Michel Noher trae "El hijo eterno": "Es interesante explorar el lado masculino de la paternidad"

Entre Brasil y Argentina, Michel Noher fue haciendo su propio que logró gracias a grandes interpretaciones. Su ascendente carrera y versatilidad a la hora de contar historias lo posicionan en un gran momento artístico que no se queda solamente en la pantalla chica, sino también en cine y teatro.

Nicolás, el villano en Esperanza Mía, el romántico oficial Godoy en Amar Después de Amar (ADDA) y actualmente Fidel, el profesor "merlinezco" en 100 días para enamorarse, por citar algunos de sus trabajos, le permitieron desplegar todo su talento.

Las tablas le sientan muy bien a Noher que ya lleva dos temporadas con El hijo eterno, se prepara para estar los fines de semana de la temporada de verano en el teatro Auditorium de Mar del Plata y la gira fuera de Capital Federal lo trae a Mendoza.

Basada en la novela homónima de Cristóvão Tezza, con la adaptación teatral de Bruno Lara, producción de su padre Jean Pierre Noher y la dirección del multipremiado director brasilero Daniel Herz, esta pieza teatral nos acerca un tema universal: la relación entre un padre primerizo y el nacimiento de su hijo. Muestra la disyuntiva de un hombre que necesita luchar con las decepciones y el pánico que un hijo puede traer, haciendo foco en el desafío de nuestras propias limitaciones personales.

La única función será el sábado 24 de noviembre, desde las 22, en el Teatro Imperial (Pescara 323, Maipú). Las entradas tienen un valor de $350 y pueden adquirirse en la boletería de la sala, de martes a viernes, de 9:30 a 12:30, abonando solamente con efectivo. La venta online de tickets es con tarjeta de crédito y se puede acceder haciendo click aquí.

Mientras se encuentra presentando El desentierro en España, dirigida por el valenciano Nacho Ruipérez y en donde trabajó junto a Leonardo Sbaraglia, se tomó unos minutos para contestar las consultas de SITIO ANDINO.

Michel Noher llega a Mendoza, con El hijo eterno, al teatro Imperial. 

-En el hijo eterno, tu personaje es un padre primerizo, algo que en la realidad también sucede. ¿Cómo fue componer ese personaje y cuánto tuvo que ver tu propia experiencia personal para lograrlo?

-Me cuesta hablar de composición de personajes porque son muchos personajes los que aparecen. Son 25 años de historia, van apareciendo distintos personajes y no puedo hablar específicamente de una composición. Pero, sin dudas hay un compromiso emocional que recorre toda la obra. No se cómo hubiese sido hacer la obra antes de que naciera Antón (fruto de su relación con Celeste Cid), pero sin dudas hubiese sido distinto. Antón, que ya tiene dos años, está presente en cada función de un modo u otro. Uno siempre toma de la experiencia personal para lo que tiene que hacer y expresar y Antón es parte de mi experiencia.

-La obra tiene muchas funciones. ¿Cómo te fuiste sintiendo a lo largo de cada una de ellas? ¿Cómo es hoy cada vez que se abre el telón?

-Con la obra es algo muy precioso lo que ocurre. Nosotros la hicimos confiando mucho en el material, creyendo que había algo importante para contar, para comunicar y ver que el público siente lo mismo, es una comunión maravillosa. Las devoluciones en general son de mucha sorpresa, de mucho agradecimiento, todo el mundo cuenta que le impresiona por la cantidad de lugares que atraviesa la obra, hay lugares de mucha ternura, de mucho humor, de mucho miedo, emoción sin dudas. El recorrido que vamos haciendo es muy hermoso porque empezamos en el Cultural San Martín, en la sala Alberdi y la gente desde el primer momento acompañó. Fuimos llenando la sala hasta el final de esa temporada, y luego continuamos en el Nün, un teatro bellísimo de Villa Crespo, muy bien cuidado y curado por parte de las chicas y también llenando la sala ahí los martes, que tampoco es un día tradicional. Entonces, que la gente nos haya acompañado, más en este año que sabemos lo que fue y lo que es, es una alegría.

-Sos el único actor en escena. ¿Cómo fue ese trabajo al principio y cómo es hoy después de los nervios del debut? ¿Sentiste presión por el hecho de que no hay un equipo sobre las tablas?

