Opinión
Promesas y amistad
Domingo, 22 de julio de 2018Por Marcelo López.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

La reunión de los Ministros del G20 pasó desapercibida, algún espacio en los medios más especializados y la bronca porteña por el corte de calles, parecen ser lo más importante de un ámbito de discusión al que se le debería haber prestado más atención.

¿Por qué? Es y fue el espacio de debate en camino a la Cumbre del G20, donde el Gobierno podrá tomar nota con suficiencia que el mundo de apertura indiscriminada y libre comercio donde cree vivir ya no existe. No es que en el mundo "pasen cosas" como dice el Presidente y repiten sus Ministros, es que el mundo comercial y económico, bajo el cual pensaron sus políticas cargadas de fuertes estigmas ideológicos mientras eran oposición, hoy ya no existe.

La irrupción de fenómenos nacionalistas en Europa, poco después la llegada de Trump al poder en Estados Unidos y las respuestas rusa y china hacia esos fenómenos cambiaron las reglas y, a vista de las decisiones tomadas hasta hoy por el equipo de gobierno, la Argentina parece no registrar el nuevo escenario económico y comercial del mundo.

Toda la atención se la llevó la visita de la titular del FMI Christine Lagarde. Podría ser lógico pensando que parece ser desde ahora la nueva jefa del verdadero equipo económico. Apenas 24 horas después de la comentada conferencia de prensa de 8 preguntas del Presidente de la Nación, en otra rueda de prensa un poco más extensa, el Ministro Nicolás Dujovne terminaba de firmar la capitulación y ponerse a las órdenes de la ejecutiva francesa: "No hay chance de no cumplir con bajar el gasto", bajar el gasto es obvio sinónimo de ajuste y acuerdo con el FMI. De hecho, en la conferencia de prensa mostró orgulloso que el gasto había crecido 19 puntos y la recaudación 26, por lo que se estaba cumpliendo la meta de bajar el déficit apenas horas antes de recibir a Lagarde. Lo que los técnicos del FMI también tomaron nota es que en el mismo periodo, la inflación fue superior al 29% por lo que el éxito anunciado por el ministro se vuelve relativo.

Mientras el Gobierno hace esfuerzos, en los cuales involucra el futuro de millones de argentinos, por cumplir las metas firmadas con el Fondo tratando de que lleguen los 35 mil millones restantes que la semana pasada se conoció que no están confirmados sino firmados en modo preventivo, la deuda no solo crece, sino que se transforma en un nuevo problema para cumplir con las metas del déficit primario comprometido.

El viernes, el Observatorio de la Deuda del Instituto del Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala dio a conocer dos datos que cimientan esta preocupación y ponen en contexto la preocupación de los enviados internacionales por la forma en que se logrará cumplir con el repago de los intereses del préstamo. El 51% de los vencimientos de deuda de este año fueron generados por emisiones de este gobierno durante 2017 y con la entrada del primer tramo del préstamo del FMI, la deuda ya trepa al 87% del PBI.

El contexto de desarrollo de la economía mundial que expresábamos más arriba, la decadencia del frente interno a partir de las medidas tomadas por este gobierno, no son tormentas sino crisis que van ganando en profundidad y complejidad.

La inflación se mantiene a niveles altos, a pesar de las buenas intenciones declarativas que no alcanzan para palear el déficit profundo de éxito que muestran las medidas tomadas con el libro de la ortodoxia económica. Pero mientras el paquete de medidas contra la inflación fracasa, se muestra exitoso en la destrucción de todo sesgo de producción local o activación de la economía interna. En plenas vacaciones de invierno, que los diarios titulan con números de millones y los funcionarios muestran como un éxito rotundo, la Universidad Nacional de Avellaneda a través de su carrera de Economía, elaboró un interesantísimo informe donde muestra la caída sistemática y anual de los vacacionantes.

En base a las reservas sobre la capacidad instalada, va decreciendo del 78% en 2015 al 52% en 2018, la caída de reservas está en línea con el aumento de la canasta vacacional que está muy por encima de la inflación. La UNDAV marca tres canastas turísticas en base a los datos del INDEC: una gasolera, una selectiva y una premium. La primera tuvo un aumento interanual del 41,3% la segunda del 39,2%, y la tercera del 37,2%. Como se ve todas por encima del IPC, pero es notable cómo en este rubro, al igual que en casi todos, los mayores aumentos los sufren los de menores ingresos.

La misma situación la siguen viviendo las economías regionales. Las reuniones de las mesas de competitividad lechera y de la vitivinicultura realizadas en los últimos días, mostraron que las problemáticas están fuera del eje y la mira del Gobierno Nacional. Para los funcionarios nacionales la devaluación soluciona todos los problemas, y los que aún los tienen es porque son sectores ineficientes que vivían de los subsidios del gobierno anterior. No parecen diagnósticos profundos o acertados que permitan buscar soluciones necesarias y urgentes para regiones de nuestro país.

En una semana se hará el acto oficial de la tradicional exposición de la Sociedad Rural Argentina, extrañamente el Presidente no estará presente ratificando el momento de tensión con uno de los principales sostenes de la arquitectura de la alianza gobernante para llegar al poder. Los mercados financieros internacionales tampoco responden de acuerdo a la expectativa que el elenco del gobierno tenía, las promesas de inversiones son un recuerdo y el destino de Argentina solo está asociado a la timba de las finanzas que permite ganancias descomunales en comparación con cualquier lugar del mundo.

Estamos frente a un nuevo segundo semestre bien distinto a las promesas escuchadas. Una pregunta sobrevuela estas horas ¿Qué promesas habrá escuchado Christine en la cena del Día del Amigo en Olivos?

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