Para tener en cuenta
Impuesto a los 0km: qué modelos lo pagan y cuáles "zafan"
Jueves, 26 de diciembre de 2019

La modificación al impuesto a los bienes suntuarios que estableció el gobierno de Alberto Fernández mediante la Ley de Emergencia tendrá un efecto negativo en la venta de autos, según analizan desde el sector, por el encarecimiento de las unidades. Según Ricardo Salomé, presidente de Acara (Asociación de Concesionarios de la República Argentina), los vehículos alcanzados serán aquellos que tengan un valor de venta al público, al día de hoy, superior a $ 1.830.000.

A partir de ese piso se aplica la primera escala de impuestos, efectiva del 25%, que se más que duplica para los considerados alta gama. Sobre aquellos que actualmente cuestan más de $3.300.000 pesará un gravamen superior, del 54% efectivo tras impuestos.

Por marcas ¿qué vehículos se salvan de pagar el impuesto?

Cabe mencionar que, como siempre sucedió, tanto las camionetas como todos aquellos vehículos comerciales quedan exentos del tributo, por estar considerados como herramientas de trabajo. Desde una Toyota Hilux hasta una Ford F-150, al igual que los llamados furgones (Berlingo, Partner) no tributarán el impuesto en ningún caso.

Tampoco entran vehículos que hoy están al público por debajo de los $1.820.097, es decir casi un 57% de los modelos que se ofrecen en el mercado y que por supuesto incluye los de entrada de gama y hasta un escalón más. En ese rango figuran Toyota Etios, Ford Ka, Chevrolet Onix, Fiat Mobi, Argo y Cronos, Renault Stepway y Duster, Peugeot 208 y 2008, ninguno de los Citroën C4 Cactus, Volkswagen Up!, Gol, Polo, entre muchos otros.

Los que sí estarían afectados

Por el contrario, los SUVs, crossovers, deportivos y todo terreno son blanco del nuevo tributo. El caso más resonante es el del Toyota Corolla, recientemente lanzado en el país (ver nota) que solo se ofrece en versiones full SEG, tanto híbrida como a nafta, ambas alcanzadas por el impuesto al menos  hasta que lleguen las configuraciones de inicio de gama.

Un cuadro estadístico elaborado por ACARA sobre el impacto en los precios lo ejemplifica así: un modelo "x" que vale hoy $1.820.097 al público (sin impuesto interno) desde 2020 aumentaría $325.000. Así, habrá que pagar $2.154.071 una vez que comience a regir el gravámen (ver nota).

Otro modelo de fuerte repercusión es el Chevrolet Cruze de producción nacional, cuya versión Premier supera $1,9 millón (salvo con bonificaciones, pero hay que ver cómo es considerado). No sucede lo mismo con modelos de PSA ya que el Peugeot 408 tiene un valor máximo de $1,6 millón.

Los que están al borde de pagar

Por su parte algunos SUVs compactos, en sus versiones más completas, quedarían al límite de comenzar a tributar. Por ejemplo la Ford Ecosport versión Titanium 2.0 o Storm (entre $1 millón y $2 millones) o la Chevrolet Tracker Premier AWD ($1.880.000), que las depositan algo por encima del límite. El Jeep Renegade en su variante Longitude, a la venta por $1.7 millón, queda también cerca, mientras que la versión Trailhawk (motor Diésel) tributaría el gravamen: se vende a $2 millones.

Los que no se salvan son los SUVs de mayor tamaño, entre ellos el Jeep Compass, que quedaría alcanzado en todas las versiones a precios de diciembre de 2019. El caso de este modelo es curioso, ya que se posicionaría como el auto mejor ubicado dentro del ranking de ventas en tributar el impuesto; en noviembre fue el vigésimo modelo más vendido del mercado, exceptuando comerciales, con 287 unidades. También ingresará otro producto nacional, la Toyota SW4.

Sin embargo el mayor golpe estará en los modelos de marcas premium: por ejemplo, el recién lanzado BMW Serie 1 ($2,5 millones). Por su parte los modelos próximos a u$s 50 mil dólares también quedarán al límite de tributar la segunda escala del impuesto, entre ellos, prácticamente todos los crossovers o SUVs de las marcas más elitistas del mercado

(Noticias Cuyomotor)

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