-Estar solo es una diferencia, últimamente encontré una metáfora que me parece bastante acertada que es que la diferencia es como estar jugando un picadito con amigos, o estar haciendo jueguito con una granada (risas). Hay una sensación de que todo se puede ir al carajo y es una sensación de mucha adrenalina, lo cual siempre, antes de levantar el telón, uno se dice por qué me estoy sometiendo a esto (risas), será porque hay algo para comunicar que nos parece lo suficientemente valioso. Es un desafió absoluto y está ahí siempre antes de cada función, esa presión de cómo saldrá. Creo que no hubo dos funciones iguales, cada una es particular, lo que se arma ahí es un relato que es contado, entonces hay algo de la respiración del público que genera ese ida y vuelta que quizás no está con los compañeros, está con el publico y se genera una cosa muy especial y única en cada presentación.

La paternidad, en sus distintos momentos, interpelan al espectador sobre las relaciones humanas.

-En la producción está tu papá. ¿Cómo fue trabajar con él? en el trabajo ¿se deja un poco de la lado la relación padre-hijo? ¿Te nutriste de esta relación para componer tu personaje?

-La relación es muy buena, creo que también el rol de productor nos hace estar lo suficientemente cerca como para no estar revueltos y está bien, siempre está ahí, siempre presente y está bueno. Uno se nutre de todo lo que es para componer cada cosa, y estará presente como mi madre, mis amigos y cada día que he caminado sobre la faz de esta tierra (risas).

-La obra tuvo muy buenas críticas y mucha concurrencia. ¿Por qué creés que la gente elige verla? ¿Por qué el público mendocino debería verla?

-La obra tiene muchas particularidades que la hacen atractiva, primero me parece que es un relato de paternidad a lo cual no estamos muy acostumbrados. Yo por lo menos no tengo recuerdo de haber visto relatos profundos sobre paternidad. Al contrario, sí he visto muchos sobre maternidad, sobre las mujeres, creo que tenemos mucho pensamiento formado sobre el mundo femenino y no tanto sobre el mundo masculino que me parece un mundo muy interesante para explorar. Por otro lado lo que a mi mas me conmueve de la obra es lo humano, lo humano y hablar del amor, de la dificultad que tenemos de amar a otra persona por lo que esa persona es y no por lo que quisiéramos que fuera, eso me parece muy valioso y común a todas las relaciones interpersonales. Entonces, en ese sentido, está bueno verla porque uno se va a ver reflejado de algún modo u otro, sea padre, sea hijo, sea hermano, sea pareja. Uno esta ahí porque en definitiva de lo que se habla es de las dichas y las desdichas del ser humano y en eso somos todos iguales, lo querramos ver o no (risas).

-¿Has venido antes a Mendoza? ¿Qué expectativas tenés con esta visita y cómo ha sido en otros puntos del país que ya visitaste?

-No conozco aun Mendoza y las expectativas son altas, siempre. Uno va siempre con muchas ganas de compartir la obra con nuevos públicos que no se acercan a Capital, así que es una alegría enorme ir para allá. La verdad es que a todos los lugares que hemos ido, la recepción fue hermosa. En general uno se encuentra con un público muy cálido y muy ávido también de propuestas así teatrales e interesantes, así que allí vamos.

Michel Noher, en escena con El  hijo eterno que va por la segunda temporada.

-En esta época de poder adquisitivo golpeado, la gente restringe sus gastos y a veces ir a ver una obra de teatro o ir al cine se hace difícil. ¿Cómo se vive esta situación desde el lado artístico? ¿Cómo se trabaja en ese sentido?

-Es una situación que se vive con preocupación en todas partes, no sólo en el arte, pero es cierto que una de las primeras cosas que la gente restringe son las salidas. Por nuestra parte lo que hicimos fue tratar de mantener los costos de las entradas, lo más barato que nos es posible para seguir haciéndola y que la gente pueda venir porque sabemos que también es muy importante. Claro que hay necesidades básicas primero, como alimentarse y pagar el alquiler pero es muy importante también disfrutar del arte, de una buena salida y quizás no pensar tanto en la realidad desde el punto de vista de la supervivencia, sino también esta posibilidad humana, netamente humana de la imaginación, de la transformación, de la catarsis que genera el arte.

-¿Cómo ves la realidad de la cultura en este contexto? Vos estás en teatro, en tele y en el cine, en donde la situación del INCAA es bastante complicada.

