Reseña teatral
"El mar de noche": un hombre frente a la angustia de la existencia
Sábado, 13 de julio de 2019
Por: Eugenia Cano - en Twitter @EugeCanon

El público de Mendoza tuvo la oportunidad de apreciar la aclamada pieza teatral interpretada por Luis Machín: "El mar de noche". Una puesta intimista y sombría donde el actor le pone el cuerpo -y la voz- a un texto que bucea en las profundidades de un alma mortificada por la pérdida de un amor y el tedio de una existencia que no encuentra razones para seguir.

Con una gran concurrencia de personas, la función de la obra escrita por Santiago Loza y dirigida por Guillermo Cacace, se celebró el jueves en el Teatro Independencia. Y fue ese amplio escenario que suele albergar propuestas de distinta índole, el que posibilitó la vivencia de una experiencia tan extrema como la angustia de un hombre abatido. Los límites son asfixiantes: un sillón y los pensamientos. Es ahí donde Machín pone en práctica un mecanismo de relojería para controlar los movimientos de una corporalidad que también oprime. Todo oprime.

El actor protagoniza el unipersonal "El mar de noche" en el Teatro Independencia. / Gentileza. Foto: Paola Alonso. 

Es que desde el lugar de espectador, la obra se vive como el acompañamiento de una agonía. Una agonía con trayectos llenos de lucidez y pequeños destellos de humor. El ritmo por momentos es agotador, por su linealidad, por el tono de tristeza que arrastra el protagonista y que el actor sabe manejar con maestría hasta el final.

Es que este unipersonal, el primero en la prestigiosa trayectoria de Machín, es un relato teatralizado sobre un hombre atrapado en sí mismo dentro de una habitación de hotel. Un hombre que en su interlocución le habla a un joven amor que ya no le corresponde. Y si bien esto parece ser la causa de su desolación, lo que revela la dramaturgia es mucho más. Es el peso de la existencia lo que se manifiesta en palabras: miedos, obsesiones, falta de entusiasmo, evocación de sensaciones y momentos vividos. La dramaturgia de Loza es densa, pero de esa misma densidad la propuesta escénica sabe sacar belleza.

Machín, considerado uno de los actores argentinos más destacados de los últimos tiempos, es quien le da forma a una interpretación magistral del personaje. Todo pasa por él y a través de él. Es en esa entrega, que la obra adquiere una dimensión especial. Nadie que la haya visto puede dudar de que el mar de noche, termina percibiéndose como la noche...

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