Opinión
Concentrados y fugados
Domingo, 17 de mayo de 2020Por Marcelo López Álvarez.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Mientras la mayoría de la Argentina va controlando silenciosa y esforzadamente la pandemia de la salud (en el reporte del viernes por la noche solo 4 jurisdicciones denunciaron casos de Covid-19) y piensan cómo ir recuperando sus economías, la centralidad se transforma en un escollo para poder abrir el juego.

No es la oportunidad de cuestionar esa centralidad de las decisiones en momentos de pandemias donde, necesariamente, esa voz de mando unificada debe existir, pero es un punto para anotar y poner en la mesa de discusión el tema para el futuro de nuestro país.

Don Raúl Alfonsín no estaba equivocado en su idea de mudar la capital, era un símbolo desde el Estado para abrir el juego en un país que tiene todo concentrado en un par de millones hectáreas en Capital Federal y los primeros cordones urbanos de la provincia de Buenos Aires.

Un claro ejemplo del debate que se debe dar saltó en esta pandemia con los cigarrillos. El 90 % del tabaco de la Argentina se produce en Jujuy, Misiones y Salta. El otro 10 en Tucumán, Catamarca, Corrientes y Chaco.

El papel de los cigarrillos se hace a partir de pasta de cáñamo y lino, cuyas principales productoras son Entre Ríos y Córdoba.

Dónde están las plantas de los fabricantes de cigarrillos, las dos en la provincia de Buenos Aires y todos nos quedamos sin cigarros.

Este ejemplo se multiplica por cientos en la historia económica de la Republica Argentina que se caracteriza por el centralismo y un federalismo de cartón. Hace falta un profundo debate sobre este tema y esta es una gran oportunidad porque cuando llegue la nueva normalidad muchas cosas entraran en crisis.

No es el único ejemplo de concentración de riqueza que nos desbordo la semana. El informe del Banco Central "Mercado de cambios, deuda y formación de activos externos 2015-2019" puso blanco sobre negro las sospechas que muchos poseíamos sobre lo que paso y muchos otros ocultaron o prefieren callar.

El trabajo del BCRA asegura "Argentina concluyó el año 2019 con una de las fases contractivas más prolongadas de su historia, una tasa de inflación que marcó el nivel más alto de los últimos 28 años, registros récord de desempleo en 13 años y niveles de pobreza que alcanzaban a más del 35% de la población.

Lejos de las auspiciosas promesas, la deuda externa no trajo consigo el desarrollo de nuevas y mejores capacidades productivas que favorecieran el crecimiento y desarrollo del país. Por el contrario, se convirtió en una gravosa carga a todas luces desproporcionada. En 2019, el peso de la deuda pública alcanzó una incidencia del 90% del PBI y sus intereses comprometieron más del 20% de los recursos tributarios. La deuda denominada en moneda extranjera representa 5,6 veces el valor de las reservas internacionales en poder del BCRA y 3,8 veces el monto de las exportaciones anuales de bienes.

La contracara de esta fenomenal deuda fue una abultada fuga de capitales cuyos beneficiarios constituyen un reducido grupo de empresas y personas que aprovecharon las ventajas transitorias de un modelo que ofrecía importantes rendimientos financieros. En el período comprendido entre diciembre de 2015 y octubre de 2019, la fuga de capitales superó los USD 86.000 millones. Apenas el 1% de las empresas explica las tres cuartas partes de la formación de activos externos realizada por personas jurídicas. De igual forma, tan sólo el 1% de las personas humanas, dieron cuenta del 22% de la fuga de capitales realizada por los individuos".

La descripción es clara, los números concretos lo son aún mucho más; "A lo largo de todo el período, la formación de activos externos (FAE) de los residentes (coloquialmente llamada "fuga de capitales") se triplicó, superando los USD 86.000 millones. Aún durante la primera fase de auge e ingreso de capitales, la formación de activos externos de los residentes alcanzó los USD 41.100 millones. En la etapa de aceleración de salida de capitales, a partir de mayo de 2018, la FAE alcanzó los USD 45.100 millones" notesé que este último valor "calza" -como dirían los contadores- casi exactamente con el monto que en ese mismo periodo mayo 2018- diciembre de 2019 llego como créditos del FMI.

La entidad monetaria asegura que "La fuga de capitales presenta en el período una notable concentración en unos pocos actores económicos. Un reducido grupo de 100 agentes realizó compras netas por USD 24.679 millones. Por su parte, la FAE de los 10 principales compradores explica USD 7.945 millones. Al diferenciar entre personas humanas y personas jurídicas, se observa que apenas el 1% de las empresas que resultaron compradoras netas, adquirió USD 41.124 millones en concepto de formación de activos externos. En el caso de las personas humanas, tan sólo el 1% de los compradores acumuló USD 16.200 en compras netas durante el período".

La concentración del circulo poco virtuoso de generación de riqueza, especulación, fuga con efectos lapidarios sobre la macro y microeconomía de la Argentina fue comentada y explicada cientos de veces en este espacio durante los últimos años, hoy están los números.

Según los cálculos del BCRA los argentinos tienen hoy bajo aquella figura mítica de los colchones unos 219 mil millones de dólares que según el informe del BCRA son casi 70 mil más que lo que tenían fuera del sistema en 2015.

En este aspecto la concentración de la riqueza es también fenomenal, no solo en el rubro de personas humanas sino también en empresas, leemos textualmente el informe del BCRA.

"En el caso de las personas humanas que tuvieron una formación de activos externa neta positiva, tan sólo el 10% de ellos concentró aproximadamente el 63,8% de las compras netas realizada por individuos, esto es USD 47.006 millones. Si por el contrario se considera únicamente el 1% de personas humanas con mayores compras netas, tan sólo 66.639 personas demandaron USD 16.206 millones en concepto de FAE, lo que representa el 22% del total".

Para las personas jurídicas la situación de concentración es más pronunciada aun; "En el caso de las personas jurídicas y otros (principalmente empresas y fondos comunes de inversión), la concentración de la fuga de divisas en pocas manos es todavía más marcada. El 10% de los mayores compradores (8.527 empresas) demandó USD 51.742 millones en concepto de FAE (el 92,9% de los montos totales adquiridos por empresas). Por su parte, el 1% de las mayores empresas compradoras (853 firmas) adquirieron divisas por USD 41.124 millones (equivalente al 73,8% de las compras netas de las empresas".

Esta claro, ahora ya con números incontrastables, que el discurso del derrame en trabajo e inversión de los últimos años no era más que una ficción electoralista, que termino por dinamitar la economía argentina. Sobre esa inexistente base hay que ahora afrontar una pandemia en salubridad, renegociar la mayor deuda externa de la historia y además auxiliar a casi el 100 por ciento de la población en un contexto económico mundial que detallamos hace una semana. Un desafío que muy pocos estarían dispuestos a encarar.

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