Opinion
Dos veces con la misma piedra
Domingo, 5 de mayo de 2019
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

El paro y el feriado del 1ro de mayo le dieron respiro a la semana económica de un gobierno a tientas. Si la economía fuera solo la cotización del dólar o el movimiento de las acciones argentinas o los bonos en Wall Street, el viernes se podría calificar de exitoso.

Pero la economía es más que eso y la verdad es que el equipo económico suma otra semana con datos muy malos para la actividad económica y la sobrevivencia de la producción del país.

Desde las proyecciones de inflación hasta la recaudación trajeron malas nuevas. Es muy interesante cómo se plantea comunicacionalmente por los medios cercanos al poder el dato que aumento de la recaudación un 51% interanual, perdiendo por poco con la inflación después de muchos meses. Sin embargo, el título positivo esconde la realidad preocupante. Cuando se abren los números se observa que el crecimiento se logró en base al IVA exportador, retenciones y ganancias, es decir todos ítems temporales, el resto de los números siguen reflejando un parate ya histórico de la actividad económica.

Las consultoras que releva mensualmente el Banco Central para conocer las expectativas de inflación ubicaron el promedio por arriba del 40% y un dólar a diciembre en el techo de la desaparecida banda de $ 51,20.

El Gobierno no logra de ninguna manera desactivar las expectativas inflacionarias y, para peor, las incentiva avalando aumentos permanentes en todos los rubros. Todos los anuncios parecen ser apurados y pidiendo por favor, se cambia la política monetaria y de control del dólar de un momento a otro, se convoca a supuestos acuerdos por grupos de whatsapp y se queda solo también en el terreno político con el radicalismo pidiendo convocar a la alianza de cambiemos aparte del peronismo.

De la transparencia se pasó en instantes al oscurantismo, del libre mercado cambiario a una nueva intervención del Central de la cual no se informará y el nivel de reservas también pasa a ser un misterio. Pero hasta el último dato cierto conocido ya se había perdido por fuga y pago de deuda más de la mitad del último giro de 10 mil millones del FMI.

El INDEC confirmó una nueva caída de la actividad económica del 4,8 % y algunos sectores como el automotriz entraron en una fase de alerta roja con una caída de patentamientos de cero kilómetro del 52%. En consonancia los registros del SIPA confirman que por primera vez en las últimas décadas el empleo industrial es menor que en el comercio, toda una definición de la matriz económica que promovió el Gobierno en los últimos cuatro años.

La serie de malas nuevas sin embargo, no termina en fronteras adentro, las noticias que llegan de nuestro principal socio comercial y sostén de muchos sectores de la economía argentina, confirman que Brasil sigue recortando sus previsiones de crecimiento para este año, las proyecciones de consultoras privadas que hace el Banco Central de Brasil (algo similar al REM del BCRA) recortaron el crecimiento a 1,7% cuando lo ubicaban meses atrás en el 2,7%. Ese 1,7 si se cruza con el crecimiento de la población brasilera, deja el crecimiento económico en casi cero para 2019, en medio de una situación política que se complica día a día con el consecuente impacto económico.

El panorama de fuga con el Central, una vez más garantizando dólares baratos para ello, vuelve a aparecer y la pregunta sale sola: ¿Cómo en la gestión Caputo, otra vez el Gobierno se equivoca esta vez con el aval implícito del FMI? o ¿Es una política deliberada para garantizarle a los fondos de inversión la rentabilidad fastuosa de sus arriesgadas jugadas? Dicen que el hombre es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra, aunque esta vez el tropezón parece demasiado sospechoso.

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