Curiosidades Deportivas
Las locuras millonarias de los hinchas para llegar a Lima
Jueves, 21 de noviembre de 2019

River no paró de sellar pasaportes en los últimos cinco años y los hinchas lo tuvieron siempre al día. Son miles que viajaron a todos lados para seguir al equipo del Muñeco Gallardo por el país, el continente y el mundo. Y en estas cinco historias están representados muchos de ellos. No hay razones, sobra pasión, un poco de locura y amor a la camiseta.

El señor de Tacna

José Serio tiene 37 años, dos hijos, es empleado público y lleva a River en la sangre. Su apellido tiene una historia dentro del club. Es que su padre jugó hasta la Reserva en la época de La Máquina. Y él se graduó en el Instituto River, donde fue compañero de curso de Javier Saviola. Es socio del club y desde hace unos 15 años forma parte de la agrupación El Más Grande, que actualmente preside. Su pasión por la banda roja lo llevó a viajar por todos lados. Y esta final no será la excepción, a pesar de las complicaciones que surgieron en el camino.

"Ya tenía un pasaje a Mendoza que saqué después de que River eliminara a Cerro Porteño. Y de ahí íbamos a alquilar un auto a Chile con otros amigos de la agrupación. Cuando se hace la reunión en Paraguay, y ya era casi un hecho que Santiago se caía, hice reservas de vuelos a Asunción para el 23 y para el 30 y un barco a Colonia por si era en Montevideo el 30. Cuando se confirma Lima, estaba en River jugando al fútbol y muchos ya decían que estaban subiendo los pasajes a Perú. A la noche, en mi casa, di de baja todas las otras reservas que ya no me servían y entré por Avianca y traté de sacar un vuelo a Lima directo. Valía 23 mil pesos pero cuando estoy por pagar subió a 32 y no lo saqué, enojado. Grave error. Hubiera hecho negocio", contó Serio.

Es que los pasajes a Lima alcanzaron cuatro veces más ese precio. Al menos horas después recibió una compensación: como FlyBondi, la empresa por la que había sacado el vuelo a Mendoza, le había cambiado el horario, pidió la devolución del dinero y le hicieron efectivo el 100 por ciento.

Estaba resignado José. Pero en ese momento, llega un mensaje como si un ángel entrara por la ventana. Era Carlos Coa, el fundador de la filial de River en Lima, a quien lo conoce de otros viajes y le ofrece hospedaje en su casa. Primero José le dijo que era casi imposible porque los precios se habían disparado.

Coa le insistió. Entonces, Serio se iluminó. "Le consulté cual era el aeropuerto más al Sur de Perú y me dijo que al límite con Chile hay una ciudad que se llama Tacna y que tiene vuelos directo a Lima. Me fijé y valía 86 dólares. Lo compré", narró Serio. Y siguió: "El aeropuerto más al norte de Argentina es Jujuy; me fijé y salía 4.800 pesos por Flybondi. También lo saqué. Ahí mismo agarré el celular y le escribí a mis amigos Rodrigo, Cristian y Claudio y les comenté de esta movida. Se prendieron enseguida. Todos teníamos pasajes de Buenos Aires a Jujuy y de Tacna a Lima. Faltaba ver cómo llegar desde Jujuy a Tacna".

¿Y cómo harán para hacer ese periplo? "Salimos el martes 19 y vamos a hacer noche en San Salvador de Jujuy, el 20 alquilamos un auto y avanzamos hasta Arica, que es el límite entre Chile y Perú, pero del lado chileno. Son 1.200 kilómetros hasta Arica, que lo haremos en aproximadamente 15 horas. El único inconveniente es que tendremos que atravesar el desierto de Atacama a 4.800 metros de altura", expresó Serio con algo de preocupación. Todo sea por ver al equipo de Marcelo Gallardo. "Calculamos llegar el miércoles a la noche a Arica. Ahí dormimos y nos quedamos hasta el 21 a la noche que sale el vuelo de Tacna a las 21.30 (hora de Perú) y ya despertar el 22 en Lima y esperar hasta el 23 la final", agregó.

