Opinion
Columna política: Para el debate los problemas pueden esperar
Domingo, 13 de octubre de 2019
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Esta misma noche de domingo llegará el primer debate de los seis candidatos presidenciales. La primera aparición pública en conjunto de quienes superaron las PASO probablemente servirá para comprobar la inoperancia e ineficacia de una ley aprobada por legisladores apurados por el apriete de una fundación que una vez que cumplió su objetivo de terminar de abonar el terreno para el triunfo de Mauricio Macri en 2015 prefirió sacarse el problema de encima y pasárselo al Estado.

Un claro de lo poco productivo que puede ser vale un solo dato; cada candidato tendrá 13 minutos y medio para expresar sus ideas y propuestas, sería un tiempo interesante si no estuviera divido en fracciones de 2 minutos para la exposición, 30 segundos para el intercambio y 30 para el cierre.

Los tiempos son iguales para todos los temas ya sea la preocupante situación económica del país, la educación o las relaciones exteriores. Tiene más pinta de un show televisivo para alimentar egos ajenos a los candidatos que una situación dónde estos puedan tener posibilidad cierta de comunicar al electorado sus propuestas para superar la crisis.

Y es precisamente en la crisis donde los argentinos parecen tener enfocadas sus preocupaciones. La economía real sigue su caída libre, los datos del INDEC de la utilización de la capacidad industrial demuestran que no hay piso. El 40 por ciento de las maquinas están paradas y algunas industrias -como la automotriz- están trabajando apenas en el 40% de su capacidad instalada.

El debate debería ser un escenario dónde los candidatos explayaran como salir del berenjenal de dólar caro pero barato a la vez, tasas altísimas de destrucción, recorte fenomenal de capacidad adquisitiva de los salarios, jubilaciones y AUH, junto con sobre endeudamiento no solo del País sino de las familias frente a la desproporción entre precios relativos de la economía y los ingresos. Pero no lo será imposible expresar la magnitud de soluciones que necesita el problema en apenas 2 minutos.

La ficcional conferencia de prensa del presidente del Banco Central el viernes donde imaginó que la fuga de divisas se estaba deteniendo y que el cepo ligth y abatatado era exitoso, solo sirve para intranquilizar más a los famosos mercados que ya asumieron el golpe de que el gobierno de Mauricio Macri parece estar en retirada, pero propios y ajenos, comienzan a ver con inquietud los 40 días que separaran el 27 de octubre del 10 de diciembre.

Quizás por eso los equipos de Alberto Fernández y él mismo comienzan a dar señales. La presentación del plan de emergencia alimentaria para rápidamente salir a calmar panzas y ánimos, las reuniones febriles y secretas con operadores de Wall Street en busca de cerrar los primeros acuerdos de renegociación con bonistas y las acciones con los sindicatos y movimientos sociales para que no hagan olas, son alguna de ellas

En todos los televisores de oficialismo y oposición se sigue de cerca las pocas imágenes que se ven de las calles de Quito. Los WhatsApp y Telegram con conocidos y analistas arden buscando información. Tal como en los últimos días en varios temas el gobierno se comporta como oposición y la oposición como gobierno.

Desde el Ejecutivo y sus satélites hicieron todo lo posible por profundizar el conflicto de Aerolíneas Argentinas y forzar a los movimientos sociales a ganar las calles para crear clima de terror con la posible vuelta del "hecho maldito". La respuesta de Alberto Fernández fue todo lo que no esperaban; Habló con todos para que bajen los decibeles hasta el 10 de diciembre. El Gobierno debió cerrar el acuerdo con los pilotos de Aerolíneas y con los movimientos sociales más rebeldes. Los medios masivos poco a poco van perdiendo su capacidad de generar agenda y a pesar del esfuerzo finalmente tuvieron que llevar en tapa la crisis y la revuelta ecuatoriana. Y como se sabe también ese es el detonante para que inmediatamente la mayoría de los medios audio visuales lo hagan título.

La idea de que no se difundiera demasiado la reacción de gran parte de la ciudadanía ecuatoriana a las medidas de ajuste dictadas por el FMI -que tienen una similitud asombrosa con las que se intentan aplicar en la Argentina- fracaso como fracasaron casi todas las ideas de este Gobierno.

El consumo lleva 21 meses de caída sostenida, la actividad industrial 16 y la construcción 15. No hay economía ni sociedad que aguante semejante desastre. Los empresarios (sobre todo los pequeños y medianos) se miran ya casi desconsolado porque además se encuentran con problemas para producir lo poco que todavía venden. Desde hace por lo menos tres semanas vienen denunciando que el Central no les vende dólares para pagar las importaciones de los bienes que necesitan para producir. Sin embargo, contrapuesto a esto, quienes viajan en esta nueva etapa de dólar barato (los viajes al exterior recuperaron 3 puntos en septiembre y el sábado hubo hasta 2 horas de cola en la Aduana chilena) salen de la bicicleta financiera para asegurar sus ganancias no tienen problemas en conseguir dólares.

Los días de definiciones se acercan rápidamente y la economía será un tema central, parece claro que la emergencia amerita que los debates salgan de libreto y que exijan a los candidatos algo más que un par de minutos de vaguedades 

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