-Es una situación de emergencia y lamentable. Es increíble de ver en la velocidad en la que ha ocurrido este deterioro. En sólo tres años hemos retrocedido como quince y no es la primera vez que ocurre. Y siempre que llega democráticamente al poder un gobierno de derecha, así apoyado firmemente en el neoliberalismo es lo que ocurre. La cultura fortalece nuestro pensamiento, nos hace mas poderosos como país y eso no le hes propicio a las grandes corporaciones que lo que quieren es un mundo globalizado donde haya países de pobres, países de ricos y así funcionar como una gran empresa donde no se valore lo nuestro porque ya no exista. Es lo que está ocurriendo y esperemos que deje de ocurrir y para que pueda surgir un nuevo paradigma político algo que nos represente y le lleve a la gente a creer en eso para votarlo y volver a crecer como ya ha ocurrido en otras oportunidades.

Fidel Garrido, el entrañable profesor de Literatura en la exitosa tira de Telefé.

-La tira "100 días para enamorarse" está en la recta final y tu personaje fue muy querido y comparado también con Merlí. ¿Molesta esa comparación? ¿Hay algo de inspiración en ese personaje? Además contaste una historia de amor entre dos hombres que el público aceptó muy bien. ¿Cómo fue esa experiencia? 

-Esa comparación siempre es elogiosa, me parece que cualquier cosa que estemos haciendo en Argentina, en una tira diaria y sea comparada con una serie hecha aquí en España con tamaño de producción que tienen y sabiendo que era una serie de entrega semanal, solo puede ser elogiosa. También la gente compara con lo que tiene mas visto, podemos ir mas lejos y pensar en Robbin William, en la sociedad de los poetas muertos, o ir mas atrás y encontrar otros profesores. Esta muy bueno todo lo que paso con Fidel y como la gente se fue enganchando, por esos lugares, ese lugar romántico y cómo la gente se metió por esa trata e hincha por la pareja, es una alegría total.

-El público demostró con "100 días para enamorarse" que cuando los contenidos atraen, la gente está. ¿Falta quizás esa visión en quienes generan contenidos para tele? Porque ha sucedido este año y anteriores que las ficciones duran poco por falta de rating.

-Es una alegría enorme lo que ha ocurrido con "100 días...", la verdad es que es una apuesta y uno nunca sabe cómo va a salir, siempre lo hace con la mejor. Y que haya ocurrido así, que la gente se haya enganchado con una novela que va más allá del entretenimiento, es un lindo llamado de atención para los guionistas, para los productores, de seguir apostando por una televisión que nos represente y toque temáticas que evidentemente como sociedad nos interesan y nos cuestionan. Así que está buenísimo y habla bien de nosotros como sociedad el querer entregarnos a eso, a poder pensar, a poner en la cena, en la mesa de la familia estas temáticas que a tanta gente le han hecho bien. He recibido mensajes de gente que se ha sentido representada por mis personaje y se permitieron cosas que quizás no se permitían, como pasó tanto con el personaje de Maite Lanata, entonces esta muy bueno que ocurra y ojalá que siga ocurriendo y que vengan nuevas ficciones que traten temáticas sociales desde distintos lugares y que la gente los siga acompañando.

-En "Amar después de Amar" se trabajó con un formato de capítulos, con principio y final, que no sufrió el rating mientras se filmaba. ¿Es quizás la nueva tele o la manera de poder contar historias sin que el rating las devore?

-Lo de "Amar después de Amar" estuvo muy bueno, hay un formato que tiene que ver con las plataformas de streaming que se da esto de, primero grabarlo todo y luego lanzarlo, y está buenísimo. Para uno como actor es muy interesante ya que puede trabajar con una trama terminada, un poco lo que ocurre en el cine. La novela es una obra abierta y uno va descubriendo cosas del personaje que quizás ni se imaginaba al comenzar. En cambio ahí, uno ya sabe hacia donde ir y cómo ir trabajando quizás mas artesanalmente para ir mostrando los signos de lo que llegará al final.

  • El Hijo Eterno en Mendoza: única función el sábado 24 de noviembre, desde las 22, en el Teatro Imperial (Pescara 323, Maipú).  Entradas: $350 en la boletería de la sala, de martes a viernes, de 9:30 a 12:30, abonando solamente con efectivo. La venta online de tickets es con tarjeta de crédito y se puede acceder haciendo click aquí. 

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