Ilustradoras
Ro Ferrer: "Espero que cada vez más pibas se animen a encontrar sus voces a través de un lápiz"
Por: Eugenia Cano - en Twitter @EugeCanon

Los dibujos de Romina Ferrer circulan por las redes, pero también en aulas, en marchas y en campañas de concientización, como la que hace poco acaba de lanzar el INADI bajo el lema: "Si el virus no discrimina, no discriminemos nosotros", con el objetivo de promover un cambio social respecto a los mensajes y las actitudes violentas y estigmatizantes que se multiplican hacia el personal de la salud y a las personas enfermas de covid-19.

Vinculada al Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo desde que Victoria Donda es la titular, y también con sus trabajos individuales, Ro Ferrer lleva adelante su oficio de ilustradora desde un lugar compromiso y responsabilidad. Gran lectora de Mafalda desde la infancia y autora de libros como "Será Ley. El fuego no se apaga", "Feminací... y no hay vuelta atrás" y "Educando a Rolando/ Nuevas masculinidades" (Ed. Chirimbote), se percibe así misma como "Artivista".

"Visibilizar, eso es ser artivista. Es ponerle al cuerpo a la lucha cultural", dice. "Yo dibujo, escribo, participo de charlas, encuentros, voy a los barrios para acompañar, generar espacios de debate. Me encontré, hallé el lugar desde el que puedo hacer un aporte para modificar algo".

En una entrevista con SITIO ANDINO, Ro Ferrer (oriunda de Buenos Aires) cuenta sobre la dinámica de trabajo a la hora de pensar y elaborar una campaña de concientización. También habla sobre sus orígenes en el dibujo y la escritura, y de su militancia feminista después de atravesar una experiencia personal dolorosa. "Dibujé para hacer catarsis y después se transformó en algo colectivo", apunta. En esta charla además ofrece su mirada lúcida sobre la violencia machista en el contexto de aislamiento que vivimos y sobre la actualidad de las mujeres en el mundo de la ilustración. "Por suerte hoy somos muchas y espero que cada vez sean más las pibas que se animen a encontrar sus voces a través de un lápiz", señala.

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-¿Cómo trabajás desde lo visual una campaña como: "Si el virus no discrimina no discriminemos nosotros"? ¿Qué cosas tenés en cuenta para volcar en dibujos lo que se busca transmitir?

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-Las campañas se arman en conjunto con los grupos de especialistas de cada área. Esta surge puntualmente como consecuencia de a la cantidad de denuncias que recibió el INADI desde que comenzó la pandemia y por el seguimiento de las redes y medios de comunicación que el Observatorio y el equipo de Comunicación fueron realizando. Allí se encontraron mensajes estigmatizantes, discriminativos, y por lo tanto, violentos.

Como ilustradora debo ser consciente de la importancia que tiene la comunicación como generadora de sentido, tengo en cuenta varias cosas que surgen de una pauta fundamental: NO REPRODUCIR VIOLENCIA SIMBÓLICA.

Es un tipo de violencia que pasa desapercibida y permite la normalización de otras violencias, discriminaciones, estigmas y desigualdades. Es el mecanismo que nos permite incorporar estereotipos y roles sociales asimétricos como si fueran algo "natural"; es el modo por el cual se sostienen, legitiman y refuerzan las relaciones de dominación, de poder. Por ejemplo, con la "excusa" del posible contagio del coronavirus, se desplegaron discursos y actitudes de odio incluso hacia trabajadores y trabajadoras de la salud. Es increíble que algunas personas crean que está bien amenazar a una enfermera, prohibirle la entrada a su propio edificio a una doctora, mandar mensajes intimidatorios a un vecino que volvió de viaje, etc.

Si reproduce violencia, discriminación y niega derechos, no es "una opinión", es VIOLENCIA SIMBÓLICA, es DISCURSO DE ODIO. Es primordial que cada dibujo sea un reflejo de la diversidad que nos rodea.

"Si el virus no discrimina, no discriminemos nosotrxs" da cuenta de una realidad ineludible, acá no importa el "status", la situación económica ¡nada! Frente al virus, somos todes iguales (hablo con la E porque hay personas que no se identifican con el "ser hombre" o "ser mujer". Es un modo de visibilizar realidades existentes que suelen ser negadas).

Obviamente, hay grupos más vulnerables que otros, porque no es lo mismo enfrentar el aislamiento social preventivo pudiendo quedarte en casa, comiendo todas las comidas, con un sueldo que estará en la cuenta del banco todos los meses; que para alguien que debe salir porque si no no come o para las personas que están en situación de calle, por nombrar sólo algunas realidades.

