Plantearon emoción violenta del autor pero lo rechazaron
Continuará preso el acusado de asesinar con un machete y por celos a Lili Olguín
Jueves, 14 de febrero de 2019
Por: Hernán Adrover @hernanadrover53

Este jueves se desarrolló la audiencia de prisión preventiva donde se decidió que continúe preso Luis Alberto Sosa (59), acusado por el femicidio de su ex pareja Liliana Olguín (49), ocurrido el pasado domingo 20 de enero en Las Heras. La defensa del acusado pidió que no lo acusen por entender que se trató de un caso de emoción violenta pero se lo negaron. La víctima fue atacada con un machete de fabricación casera y sufrió 34 puñaladas en diferentes partes del cuerpo. Había dicho que la iba a matar si la veía con otro hombre.   

El hecho ocurrió aquella madrugada -cerca de las 00.30- en una casa de calle Tres de Febrero al 872 del barrio Espejo y la víctima fatal fue ultimada de varias puñaladas que le propinó su ex pareja, con la cual llevaba separada ocho años. 

Sosa (54), conocido como "Negro", fue detenido luego del femicidio cuando se encontraba en la Ruta 52 a la altura de la finca Minetti, cuando intentaba huir sin ropa -tenía sólo calzoncillos- en su camioneta Suzuki Grand Vitara. 

La audiencia no se extendió demasiado y la jueza Érica Sánchez, del Segundo Penal Colegiado, decidió confirmar la prisión preventiva porque entendió que existen elementos de convicción suficiente para que continúe tras las rejas. 

La víctima fue ultimada de 34 puñaladas con un machete. 

Además, que manifestó que también hay elementos para indicar que existe riesgo procesal porque el imputado podría escapar por la pena -sería prisión perpetua en caso de ser condenado- y porque podría entorpecer en la investigación ya que tendría contacto con los testigos del femicidio. 

Gabriel Stelrich, ayudante fiscal de la Oficina Fiscal Nº6 de Las Heras, en representación de la Fiscalía de Homicidios por el Ministerio Público Fiscal, presentó sus argumentos para que se mantenga la calificación por femicidio sobre Sosa y también confirmar su autoría. 

La presentación se basó en los testimonios de unas vecinas de Lili, quienes fueron las primeras en escuchar los gritos de la mujer que era atacada por su ex pareja, a quien también vieron escapar en la camioneta. "Soltame", alcanzó a gritar Olguín antes de morir. Una de ellas entró a la casa y llamó a los familiares de la víctima y al 911. 

Luego de la detención del sospechoso, los testigos se presentaron ante la fiscal Claudia Ríos, quien instruyó el expediente, y declararon una situación de celos, amenazas y hostigamiento que padecía la mujer porque su marido presentaba serios problemas de celos. Respecto a las amenazas, el 24 de diciembre, el detenido había dicho en una reunión previa a Navidad que "a esta la voy a matar" y que "me cagó la vida 30 años, en cualquier momento la mato", información corroborada por los testigos.

A su vez, también dijo que iba a hacer los mismo si la "veía con otro hombre" e, incluso, de las declaraciones se desprendió que Sosa había pagado dinero a diferentes personas para recibir información sobre su pareja, si había "salido con algún hombre", demostrando una "obsesión" hacia la víctima y "celos" si ella reanudaba su vida amorosa con otra persona, argumentó Stelrich.

 Sosa utilizó un machete que había fabricado él mismo para matarla y que tenía guardado, junto a otros dos machetes, abajo de su cama de la casa que compartían. El hombre declaró durante la instrucción y se mostró arrepentido por lo sucedido pero que no se acordaba lo que había sucedido, y sì que había hecho "algo malo". Y declaró que se quiso suicidar antes de ser detenido pero que "no me dio la nafta". 

Por último, Martín Vergara, abogado particular de Sosa, se opuso al pedido de prisión preventiva y solicitó el cambio de calificación homicidio bajo emoción violenta, para atenuar la situación procesal del imputado. Esto al entender, básicamente, a que el autor actuó a raíz de un impulso por un estímulo externo del momento y que no fue premeditado. 

Argumentó que su defendido no se acordaba de lo que había sucedido y que incluso, mostraba una patología con los celos y que nunca había tenido "un episodio de violencia". Agregó que Sosa llegó a ese punto porque "todos sabían que Lili mantenía una relación menos él", considerándolo un disparador del ataque. La víctima le confesó el día del hecho que tenía una relación con otro hombre y por ese motivo la asesinó


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