No es la primera vez que Serio hace de un viaje para ir a ver a River una aventura. El año pasado se había programado vacaciones en Natal con su mujer (Cecilia) embarazada de 6 meses y su hijo Lisandro entre el 4 y el 16 de diciembre, sin saber que la final de la Copa Libertadores entre River y Boca, que iba a jugarse el 24 de noviembre, iba a suspenderse para el 9 de diciembre y mucho menos que se jugaría en España

"Desde que llegamos a Natal estuve insoportable. Pasaron dos días y no paraba de mirar el celular y de hablar con gente conocida de River. Hasta que mi mujer me dijo: ?José, no te aguanto más. Fijate si hay vuelos a Madrid, andá y volvé'. Entré a las páginas de vuelos y conseguí uno desde Natal a Lisboa y saqué otro de Lisboa a Madrid. Habré estada un día y medio en Madrid y después volví a la playa. Esa jodita (sic) me costó 1.400 dólares pero no me lo olvido más. Haber estado en Madrid y ver cómo River le ganó una final de Copa Libertadores a Boca fue lo más grande de todo", expresó un emocionado José.

Ahora, el costo terminó siendo menor a lo esperado. "Este viaje a Lima será largo pero el presupuesto, sin contar el hospedaje y la comida, es de 330 dólares", afirmó Serio. Y, apelando al humor, tiró: "En Tacna deberían nombrarme ciudadano ilustre". ¿El motivo? Desde que él publicó su periplo en sus cuentas de Twitter y Facebook, las consultas y reservas de vuelos de Tacna a Lima empezaron a crecer y los pasajes aumentaron de 86 a 400 dólares.

Experto en escalas

Uno de los que vio esa publicación de Serio fue Sergio Bogochwal, licenciado en comunicación social de 34 años que trabaja en la Universidad de La Matanza, y todos lo conocen como el Polaco, que también es socio de River y forma parte de la agrupación Caravana Monumental . También escuchó esa movida en un audio que llegó a un grupo de WhatsApp de amigos de River. Y no dudó en armar un periplo similar.

El Polaco ya tenía la experiencia del año pasado. Para ir a Madrid combinó barco, avión y micro. "Salí de Buenos Aires a Montevideo en barco; de Montevideo a Barcelona en avión; y de Barcelona a Madrid en micro", rememoró. Es decir, tres medios de transporte y tres países diferentes para llegar a destino.

¿Y ahora? "Tenía sacado un vuelo y pasajes en micro para llegar a Santiago. Intenté comprar el tramo Santiago-Lima que salía 20 mil pesos pero cuando fui a poner los datos de la tarjeta subió a 80 mil pesos", contó con resignación.

Y continuó: "Entonces, cuando surgió lo de Tacna armé todo por esa vía. Saqué un vuelo a Iquique que en el medio hace una escala en Asunción de 10 horas, luego un micro de Iquique a Arica; cruzo en colectivo de Arica a Tacna y tomo un vuelo de Tacna a Lima. Llego el mismo día de la final a la mañana", repasó su aventura, que incluye tres medios de transporte e incluirá cuatro países. Con resignación, agregó: "Ir a Perú me salé más caro que ir a Madrid. Ahora pagué 36 mil pesos y para llegar a Madrid había pagado 34 mil pesos".

Vía París

La situación que vive Diego Díaz, que no es el conductor de No Todo Pasa, sino un fanático de River, que fue integrante de la filial de San Justo desde sus inicios, es a la inversa de Bogochwal pero similar. Díaz está viviendo en España por motivos laborales (trabaja en el área de dirección deportiva del club Burgos) y viajar a Lima desde Madrid le sale 470 euros, es decir unos 31 mil pesos. Tiene que hacer una escala en París. Si hubiera optado por uno directo, le saldría 550 euros, lo que equivale a un poco más de 36 mil pesos. Viajar desde Buenos Aires a la capital de Perú esta semana puede costar entre cuatro y siete veces más.