Esa mirada interseccional, es la base para todas las ilustraciones y textos. Tanto en los dibujos que hago como trabajadora del Inadi, como los que realizo individualmente, creo que es fundamental visibilizar todas las formas en las que podemos menospreciar, revictimizar, oprimir, avasallar derechos sin darnos cuenta, y entonces, generar espacios que nos permitan repensar todo lo aprendido, entender que hay muchísimas realidades diferentes y que el único parámetro no puede ser sólo la propia realidad. Comprender que no todas las personas tenemos las mismas posibilidades, ni acceso a todos los derechos (si los derechos no son para todas las personas, se transforman en privilegios).

El objetivo siempre es construir una sociedad menos desigual, menos violenta. Entonces, si a las ocho de la noche salimos a aplaudir a quienes se exponen al contagio para cuidar al resto, ¿cómo puede ser que al día siguiente suceda todo lo que mencionaba antes?

Las ilustraciones son una gran herramienta porque llaman la atención, informan, interpelan y pueden dar una respuesta concreta y veloz frente al diálogo constante que se da en las redes sociales y los Medios de Comunicación.

Ilustración de la artista Ro Ferrer. Fuente: Instagram. 

-¿Tenés algún recuerdo en particular de cuándo fue que empezó tu camino de arte y feminismo?

-Sí, dibujo y escribo desde niña. Leyendo Mafalda descubrí un mundo infinito, maravilloso, un modo de contar, de "denunciar" injusticias. Soy un bichito de historietas y cómics gracias a mi mamá y mi papá, que siempre nos regalaban libros y revistas. Pero fue luego de un momento doloroso y difícil, ya adulta, en el que descubrí qué era ser feminista y a partir de ahí, todo tuvo sentido, todas mis partes rotas se juntaron.

Yo "feminací", viví un proceso doloroso en el que pude ponerle nombre a las violencias que había vivido sin saber que lo eran. Al principio dibujé para hacer catársis y luego se transformó en algo colectivo. Ese click sucedió un día en el que una chica me escribió para decir que gracias a un dibujo se había dado cuenta que estaba en una situación de violencia de género. Ahí fui totalmente consciente de la gran responsabilidad que tenía como "comunicadora" y que debía prepararme más, investigar, escuchar a otras, ver más allá de lo que para mí era "normal", salir del propio ombligo.

Cuestionar todo lo aprendido no es algo liviano, ni sencillo. Ser feminista no es cómodo, hay situaciones, frases, actitudes que se vuelven intolerables. Es que cuando empezás a ver es un camino de ida, detectás "micromachismos" constantemente, notás las desigualdades, las romantizaciones con las que se disfrazan ciertas violencias. Por ejemplo, las tareas de cuidado, limpieza, crianza, como si naciéramos con un chip específico, construidas como algo que debemos hacer "por amor" ¡obvio! Si no las hacés sos una mala mujer, mala madre, desamorada, vaga, egoísta. Pero cuando mirás hacia atrás y te ves jugando con la escobita, los utensilios de cocina, los disfraces de princesita, maquillajes y taquitos de plástico, con un bebé en brazos y te dicen que no grites, no te ensucies, no te enojes porque sonriente sos más linda... ¡Paff! Te caen doscientas fichas juntas.

Fuente: Instagram Ro Ferrer. 

-La pandemia y las medidas de aislamiento han puesto una vez más en evidencia la vulnerabilidad de las mujeres frente a la violencia machista, ¿qué es lo que más urge visibilizar en este contexto?

-Imaginemos lo que significa estar las 24hs encerrada con quien te violenta continuamente de manera psicológica, física, sexual, económica... el estado de alerta y terror constante, de saber que en cualquier momento por cualquier cosa que hagas o dejes de hacer, que digas o calles, sepas que va a explotar, que todo sirve de excusa para culparnos por esas reacciones violentas. Es insoportable, insostenible.

Hay que visibilizar que no son enfermos, que no son "locos", sino que estas son conductas aprendidas desde niños. Así como a nosotras nos entrenan para saber que nuestro espacio principal es el hogar y la atención de la familia o que debemos tener cierto cuerpo y de comportarnos de cierta manera para ser deseables, que tenemos que "aguantar" porque primero está el resto y luego nuestra individualidad; a ellos les enseñan que su lugar es de la puerta de calle hacia afuera, desentendiéndose de las responsabilidades familiares y hogareñas. Aprenden rápidamente que los espacios de poder y toma de decisión "les pertenecen", generalmente resuelven sus desacuerdos a los golpes, deben recortar sus emociones, mostrar que no son vulnerables, compiten con otros como machos alfa para ver quién es más poderoso. La cultura machista les enseña que somos objetos funcionales a sus necesidades y deseos. Nos deshumanizan porque creen que es lo que corresponde. Cuando desde chicos les dicen "no llores, parecés una nena" hay un doble mensaje:

1-no podés demostrar tus emociones, está mal. Generalmente aparece también la homofobia, el "no seas maricón" ¿no?

