barrio alto mendoza

Gatillo fácil: imputan a un policía por el crimen de Ciudad y creen que alteraron la escena

Por Pablo Segura

Las primeras pericias ordenadas por el fiscal Horacio Cadile en torno al asesinato de Ricardo Bazán (29) en el barrio Alto Mendoza, arrojaron como principal sospechoso a un policía, a quien detuvieron e imputaron, en tanto que ahora se investiga si el uniformado, tal vez con la ayuda de sus colegas, alteró la escena y hasta le plantó un arma tumbera a la víctima.

El caso ocurrió en la noche de este miércoles en inmediaciones de la Playa San Agustín de Ciudad, donde los peritos hallaron más de 7 vainas servidas de una pistola calibre 9 milímetros.

En tanto que a metros del cuerpo de la víctima encontraron una tumbera, pero los investigadores creen que esa arma fue "plantada" por policías con el objetivo de desviar la pesquisa.

Fueron varios los testigos que señalaron directamente a Alexis José Méndez, un policía de 27 años domiciliado en Tunuyán y con prestación de servicio en la Comisaría 59.

Méndez fue imputado por homicidio agravado por ser policía y por el uso de arma de fuego. En tanto que en las próximas horas será enviado a la cárcel.

La víctima fatal, Ricardo Bazán. Recibió un balazo en la cintura. 

La reconstrucción del hecho

De acuerdo al relato de testigos y el resultado de pericias se cree que el asesinato ocurrió cerca de las 22 del miércoles, cuando Bazán fue demorado por al menos tres policías con el objetivo de "averiguarle sus antecedentes".

El hombre, que vivía a escasos metros de donde fue asesinado, fue requisado y le pidieron sus documentos. Los otros dos policías que participaron del procedimiento, a los que el fiscal Cadile le tomó una declaración como testigos, dijeron que Bazán no tenía ningún arma o elemento de dudosa procedencia.

Acto seguido, relataron que el hombre, tal vez asustado, escapó corriendo del operativo y que Méndez lo persiguió corriendo. A partir de ese momento, el uniformado habría disparado varias veces desde su arma reglamentaria.

Uno de los disparos impactó en la cintura de Bazán, quien falleció minutos después en el Centro de Salud de la Favorita. El joven tenía un antecedente penal por una tentativa de robo y era buscado por una causa de violencia de género.

Ahora bien, cuando los investigadores llegaron al lugar ninguno de los policías que participó de ese operativo dijo que quien le había disparado al hombre era un efectivo. Pasaron cerca de 2 horas y el fiscal Cadile aún desconocía quién era el autor del balazo fatal, es decir, que ninguno de los tres policías contó la veracidad del hecho, confiaron fuentes policiales a este diario.

Finalmente y tras recibir algunas testimoniales anónimas, Cadile interrogó a los tres policías. Dos de ellos señalaron a Méndez, quien fue detenido.

Casi al mismo tiempo, un familiar de la víctima fatal acusó directamente a Méndez, con quien Bazán había tenido problemas. Dijo que el uniformado lo había amenazado y que "se la tenía jurada" por un hecho anterior.

¿Escena alterada?

La detención del policía destapó a su vez un sinfín de irregularidades. Es que en un primer recorrido que hicieron los peritos de Científica, se hallaron algunas vainas servidas junto a un arma tumbera, pero luego, en un análisis más exhaustivo de la escena, encontraron más proyectiles a varios metros de distancia.

Por lo tanto, los sabuesos confirmaron que esa armar fue "plantada" y que no era portada por el occiso. Pero además, aun suponiendo que esa tumbera correspondía a Bazán, se hallaron más proyectiles lejos del arma, por lo que la situación del efectivo imputado es sumamente complicada.

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