A Diego le terminó saliendo más barato estar en España. Y la suma de este pasaje abultó la cifra que lleva gastada en la era Gallardo en un precio que considera razonable. Es que salvo a la final de ida en Monterrey (se jugó sin visitantes) estuvo en todas las definiciones del ciclo del Muñeco. Fue dos veces a Japón (para la Suruga Bank y el Mundial de Clubes en 2015) y hasta estuvo en pretemporadas en Estados Unidos.

"La joda (sic) Gallardo en estos cinco años me habrá salido entre 35 y 40 mil dólares. Viajé mucho en la época mala de River y ahora no puedo creer todo lo que viví en estos años gracias a Gallardo. Soy feliz cuando viajo para ver a River. Y creo que estamos viviendo una etapa de la que se hablará de por vida, porque no sólo está llena de títulos sino que también en muchos de ellos derrotamos a Boca. Eso es lo que engrandece mucho más esto y soy un agradecido de poder vivirlo. El hincha que gasta muchísima plata siguiendo a River, a veces sin tenerla, si hoy hace un balance, con la final en Madrid está hecho. Seguro que por pasión seguirá yendo, pero eso fue lo máximo, no creo que vivamos algo mejor. Siempre nos dicen que River no nos va a dar de comer, pero para mí ver a River lejos de nuestro país me llena el corazón y fue lo que me alimentó siempre a progresar en mi vida personal. Fue el motor de todos mis proyectos", reflexionó Díaz.

El hincha de las 15 finales

Claudio Martínez es vecino de El Palomar de toda la vida. Y tiene un sentido de pertenencia tanto por el barrio como por River. A través de una bandera unió sus amores. Cuenta con un trapo de River que dice "El Palomar" y desde hace 25 años lo lleva a todas las canchas. Juegue donde juegue River. Partidos oficiales, por Copas, por campeonato, amistosos, pretemporadas. Hasta interrumpió su estadía en la última pretemporada en Estados Unidos para regresar a Buenos Aires porque tenía una fiesta y volvió a Norteamérica para ver el siguiente amistoso del equipo del Muñeco.

Viajó a todos lados Claudio, quien trabaja con algunos amigos en una empresa de comercio exterior llamada Steed. Y a los 42 años, a pesar de haber postergado cuestiones personales por seguir a River por todo el mundo, dice que "si volviera a tener otra vida, haría lo mismo".

"Otra final más. Es el mejor momento como hincha que se puede vivir. Lo de Madrid superó todo y en ese momento dije que lo que viniera después sería de yapa está yapa es mucho más que eso. Vamos a jugar otra final de Copa Libertadores, con posibilidad de volver a ganarla y quizá ir a otro Mundial de Clubes... Lo de River es historia pura", expresó a este diario Martínez, que se jacta de tener un apellido ilustre (por el Pity), mientras tomaba un café junto a su amigo y hermano de la vida, Darío Bonfiglio, tras retirar las entradas para la final de Lima.

Ahí estará Claudio una vez más. Como en cada una de las finales que disputó River en el ciclo Gallardo. De hecho, cree que es el único que estuvo en las 15. ¿Cómo lo supone? Es que la ida de la final de la Libertadores 2015 ante Tigres en Monterrey, se disputó sin visitantes. Pero él igual estuvo en el estadio Universitario de Nueva León. "Me las arreglé para estar...Conseguí ingresar acreditado", afirmó.

En aquel 2015 especial no fue la única locura que hizo. Después de que River ganara la Copa Sudamericana sacó pasaje para el 2 de agosto para ir a Japón a ver la final de la Suruga Bank. Y la final de vuelta de la Libertadores cayó el 5 de agosto. Cambió el pasaje para viajar el 6. "Esa movida me salió casi 1500 dólares pero no podía no estar en la final de la Libertadores, después de 19 años sin ganarla", manifestó Claudio. Agregó además que "casi todos los sueldos desde 2014 para acá se me fueron en la era Gallardo". Igual, enseguida aclara: "Miren que no soy millonario eh....Este chico no tiene ni auto ni casa y aún vive con la madre". Estuvo también en el Mundial de Clubes y vio la final contra Barcelona.