2-ser nena es una porquería, una vergüenza. Se une a una mirada negativa, a algo que no hay que ser.

Bueno, ahí entra la violencia simbólica ¿ves? Desde que nacemos nos asignan un género y eso determina cómo debemos ser. El mensaje nos llega claramente desde los cuentos, las historias familiares, los libros de historia, las películas, los programas de TV. Somos seres culturales. Y mientras desde los medios esto no se comunique de esta manera, van a seguir sosteniendo un sistema cultural, económico, político y social desigual y violento.

Se debe mostrar que también ha aumentado el maltrato hacia niñes y adolescentes en esta situación de encierro. Porque en general no se les ve como sujetos de derecho, o se transforman en "puching balls" de adultos que vuelcan su frustración y violencia. Hablar del abuso Sexual en la Infancia (ASI) y que la mayoría de los abusadores son familiares directos, es desesperante.

Quienes sufren violencia por motivos de género, no siempre lo detectan o lo reconocen de esa manera. Lo sé, estuve ahí. Visibilizar qué es, cómo se manifiesta, hablar sin tapujos de cada mecanismo de definición, ubicación y control es fundamental.

Es importante conceptualizar bien porque si todo es lo mismo en algún punto se vacía de sentido y minimiza la lucha cultural que debemos llevar adelante como sociedad. La violencia machista afecta a todas las personas de diferentes maneras. Los ejemplos que di antes sobre la construcción de las masculinidades es producto de la violencia machista. La violencia de género es una "ramificación" específica de la violencia machista que se da de un varón hacia mujeres, lesbianas, travestis, trans, intersex, no binaries, niñas, adolescentes. Por eso hablamos de violencia por cuestiones de género, nos matan porque sostienen la creencia de que el varón es superior "biológicamente", que les pertenecemos y por eso tiene derechos que al resto no nos corresponden, legitimando la desigualdad, subordinación y poder sobre el resto.

El machismo no es una enfermedad, no se "contagia". SE APRENDE. Y si se aprende, se puede desaprender. El tema es que en algún punto, los varones patriarcales, se dan cuenta que si hay igualdad, deben perder privilegios y no están dispuestos a ceder espacios, a vernos como personas. Ojalá entendieran que nuestro movimiento no es EN CONTRA DE LOS VARONES sino contra el machismo, contra todo lo que se desprende de allí, que necesitamos que haya un cambio de raíz, porque no morimos en accidentes ¡nos matan a diario en situación de violencia de género, nos deshumanizan... son crímenes de odio, control y posesión!

Por otro lado, siempre se habla de las "víctimas", de sus costumbres, horarios, consumos, costumbres, de la moral, la ropa con la que estaban ¡se ha llegado a revisar las redes de pibas asesinadas por cuestiones de género para justificar los ataques! Del asesinato por violencia machista contra Fernando, se habló las 24hs al día durante ¿cuánto? ¿Dos meses? Eso también es patriarcado. A duras penas se da cuenta de cada femicidio, travesticidio o transfemicidio diario. Toda comunicación genera sentido.


-Te definís en tus redes como "Artivista", ¿eso implica un compromiso mayor con el arte y como artista? ¿Cómo lo vivís desde tu experiencia?

-El término se lo "robé" a Clodet García. Solemos usarlo dentro del movimiento cuando abordamos nuestro activismo desde diferentes ramas artísticas.

Lo personal es político y por lo tanto cada cosa que hacemos y decimos, lo que consumimos, incluso lo que elegimos callar ¡TODO ES POLÍTICO! Representa un posicionamiento con respecto a los Derechos Humanos, la lucha contra las diferentes violencias e injusticias.

Diferenciar entre "político" y "partidario" es importante. Duele cuando algunas personas dicen "no soy política" porque queda claro que desconocen qué significa. Y me enfurece escuchar a ciertos políticos intentando instalar una falacia tan enorme como que no se mueven por "cuestiones políticas" ¡ja! Una ley, cada norma, todo lo que incida en la vida del pueblo ES POLÍTICO, sostiene ideas, creencias, planes económicos, culturales. Visibilizar eso es ser artivista, es ponerle al cuerpo a la lucha cultural. De eso se trata, el reclamo es político y la lucha es cultural, yo dibujo, escribo, participo de charlas, encuentros, voy a los barrios para acompañar, generar espacios de debate. Me encontré, hallé el lugar desde el que puedo hacer un aporte para modificar algo.

-¿Creés que es un buen momento para las ilustradoras dentro de un movimiento lleno de varones como referencia? En este sentido, ¿qué particularidades advertís que tienen las propuestas de las artistas que vienen surgiendo?

