Las principales víctimas de la crisis: el 52,6% de los niños son pobres
La pobreza avanzó al 35,4% de la población al cierre del primer semestre de 2019 y la indigencia, a 7,7%, en un contexto de aceleración de la inflación, recesión y pérdida de empleo formales, no compensada con el crecimiento de la actividad en negro y en posiciones precarias, las cuales fueron las más difundidas según la proyección a total país de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec.
De acuerdo con los datos del INDEC del primer semestre de este año, la pobreza infantil -menores de 14 años- aumentó del 41,4% al 52,6%, y la indigencia saltó del 8 al 13,1% en sólo 12 meses.
De estos porcentajes se desprende que sobre 9.500.000 chicos de menos de 14 años, 5 millones viven en hogares pobres. Son un millón más que un año atrás. De aquí surge que uno de cada 2 o 5 de cada 10 chicos vive en hogares pobres.
De estos niños pobres, 1.200.000 viven en hogares indigentes, así definidos porque sus familias no tienen ingresos suficientes para comprar los alimentos básicos. Son casi medio millón más que un año atrás.
En tanto los chicos pobres se desarrollan en hogares que si bien pueden adquirir una canasta de alimentos básicos, tienen privaciones y carencias de todo tipo.
En promedio, los hogares indigentes registraron $ 7.733 de ingreso mensual promedio, frente a una canasta básica de $ 12.246, de acuerdo a los números del INDEC.
Esto significa que los ingresos de esas familias tuvieron una brecha o un faltante de $ 4.513 para cubrir las necesidades alimenticias. De aquí se desprende que muchas familias, en especial con niños, sufren de "inseguridad alimentaria" o hambre. Esto explica la proliferación y la mayor afluencia de familias con niños a los comedores y merenderos populares.
Desde la nueva medición de pobreza, a comienzos de 2016, este 52,6% supera los registros semestrales anteriores, que oscilaron entre un 39,7% (segundo semestre de 2018) y 46,8% del segundo semestre de 2018.
Este salto de la pobreza se produjo a pesar que en marzo de este año el Gobierno adelantó el incremento del monto de la AUH (Asignación Universal por Hijo) de todo el año. "Esto pone de manifiesto el carácter estéril e insuficiente de las tibias políticas de ingresos ensayadas por el Gobierno", según el economista Claudio Lozano.
Esta dimensión de la pobreza infantil es un factor de reproducción de la pobreza. Porque el chico que se desarrolla con privaciones alimentarias, de vivienda, salud o educación tiene un futuro comprometido.
Además, la mayoría de esos chicos viven en hogares sostenidos por desocupados, trabajadores formales e informales precarios, subocupados y cuentapropistas que se desempeñan en la informalidad, sin seguridad social. Todo lo cual amplía la dimensión de la pobreza.
Aunque los menores de 14 años sobresalen por tener la mayor proporción, también aumentó la pobreza entre los restantes grupos de edad. Ningún grupo etario pudo escapar del deterioro social.
En el segmento etario inmediato superior, de 15 a 29 años, la pobreza saltó de 32,9% a 42,3% del total de la población, pone en riesgo la capacidad de desarrollo y su contribución a una economía que necesita ser más productiva para poder superar ese estadio.
Entre 30 y 64 años, subió del 23,2 al 30,4%. Y entre los más de 65 años, de 6,9% al 10,4%. Se descuenta que la próxima medición del Indec, que abarcará el segundo semestre de este año y que se difundirá en marzo de 2020, arrojará niveles de indigencia y de pobreza aún superiores.