Una cuadra deconstruida
Martes, 18 de febrero de 2020

De edificación sin ventanas a vivienda atravesada por la luz de dos patios, un proyecto en el Alt Empordà transforma el patrimonio arquitectónico sin desvirtuarlo.

 - 

La cocina, de acero inoxidable, está abierta al comedor y al salón. La mesa de roble es de Ethnic, al igual que la mesilla de madera del salón. Las sillas blancas y amarillas son un diseño de Charles y Ray Eames que produce la empresa alemana Vitra. El sofá también es de Vitra.

La piedra original convive con un nuevo forjado de hormigón y con las carpinterías de vidrio y acero. Lámpara triple pantalla de Hella Jongerius producida por Belux. La silla y la mesa de exterior son de Ikea. Lienzo de Albert Vergés. El sofá, de Vitra.

El baño se abre al dormitorio. El modelo de cama La Literal lo produce la empresa Sellex. Los muebles del baño están hechos a medida por un carpintero y las mesillas de apoyo son de Ikea.

Acceso a la vivienda en la que las arquitectas rehicieron el forjado entre los pisos y ampliaron la presencia de los patios injertando carpinterías metálicas y cerramientos de vidrio.

Los nuevos cerramientos de los patios, con planos inclinados de vidrio, inundan la vivienda de luz e introducen el paisaje en la casa. Y la mesilla metálica de apoyo la fabrica la empresa italiana Cassina.

Vista al patio más pequeño que baña de luz y vistas la casa. La butaca es un diseño de Alvar Aalto que produce Artek. La estantería es el modelo Tría de Massana y Tremoleda que fabrica Mobles 114. La mesilla de apoyo es de Cassina.

En la planta baja, los patios llevan luz hasta una zona de juegos.

Al anochecer, la intervención que de día ilumina el interior de la vivienda se convierte en una gran lámpara entre los tejados del pueblo.


Cambiar sin destrozar, crecer sin borrar. En Port de la Selva, un pueblo del Alt Empordà, de Girona, las arquitectas Nerea Calvillo y Marina Fernández Ramos - de C+arquitectos- deconstruyeron una antigua cuadra para construir una vivienda de vacaciones. Lo hicieron sin apenas rozarla porque el edificio estaba destrozado pero protegido. Uno de los forjados estaba roto y eso hacía la construcción, que no tenía ventanas, difícilmente habitable.

Las proyectistas optaron por hacer explotar los patios de luz. Con cerramientos de vidrio inclinados para ampliar visualmente el espacio, los nuevos patios actúan como periscopios, la luz entra en la casa y con ella llegan las vistas a la Costa Brava.

El nuevo forjado permite dividir en dos las actividades domésticas, y la organización abierta hace convivir usos y materiales. Hoy la piedra original acoge nuevas carpinterías metálicas y desde el interior de la antigua cuadra se puede ver el mar.

Tamaño del texto
Comentarios
Tu comentario