-Bueno, todos los espacios (excepto el hogar) han sido espacios masculinos. La batalla se da en todos y desde hace años.

Acá, quien nos abrió una puerta al resto fue Maitena. Por suerte hoy somos muchas y espero que cada vez sean más las pibas que se animen a encontrar sus voces a través de un lápiz.

Cada una tiene su mirada de la realidad, el feminismo nos ha atravesado colectivamente y eso en algún punto nos hermana, pero no es un partido político, no hay verticalismo, no hay una representante ni un único modo de vivir la lucha. Tengamos en cuenta que desde la interseccionalidad, la pelea contra las violencias se da desde diferentes lugares.

Hace dos años específicamente durante el debate sobre la legalización del derecho al aborto, se hizo visible la cantidad de ilustradoras que había en el país. Quienes publican en medios gráficos siguen siendo minoría.

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Más allá de la exposición a agresiones e insultos, las redes nos han ayudado a mostrar nuestro trabajo, produciendo una democratización del conocimiento. Generamos sentido colectivo, nos rescatamos en manada, creamos redes de apoyo, ayudamos a mostrar que la violencia machista no era algo aislado. No estamos solas, no estamos locas, no exageramos... y nos tenemos.

Más allá de los desacuerdos, de los errores, estamos en movimiento continuo, un movimiento horizontal, plural, diverso.

-¿Qué público percibís que está captando la ilustración realizada por mujeres? A Quino lo hemos seguido por igual mujeres y varones, con Tute pasa igual, por ejemplo. ¿Cómo es tu caso?

-Quino es mi ídolo. He leído tantas veces a Mafalda, que prácticamente la sé de memoria. Es un ícono y refleja perfectamente la construcción de la sociedad, evidencia las desigualdades y violencias; la construcción de los roles y estereotipos de género. En el contexto en que creó a estos personajes, que tuvo tanta producción... había que ponerle el cuerpo ¿eh?¡Las barbaridades que decía Mafalda! Por ejemplo cuando señalaba la cachiporra policial mientras decía " ¿este es el palo de abollar ideas?" ¡GENIAL! Lo amo. Leyendo a Quino aprendí a sombrear o pintar con rayitas y puntitos para diferenciar los tonos en dibujos blanco y negro con plumín o microfibra.

Tute es genial, super existencialista, muy sensible. Da cuenta de muchas realidades con una eficacia y una ternura que inevitablemente generan algo en les lectores. Es un tipo comprometido con sus ideales, no tiene interés en "quedar bien", no le interesa ser políticamente correcto.

Yo sé que técnicamente no soy "una maravilla", tengo claro que lo que llega es el modo de decir, lo que tengo para comunicar. De hecho, algunas ilustraciones tienen mucho texto. Quien siente interés lee y si no, sigue de largo. Sé que usan los dibujos para dar clases, cursos, charlas sobre perspectiva de género y me encanta. Cada pieza es pensada con responsabilidad, sabiendo que puede ser una punta para ayudar a otras, para romper con la inercia que traemos culturalmente. Si hubiera tenido toda la información que manejo hoy, probablemente muchas situaciones las hubiera vivido de otra manera (o las hubiera podido evitar), ¿cómo no entregarles ese poder a otras?.

Cuando detectan que sos feminista, te sigue quien está en el mismo proceso de deconstrucción de su machismo, independientemente de la identidad de género. Claro que para los varones cisgénero (cuando el género asignado y la identidad auto-percibida coinciden) el proceso de "desarme" es diferente, están parados en otro lugar y a veces les resulta difícil leer sobre las violencias que reprodujeron sin darse cuenta. Aparece también ese que cree que nada tiene que cambiar porque "siempre fue así" y detesta vernos como iguales, entonces ataca, insulta o moraliza (de libro jaja).


-¿Qué te sucede en lo personal cuando ves que tus dibujos tienen tanta llegada en las personas?

-En el día a día no soy consciente. Me siento y dibujo, ocupándome de no silenciar voces ni ejercer apropiación cultural. Presto el lápiz, busco producir impacto, generar ideas, dudas, esperanza.

Suelen escribirme para contarme que a través de los dibujos empezaron a ver cosas que no detectaban. Contesto los mensajes (si son violento no, bloqueo directamente), me gusta el ida y vuelta cuando es respetuoso porque pienso que se construye así, colectiva y amorosamente.

Y si esto que hago despierta en alguna persona la semillita que Quino despertó en mí, ¡pfff! Ya está... ¡Cerrame la cinco!

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Todas las ilustraciones publicadas en este artículo son de autoría de la artista Ro Ferrer. Fuente: Instagram. 

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