"Silva pudo tener la visión disminuida hacia los costados", dijo el médico de la necropsia
Martes, 21 de agosto de 2018
Por: Cristian Pérez Barceló

 La declaración del médico que hizo la necropsia a Genaro Fortunato, fue más allá del simple informe de las causas de la muerte, y avanzó sobre aspectos relacionados directamente al comportamiento de Julieta Silva la madrugada del hecho.

Los dichos del forense resultaron llamativos porque estuvieron más relacionados a las especulaciones acerca del estado de Julieta que de las lesiones de la víctima; especialmente cuando Cuaranta dijo que el posible grado de alcoholización de Silva la pudo haber colocado en los límites entre la euforia y la temeridad, al tiempo que pudo haberle provocado una disminución de su visión hacia los costados.

La trascendencia de ambas hipótesis por parte del perito, está directamente relacionada a dos aspectos del caso: la valoración que tenía Julieta de sus acciones esa noche, por un lado; y la capacidad de ver el cuerpo de Genaro tendido en el suelo frente al automóvil si, como ella aduce, iba "buscándolo para el costado izquierdo" de la calle.

El punto inicial de la polémica fue que a Julieta se le hizo un dosaje de alcohol en sangre recién 4 horas después del hecho.

Para Cuaranta, sin embargo, ello no obsta para que "se pida, y se pide en todo el mundo, una retrospectiva, teniendo en cuenta que el hígado comienza a metabolizar el alcohol que podría ir disminuyendo desde el momento del hecho. Vamos a decir que estaba en una curva descendente a las 9 de la mañana y puede reflejar la alcoholemia aproximada en el momento del hecho".

"Se puede decir que tenía una alcoholemia superior a la que sale en el estudio, ha tenido más, puede haber tenido 1,20", sostuvo.

Como en el informe del toxicólogo se marcó una posible alcoholemia positiva de Julieta de casi 1,80. Cuaranta fue consultado acerca de qué efectos produce esa situación: "Fundamentalmente puede producir ya pasando de euforia a una temeridad, y a una alteración en los reflejos que se enlentecen, por ejemplo, los reflejos para frenar. Y la vista puede producir una visión en tubo. Es decir, la visibilidad hacia los costado podría estar disminuida".

"El efecto neurológico es el efecto de los reflejos, de los movimientos para actuar. El psíquico efectivo, bueno, ya está en una etapa lindando entre un estado muy temerario a un estado de comenzar a estar decaído, etapa de la depresión, cuando uno comienza a sentir signos de adormilamiento", siguió el facultativo.

Especificó que al hablar de euforia, se refería a "un estado psíquico de bienestar, de alegría, con los frenos inhibitorios que pueden estar algo disminuidos". Y al señalar el posible estado de temeridad se refería que es cuando "una persona ya no mide consecuencias".

Cuando el fiscal Fernando Guzzo lo consultó sobre un caso de 1,30 de alcohol en sangre, "¿estamos dentro de la euforia o de la temeridad?", Cuaranta respondió: "Me acercaría más a la temeridad del sujeto.

Y cuando le preguntó sobre qué era eso de "una visión de tubo", el forense señaló que "la visión en cuanto a distancia y en metros, no se modifica, generalmente; lo que se modifica es en grados. Y ahí se dio este breve pero sustancial diálogo entre Guzzo y el perito:

- Entonces, ¿en distancia longitudinal?

- No habría una alteración

- ¿Y en grados?

- En grados de apertura hacia los costados no se amplía, se entuba, se disminuye la visión. No podría saber cuál es esa disminución. Mirando hacia adelante, tenemos aproximada, pero la vamos ampliando a 90 grados, todo depende de si queremos focalizar algo. En la dinámica de caminar, de cuando uno está atendiendo a cosas, esa apertura es de 45º. Yo puedo mover los ojos a la derecha hasta 90º; o para la izquierda. Todo depende de qué es lo que estoy haciendo y qué me lleva a mí a ampliar mi apertura.

Consultado Miguel Fortunato, padre de Genaro sobre este punto, dijo a SITIO ANDINO: "Me sorprendió lo que dijo Cuaranta sobre que el alcohol genera un túnel pero no disminuye la distancia (de visión); no me alcanza".

En cuanto al hipotético estado de temeridad de Silva al momento del hecho, "supongo que si uno es temerario no mide consecuencias ni riesgos, lo que es todo un problema", concluyó.

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