 3 empresas con viñedos en la zona, seguida por La Consulta (2014). Ese mismo año se aprobaron para Chapadmalal (Buenos Aires), y distrito Medrano, entre  Rivadavia y Junín. La más reciente fue para Valle del Zonda, de San Juan, en 2015, aunque el año pasado también se habían otorgado a El Cepillo y San Pablo, en Mendoza.

En el artículo 4 de la ley 25.163 que regula la identificación de los vinos por su origen, se define a la IG  como "el nombre que identifica un producto originario de una región, localidad o área de producción delimitada del territorio nacional no mayor que superficie de una provincia o zona interprovincial ya reconocida". Y señala que "sólo se justificará cuando determinada calidad y las características del producto sea atribuible fundamentalmente su origen geográfico".

¿Por qué es importante una IG?

  "La IG permite su uso comercial para todos los productores de la zona", explicó Claudia Quini, coordinadora estudios enologicos y análisis sensorial del INV, a Sitio Andino, tras las pruebas realizadas a los caldos dentro de una región vitivinícola muy jóven, que tiene antecedentes de elaboración de la mano del winemaker Santiago Achával recién en 2017.

La firma Mirasoles posee unas 10 hectáreas implantadas con variedades tintas con Malbec como principal, de una antiguedad de 4 años. Es una porción de las 17.000 hectáreas productivas del Valle de Canota en el noroeste lasherino, caracterizado por una altitud superior al promedio del Oasis Norte, lo que, según Alejandro Marianetti, del departamento Vitícola, "por ser valle implica mayor insolación y amplitud térmica, y se traduce en tintos con mayor carga de taninos".

Lo cierto es que, como otras IG, el registro no implica uso exclusivo. "Quien quera explotarla deberá certificar características propias del viñedo y los vinos. Se trata de un valor agregado diferenciador en un mercado donde es cada vez más difícil captar consumidores, lo que favorece tanto al fraccionador como al productor, aunque lo que define la IG es el viñedo de origen", explica Marianetti.

¿Cómo se visibiliza en la etiqueta? Por ejemplo, si una firma produce y elabora en el lugar, bastará con señalar "IG Canota". En cambio, si los vinos son envasados en otra zona deberá detallarse "Canota, Mendoza", es decir, indicar la unidad geográfica que engloba origen y fraccionamiento.

Según la reglamentación que identifica regiones vitivinícolas asociándolas al potencial enológico de su terruño, se puede aspirar tanto a una IG como a una DOC (Denominación de Origen Controlado). Todas integran el Padrón Básico de las Áreas Geográficas y Áreas de Producción Preliminares, que está vigente desde 1999 y tuvo una modificación en 2012: Mendoza ya cuenta con 25 Indicaciones Geográficas y 2 DOCs, la de Luján, desde 2005, y San Rafael, aprobada en 2007.

Los vinos protegidos por una IG deben elaborarse a partir de variedades reconocidas por el INV, como "aptas para vinos de calidad". Entre las tintas, la lista la integran Malbec, Merlot; Cabernet Sauvignon; Syrah; Pinot Negro; Canari; Pinot Meunier; Tannat; Lambrusco Maestri; Barbera; Sangiovese; Bonarda; Tempranillo; Cinsaut; Carignan; Petit Verdot. También blancas y rosadas como Gewrztraminer, Chardonnay; Chenin; Sauvignon Blanc, Semillón y Viognier, entre otras.

Sin embargo, la nómina puede modificarse también a pedido de los interesados, y el Instituto decidirá si agregar o eliminar variedades, previo estudio de aptitud enológica.


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