Opinión
Mismos tratamientos, mismas recetas
Domingo, 23 de septiembre de 2018
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Nadie puede discutir que al cierre de la semana los mercados le dieron un respiro al Gobierno, una leve baja del dólar, un rebote de los bonos y un par de puntos del riesgo país fueron suficientes para que la tropa oficialista mostrara síntomas de optimismo.

Sin embargo, también es cierto que nunca en estos dos años y 9 meses hubo tanta diferencia de imagen entre la economía real y esa burbuja llamada mercado.

El jueves el diario Clarín tituló en tapa "La economía cae 4,2% pero los mercados se recuperan por las señales del FMI". Un fabricante de memes en las redes sociales corrigió el título cambiando la palabra economía por Nosotros y mercados por Ellos. Una corrección inapelable.

Como suele pasar en los últimos tiempos, la información y los títulos están construidos a partir de medias verdades, carentes de explicaciones.

El dólar y el riesgo país bajaron, los bonos repuntaron, las reservas crecieron después de casi un mes de baja permanente. Pero este combo que transmitió optimismo a los despachos de Hacienda y La Rosada, tiene explicaciones que más que transmitir optimismo deberían llevar preocupación. Que los protagonistas mejoren su semblante solo se explica por una causa, el camino elegido para sortear la crisis es el mismo del principio del mandato, poner nuevamente en marcha la rueda especulativa, el "Carry Trade" para obtener dólares y sumarle deuda.

Los diarios del sábado blanqueaban que el Presidente buscará en este viaje a Estados Unidos nuevos capitales especulativos (no productivos) que estén interesados a una versión de la bicicleta financiera con pingües ganancias, a través de las nuevas Letras de Capitalización LECAP del Tesoro Nacional y de la nueva versión del seguro de cambio a partir de las bandas de flotación.

El nuevo "Carry Trade" comenzó a funcionar esta semana, a partir de la emisión de las LECAP con una tasa cercana al 50 % anual, una capitalización mensual del 4% y una garantía a los inversores no escrita que cuando se retiren en unos meses, el dólar no estará a más de $42 por las bandas de flotación fijadas por el BCRA en conjunto con el FMI.

En otras palabras, la nueva ganga para los inversores especulativos funcionaría más o menos así: Entran dólares los cambian a pesos a 38, los invierten a LECAP, en cuatro o seis meses venden y recompran dólares como máximo a 42 asegurándose una ganancia que ronda el 20% en dólares. Ni prestando plata en el mercado negro mundial podrían alcanzar tal rendimiento y garantizado por el Estado.

El colega Julián Guarino lo resumió perfectamente en las redes sociales "Pasa esto: entran u$s de afuera, suben las reservas, hay más oferta, baja cotización del u$s. Gob. emite $ para comprar los u$s y emite $ para pagarles tasa de interés. Pero en 30 días, inversores cobran, venden $ compran u$s y se van, sube el u$s, devalución y más inflación".

El optimismo de los funcionarios, del cual fue parte el Ministro Rogelio Frigerio en su fugaz visita a Mendoza, contrasta con los números de la economía real que las medidas adoptadas por el Ejecutivo en coordinación con el FMI prometen empeorar.

La Asociación de Empresarios Nacionales denunció el cierre de seis PyMEs por día en promedio -desde la asunción de Mauricio Macri- como parte de la presión impositiva que el presupuesto 2019 redobla, y la caída vertiginosa del consumo, admitida por el propio INDEC esta semana.

Mientas las consultoras privadas anuncian para septiembre una inflación cercana al 6%, desde el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz midieron un aumento en los supermercados del 7,1 % durante las últimas cuatro semanas. Mientras el propio gobierno alimenta la hoguera con el anuncio de nuevos aumentos de tarifas.

Las estimaciones del presupuesto parecen por los menos aventuradas. Una suba de exportaciones de 20 mil millones de dólares el próximo año de la mano del complejo agroexportador, también parece exagerada en un contexto de soja a la baja y una guerra comercial entre Estados Unidos y China de consecuencias impredecibles y que requerirá a los países del mundo tomar partido por convicción o por necesidad.

La realidad coyuntural argentina está en un momento delicado, que es subestimado por el gobierno apelando a las mismas recetas que lo llevaron a este lugar. Desde algunos círculos de la oposición de todos los colores se agita el fantasma del 2001, como ya hemos explicado en este espacio. Es preocupante que se recurra a esa simplificación, porque de esa manera se dificulta pensar o imaginar alternativas a plantear en una contienda electoral para salir del esquema de deuda y especulación como única forma de obtener los dólares que necesita la economía argentina.

El Gobierno también -errando el diagnóstico- colabora en dificultar la situación. Es un concepto difícil de entender que el ajuste del gasto en pesos puede producir los dólares que se necesitan y que la economía se puede reactivar si se profundiza la retracción del consumo y se crean condiciones inflacionarias.

El círculo que proponen las autoridades económicas junto al FMI, no es virtuoso para las economías regionales, la producción, las PyMEs y los asalariados, pero sí lo es para los capitales especulativos y los fondos de inversión buitres que vuelven por más ganancia.

Médicos, tratamientos y recetas son ya conocidas y nada hace creer o prever que esta vez el resultado será distinto. Habrá que cruzar los dedos.

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Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202