Serie de Netflix
Atypical: ¿Cómo es vivir con autismo?
Sábado, 16 de noviembre de 2019
Por: Leandro Caliri

Sam camina por los pasillos de su escuela. ¿Qué estará pasando por la mente de ese chico de 18 años? Seguramente lo mismo que en la de cualquier adolescente: "cuánto falta para salir", "cómo me irá en los exámenes", "vendrá hoy la chica que me gusta". A paso lento y poco decidido, el joven avanza hasta su próxima clase. De repente, suena la campana. El mundo de Sam se estremece, todo se revuelve y las ideas comienzan a nublarse.

"Atypical "es la historia de Sam, un joven con TEA, -Trastorno del Espectro Autista - y su tercera temporada es uno de los estrenos más vistos y comentados en las últimas semanas. Alcanza con buscar en la lupita de twitter y tipear el nombre de la serie o el de alguno de sus personajes para descubrir el cariño que ha logrado - bien ganado, por cierto - entre los espectadores.

"A diferencia de lo que suele pasar cuando se muestran personajes que tienen trastorno del espectro autista, la serie es muy respetuosa y cuidadosa en lo que muestra. Es bastante equilibrada. En la mayoría de las series y películas los personajes autistas están exagerados y Atypical es bastante medida. En la primera temporada hay varias escenas que muestran cuando Sam se empieza a abrumar con una situación por estímulos exteriores o porque tiene un cuadro de ansiedad y esas escenas están muy bien armadas". El testimonio corresponde a Valentín Muro, el estudiante de filosofía detrás de proyectos tan exitosos como el newsletter "cómo funcionan las cosas" y el podcast "idea millonaria". En diálogo con Radio Andina, Valentín contó que fue diagnosticado con Asperger a los 23 años.

Nota Valentín Muro con Radio Andina

Si apuestan a que se trata de una historia sensiblera o de lágrima fácil se equivocan. Nada de eso. Quizás la mayor virtud de atypical sea la de no autocompadecerse; la de archivar en la papelera de reciclaje todos los golpes bajos, la de emocionar con recursos nobles y no empujar al espectador a la sensación inmediata. La de humedecer los ojos con algo tan enrevesado como simple: la vida.

"No hay que etiquetar a las personas" es un lugar común en el que todos caemos pero que pocos practicamos. He aquí otro punto alto de la ficción, el de no ser reduccionista y evitar restringir el argumento al diagnóstico. Hay mucho más Sam fuera del autismo, claro que sí. "Respecto de los diagnósticos y de las etiquetas hay que entender que toda categorización por ejemplo en ciencia o en cualquier ámbito de la vida responde a una utilidad. Lo que hacemos con las personas cuando le damos un diagnostico lo hacemos con fines terapéuticos. Ahora, esas categorías tienen esos fines, pero no necesariamente explican absolutamente todo. No hay que dejar de lado la complejidad de las personas ni las distintas maneras en la que nos manifestamos. No hay que dejar de lado la personalidad. Mi diagnóstico de asperger no explica el gusto de helado que me gusta".

Hay que tener en cuenta que Atypical solo muestra una de las tantas caras de esta condición neurológica. Así lo comenta Flavia Lombardi, mamá de Martín - un niño de 9 años con condición de espectro autista - y miembro de la asociación sin fines de lucro "Autismo Mendoza". "La serie solo muestra lo que sería el autismo de alto funcionamiento, que es aquel que necesita menos apoyo o ayuda. El autismo se divide en niveles, pero no en niveles de severidad. Se divide en nivel 1, 2 y 3 según la cantidad de apoyo o ayuda que necesita la persona para desenvolverse en el día a día. Atypical está muy bien armada, te muestra muy bien el vínculo familiar, que la mamá es la que lleva la bandera del autismo y lucha por integrar a su hijo. Su papá lo hace de otra manera, desde otro lugar. Es muy importante la relación con su hermana, en los primeros capítulos te muestran como ella se siente desplazada porque se centra mucho la atención en Sam. Muchas familias se identificaron con la serie, pero vale aclarar que el autismo es mucho más y no es solo eso que vemos por televisión".

Lo que sí

La actuación de Keir Gilchrist es imponente. En varias entrevistas el actor canadiense - británico aclaró que tuvo que leer e investigar mucho sobre autismo para componer su personaje. Su performance está en la misma línea - o incluso por encima - de interpretaciones como la de Dustin Hoffman en la icónica "Rain Man". 

Entre los highlights o momentos destacados en las 3 temporadas, está la familia. Atypical no se limita al día a día del adolescente, sino que va un poco más allá. El entorno también pone a funcionar el engranaje argumental. El rol de los padres - desde la negación inicial ante la presencia del diagnóstico hasta la asimilación del mismo - es fundamental para que la historia - y la vida del chico - siga avanzando con éxito. Apartado especial para la conmovedora relación hermano - hermana. Es Casey (Brigette Lundy-Paine) la llave que muchas veces destraba y resuelve los mejores episodios.

Son muy interesantes las analogías y metáforas frecuentes que Atypical propone entre el comportamiento humano y el comportamiento animal. Sam es fanático de la fauna antártica - especialmente de los pingüinos - y cada capítulo propone ciertos paralelismos entre la forma de comportarse de estos animales y la manera en la que nosotros interactuamos día a día. Todo esto narrado con clips que descomprimen la historia y le agregan frescura...como en La Antártida.

La asociación Autismo Mendoza se inició en el 2015 con un grupo de padres que necesitaban encontrar una respuesta ante el diagnóstico de sus hijos. La tarea principal es la de dar a conocer el diagnostico de autismo y derribar los mitos que la sociedad tiene con respecto a esta condición. Entre sus objetivos está ayudar a recorrer el camino de las familias que recién comienzan, asesorarlas sobre los derechos de sus hijos tanto de prestaciones médicas como escolares y concientizar y difundir sobre las señales de alerta para un diagnóstico oportuno que de posibilidades de acceder a terapias de estimulación y mejor calidad de vida. Autismo Mendoza busca dar a conocer el trastorno en su amplio espectro y no tener miedo porque es un camino a veces difícil pero no imposible. En Facebook los encontrás como "Autismo Mendoza".    

Lo que no

Muchas veces cae en estereotipos de género poco felices. Por ejemplo, en la segunda temporada, Elsa - la mamá de Sam - se va de la casa por motivos que no vamos a spoilear. La casa se viene abajo porque Doug - el padre - no sabe limpiar ni cocinar. Elsa vuelve para salvar el hogar, pero da la impresión de que su rol dentro de la estructura familiar quedara limitado solo a los quehaceres domésticos. Un abordaje llamativo para un producto estrenado en el 2017.

Si bien no hay confirmación oficial por parte de Netflix, todo parece indicar que habrá una cuarta entrega. Atypical es una serie de rápida digestión: la agilidad de sus capítulos con una duración no mayor a los 30 minutos, hace que no abunden las famosas escenas de relleno. Fresca, inteligente y atractiva, una recomendación que no podés obviar si te cansaste de hacer zapping.


Valoración SITIO ANDINO: 6/10 - Buena

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