Para "visualizar el tiempo"

Un reloj de arena para medir los discursos de la ONU en Nueva York

Un gigantesco reloj de arena alemán se instaló en el escenario de la política mundial: en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debe marcar más eficientemente los tiempos de los discursos, aunque su fabricante aclaró que no es especialmente preciso.

El embajador alemán ante las Naciones Unidas Christoph Heusgen llevó esta semana el reloj marca "Apart" desde una vidriería en Steinach, Turingia, hasta el Consejo de Seguridad en la Gran Manzana, mientras Alemania asumía la presidencia rotativa de ese cuerpo.

El embajador alemán ante la ONU colocó el gigantesco reloj delante suyo sobre la mesa. "El reloj de arena corre durante cinco minutos y 30 segundos y debe ayudar a que cada uno de los oradores pueda visualizar el tiempo", se indicó desde la representación alemana en Nueva York.

Los discursos pronunciados en el Consejo de Seguridad no deben exceder los cinco minutos, pero este lapso es constantemente superado, lo que hace que los debates se prolonguen.

"En realidad no se lo necesita para la medición del tiempo, los relojes de arena no son tan precisos", comentó este viernes el fabricante Gerald Vogel. La representación permanente alemana en las Naciones Unidas no es el primer cliente de alto rango de este hombre de 62 años, que trabaja en una vidriería desde hace 25 años.

"Tenemos clientes en Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos, ese no es el tema", afirmó, y también dijo que ya tuvo otros encargos desde el mundo de la política. De todas maneras admitió que el hecho de ver actualmente su reloj de arena fabricado a mano en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas efectivamente lo pone "un poco orgulloso".

El reloj de arena fue encargado recién el sábado pasado por un colaborador de Heusgen y el mismo lunes enviado a Nueva York. Con el "Apart", el diplomático llevó al cuartel general de la ONU un reloj de arena impactante: mide unos 45 centímetros, está hecho de haya y barnizado de palo de rosa.

Alemania ocupa actualmente un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad por un periodo de dos años. La presidencia rotativa del cuerpo va cambiando mes a mes.

Hasta fines de mes, Alemania dirigirá las sesiones y también puede establecer el orden del día más allá de las crisis actuales e introducir temas propios.

El reloj de arena que atrapó todas las miradas tiene para Vogel una dimensión más bien filosófica. "Los relojes de arena son sobre todo una hermosa representación de cómo transcurre el tiempo. Se ve cómo algo se disuelve en alguna parte y vuelve a acumularse en otra".

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