Opinion
Columna política del domingo: La complejidad del momento
Domingo, 12 de enero de 2020
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

El presidente de la Nación cumplió su primer mes de mandato, en uno de los diálogos que mantiene semanalmente con medios (todos porteños) aseguró que se había logrado tranquilizar la economía. Las respuestas de los famosos mercados internacionales, alguna declaración aislada del FMI, y las reacciones locales a las medidas tomadas en esta primera treintena de días parece darle la razón.

Pero... Verdaderamente se tranquilizo la economía o es un espejismo de arranque de una gestión que genera variadas esperanzas después de cuatro años demoledores para las finanzas de la gran mayoría de los consumidores, comerciantes y empresarios argentinos. Esta semana cuando se conozcan los datos de la inflación del INDEC para diciembre se cumplirán dos años de indicies inflacionarios superiores al 2 por ciento mensual (enero seguirá en esa línea por el propio arrastre del último bimestre 2019) en medio de una recesión de la economía fenomenal. En cuatro años de gestión macrista la economía se contrajo en tres, con una caída de características ciertamente históricas en los últimos dos.

Creer que la economía se tranquilizó es una frase potente, acorde las reacciones de estos días, pero aún lejana de la realidad. Una innumerable cantidad de datos aún deben mostrar sus resultados para pensar que no solo se entró en un proceso de calma, sino que también la ciudadanía comprende el proceso y ve los primeros resultados en su bolsillo.

Por arriba, en lo macro, será clave cómo avancen las negociaciones con los organismos internacionales (sobre todo FMI) y con los clubes de acreedores privados que se han organizado para defender sus tenencias en bonos argentinos.

El gobierno de Alberto Fernández tiene claro que ese eslabón es fundamental en la cadena de la recuperación argentina y está decidido a manejarlo con dos premisas claves, discreción absoluta y cohesión monolítica en los negociadores.

Ya contamos es esta columna antes que lo confirmaran algunos analistas en los diarios porteños, que el Nobel Joseph Stiglitz, es el negociador informal con funcionarios y estudios de Washington, plagados de exalumnos suyos como también lo es Martín Guzmán. Por otro lado el viernes el presidente decidió mostrar cohesión en el grupo de trabajo en tierras estadounidenses y convocó a su despacho para la foto, al nuevo embajador Jorge Arguello, junto a Sergio Chodos director Ejecutivo del Cono Sur ante el FMI, Cecilia Nahón, Directora Ejecutiva del Banco Mundial, Guillermo Francos Director de la Junta Ejecutiva del BID, acompañados de Felipe Solá y Gustavo Beliz. La información oficial ratifica la foto, la intención fue consolidar una agenda monolítica frente a las próximas reuniones del G20, OEA y ONU y las relaciones con los organismos internacionales de crédito. Como se suele decir una foto vale más que mil palabras.

En el frente interno las señales exteriores dan cierta tranquilidad a los grandes peces desestabilizadores del estanque, y en la ciudadanía la batería de bonos, aumentos, precios cuidados, tarjeta alimentaria, congelamiento de tarifas de servicios, moratoria de AFIP, etcétera lleva cierta previsibilidad a consumidores, comerciantes y PYMES como para calmar aguas y generar cierta expectativa que ponga aunque sea mínimamente en marcha la famosa rueda de la economía o por lo menos frene la marcha atrás.

El gran reto del novel equipo de gobierno es saber aprovechar este tiempo para generar un programa de mediano plazo que realmente ponga en marcha la economía.

No es fácil, no solo hay que luchar a brazo partido contra los factores externos, sino también contra los internos que si bien minoritarios tienen una altísima capacidad de movilización y obstruccionismo. Mendoza fue sobre el final del año una muestra patente de ello. No solemos tocar temas locales en esta columna dominical, pero lo ocurrido en nuestra provincia tuvo implicancia nacional y puede perjudicar una de las bases de inversión y desarrollo industrial que tenía en mira el nuevo gobierno como es la actividad minera.

Los movimientos en falso de la política no solo provincial sino también de algunos funcionarios nacionales complejizan aún más el panorama. La realidad siempre da motivos para desconfiar de la veracidad de algunas preocupaciones y está semana quedo reflejada patentemente. San Rafael vivió estos días una verdadera tragedia ambiental, todos los hermosos ejemplares de peces que brillaban en la pequeña laguna de los Laberintos de Borges aparecieron muertos. Ante las quejas en las redes sociales de algunos turistas que se encontraron con ese panorama, la familia Aldao salió a aclarar lo que había pasado. No se sabe si uno o varios productores de la zona, aguas arriba lavaron maquinas con herbicidas volcando el agua en las acequias, cuando el agua llego a la laguna mató todos los peces. La familia Aldao tomo muestras realizó los análisis e hizo la pertinente denuncia en Irrigación, de la que por ahora no se conocen resultados.

Hasta el cierre de está columna no se conoce comunicado o declaración alguna de las famosas asambleas del agua pura ante tamaño atentado al agua de riego del sur provincial. Una muestra más de lo difícil que es gestionar y proponer caminos de resolución de un proyecto de país como hace muchos años propusieron y llevaron a cabo las naciones que permanentemente son tomadas como "ejemplo". Es difícil pero también es cierto que la política es el arte de administrar conflictos y es de los grandes pendientes de la dirigencia argentina.

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