Para el viaje a Lima no tuvo demasiadas complicaciones. Sacó con millas un pasaje de Buenos Aires a Salta y de Salta un vuelo directo a Lima. Gastó 32 mil pesos. Ese mismo tramo ahora está 260 mil pesos.

El debutante

A Daniel Alberto Schiavi (primo lejano del Flaco Schiavi, pero bien "gallina"), empleado público de 46 años, lo invadió una doble sensación luego de que el Pity Martínez depositara la pelota en el arco vacío de Boca en el Santiago Bernabéu. Estaba en su casa mirando el partido por televisión y luego del tercer gol se largó a llorar. De la emoción y la felicidad porque River era campeón de América ganándole a su eterno rival. Pero también de la angustia que sentía por no poder estar ahí. "Económicamente me resultó imposible. Y me quedó la bronca de la suspensión porque sabía que íbamos a ganar esa Copa y que iba a vivirlo en nuestra cancha".

Pasaron los meses y la alegría seguía. Arrancó la actual edición de la Copa Libertadores y Schiavi hizo un juramento. Si River volvía a ser finalista él iría a la final, costara lo que costara. Y el equipo de Marcelo Gallardo llegó una vez más al último partido. Daniel tenía todo armado para ir a Chile pero otra vez el destino le jugaba una mala pasada. El cambio de sede complicó todo.

"Tenía ganas de ir igual, pero veía los números y era imposible. Los pasajes salían 200 lucas (sic). Y mi señora (Graciela) me decía que los gustos hay que dárselos en vida. Más manija (sic) me ponía. Una frase hecha, es cierto, pero que cobra vigencia en este caso", contó. Y siguió: "Era el martes de la semana pasada. Y me iba a dormir enojado, con bronca. Pero antes chequeo el mail y veo que desde la cuenta de Somos River me habían mandado el link para poder sacar la entrada. Se me da por ingresar y me habilitan a comprar la entrada. Sentí que era una señal. Y se me encendió la llama. ¿Qué hago? Armé un tetris...", contó con gracia.

Al otro día, la historia siguió así: "Se me ocurrió que podíamos irnos de vacaciones así no me daba culpa gastar tanto dinero solo por ir a la final y de paso armar un lindo viaje con la familia. Entonces, se me ocurrió ir al Machu Picchu, y le mostré videos a mi hijo (se llama Enzo Francesco, no hace falta aclarar por qué) de 4 años, y se entusiasmó. Mi señora también. Entonces pedí días de vacaciones en el trabajo. Solo faltaba sacar los pasajes".

Y así finalizó. "La idea era salir una semana antes del partido para que sea más accesible. Iríamos primero a Cuzco para ir a Machu Picchu y yo me iba a Lima a ver la final y volvía. Pero apareció otra opción. Mi cuñada tenía un tiempo compartido y podíamos ir a un hotel Spa-Resort a 40 minutos de Lima, que nos sale 380 dólares por los tres. Le quedaba una única semana que era del 22 al 29. Entonces se modificó el itinerario. Primero vamos a Lima y después a Cusco. Las millas acumuladas de un posible futuro viaje a Disney fueron utilizadas para bajar los costos. Llevaremos la bandera de River a lo más alto del Machu Picchu", narró Daniel. "Es que viajo convencido de que vamos a tener otra alegría más. Tenemos al número 1 en el banco de suplentes", agregó.

Daniel vio -y disfrutó- en el Monumental las finales de la Copa Libertadores en 1996 y 2015. Siguió a River por todos lados en el país pero nunca cruzó la frontera. Será su primera vez.

Fuente: clarin.com


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