Opinión
Tres debates para recuperar un legado
Domingo, 1 de marzo de 2020

En la década del 80 la consolidación de la democracia argentina y la región dependió de un amplio consenso social (con matices) para poner en caja y democratizar a un estamento institucional que sirvió durante años y años para disciplinar cualquier de atisbo de independencia económico social de un país o incluso de la región.

Los poderes civiles concentrados y sobre todo el capital financiero internacional utilizaban a las fuerzas armadas y de seguridad para imponer condiciones y controlar el poder político, mientras ellos cuidaban las condiciones y recursos económicos en línea con un modelo de división del trabajo claro y contundente; "ustedes aportan las materias primas, nosotros la industrialización".

Cuarenta años después el mismo poder concentrado, hoy más financiero que industrial, replica el modelo pero usando como brazo de acción el Poder Judicial de los países que buscan un camino de acción apenas un poco independiente de ese orden impuesto, y a los jueces les suma el poder de fuego de la comunicación concentrada para horadar toda credibilidad de los dirigentes políticos, empresariales o sociales que osen discutir esa vieja división de la economía mundial. El cuadro lo completan con el condicionamiento de la economía doméstica vía endeudamiento astronómico.

La semana que pasó el economista Mario Rapoport al analizar el sobreendeudamiento que propone y provoca el capital financiero internacional aseguraba que "Por lo general, reconocemos más fácilmente la responsabilidad de los deudores, que en la Argentina es muy grande y sencilla de explicar: de Martínez de Hoz pasando por Cavallo hasta Mauricio Macri, son estructuras económicas que vienen de lejos y de la que estos economistas o políticos abrevan en defensa de intereses específicos. Los que nos endeudaron son los mismos que desde el empréstito Baring y de las campañas del desierto consolidaron un territorio primarizado en donde los productos agropecuarios se intercambian por manufacturas que provienen del financiamiento de esas ventas y retornan con ellas a sus países de origen o ahora van a paraísos fiscales. No somos un país soberano sino una fracción del capital mundial, una vía de escape del ahorro interno por parte de las elites locales, que se aprovechan a través de la especulación o la fuga de capitales.

Pero existe también, paralelamente, la responsabilidad de los acreedores de las deudas soberanas, especialmente los grandes bancos y fondos de inversión, que resulta tanto o más importante que la de sus deudores. En esa responsabilidad se cuenta la imprudencia, la excesiva codicia y el financiamiento de regímenes dictatoriales y democracias corruptas y afines a esos intereses".

No casualmente los grandes temas de discusión hoy en la Argentina son el Poder Judicial dominado por la casta de jueces federales agrupados en el genérico "Comodro Py", los fondos de inversión transnacionales multi acreedores de la Argentina y la concentración casi escandalosa de los agro exportadores y productores de alimentos básicos de la mesa de los argentinos.

Los tres temas no sólo figuran en el discurso de apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación del Presidente sino que desde el mismo 10 de diciembre ocupan gran parte de la agenda diaria del equipo de gobierno y de la sociedad.

Al igual que en la década del 80 en que la sociedad debió construir consensos básicos -que hoy perduran- para desterrar el poder de los uniformes el desafío es reconstruir esas alianzas intrasociedad para que los factores que hoy condicionan los desarrollos económicos y sociales de las naciones emergentes sean reemplazados por reglas de juego más igualitarios que permitan intercambios comerciales dignos y que prioricen la industrialización de la producción primaria, el desarrollo tecnológico y por sobre todas las cosas la comida, el trabajo, la educación y el bienestar de los argentinos y también de la región.

En un par de palabras, en este Año Belgraniano no es mucho más que recuperar el legado intelectual del economista, político y militar argentino del que recordamos los 200 años de su muerte. 

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