Opinión
Déjà vu
Domingo, 1 de abril de 2018Los índices oficiales comunicados por el Gobierno durante la semana en varios frentes no solo generan polémica sino que transportan a discusiones y modelos de tiempos pasados, algunos tan lejanos como desde la propia formación del país.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Una avalancha de números llenó la semana de la economía política argentina, desatando por cierto muchas polémicas, por esa sensación indiscutible no solo de contradicción entre los valores brindados desde el propio gobierno sino sobre todo por lo que palpan en la calle: ciudadanos, comerciantes y especialmente sus bolsillos.

La baja de la pobreza anunciada por los funcionarios del gobierno, encabezados por el propio Presidente, fue sin dudas el dato distintivo. La disminución de más de cinco puntos del índice en forma interanual fue la piedra de toque de una polémica que seguramente será interminable y con condimentos políticos inevitables.

Para el análisis sentaremos un punto de partida: los dudosos números que está brindando el INDEC en casi todos los rubros -permanentemente contradictorios entre sí mismos- no son delito. No era delito el dibujo inflacionario con fines político-económicos del INDEC anterior y tampoco los de este. No eran en todo caso éticos los anteriores, menos lo son estos porque tienen un pecado de origen, el prometernos que recuperarían la confiabilidad, algo que a todas las luces no se está haciendo.

Dicho esto, sí se puede hacer algún análisis de cómo se llega al 25,7% de pobreza y al 4,8% de indigencia. El primer punto polémico de la medición es el corte de la canasta básica que se toma en ese cálculo sobre 5.130 pesos, es decir menos de un tercio de lo que según el mismo INDEC es la canasta básica alimentaria para no ser pobre en febrero de 2018.

Allí se puede encontrar una primera respuesta a la "fenomenal" baja de cinco puntos en el indicador de pobreza argentino. De ser coincidentes con la realidad, el gobierno de Mauricio Macri entraría en los libros de historia por lograr que en el mismo periodo "ganen" sectores tan antagónicos cómo el financiero, el agroexportador y los trabajadores y ciudadanos expulsados a la marginalidad, algo tan opuesto que casi no necesita explicación.

Otros factores importantes en la explicación de la medición son la subestimación del impacto de los servicios en la canasta y la modificación de las proyecciones poblacionales que el INDEC realizó en el apagón estadístico del primer semestre de 2016. La estimación del impacto de los servicios en la canasta básica se calcula de acuerdo a los términos de la encuesta realizada por el INDEC en 2012, cuando el impacto de los subsidios al consumo era enorme, no hace falta ilustrar mucho más.

Por otro lado, mediante la modificación de proyecciones poblacionales, el INDEC al final del apagón estadístico aumentó la cantidad de adultos por sobre los menores en la población argentina, tirando a la baja el índice de pobreza en la población económicamente activa y los pasivos. Esta maniobra se ve clara al momento de observar el índice de pobreza por rango etario, según el informe del INDEC en la población hasta 14 años es del 39,7%, de 15 a 29 años el 31,3%, de 30 a 64 años es el 21,1% y de 65 años o más, el 6,3%. Así con trucos, se puede generar índices que son ciertos, claro que con los parámetros explicados algo lejanos a la realidad.

Los números del INDEC que de alguna manera parecen una vuelta al pasado reciente no son los únicos que nos llevan a un déjà vu de tiempos pasados. Un par de datos estadísticos también dejan un recuerdo que nos traslada a los ´90 o incluso antes. Los números oficiales del empleo en la Argentina, más allá de las dudas que generan por tomar como empleos registrados los monotributistas y monotributistas sociales, confirman claramente la vuelta a un modelo económico basado en servicios, más que la producción y la industrialización necesarias para el desarrollo.

Por primera vez el empleo en comercio, reparaciones y servicios superó al industrial. Las cifras presentadas por el Ministerio de Trabajo aseguran que los trabajadores en el nuevo rubro líder de la ocupación argentina llegan a 1.189.400 un 1,1 % más que en enero de 2017, en cambio el empleo industrial perdió el 1,2 % de sus trabajadores respecto al año anterior, mientras también continúa la expansión de los monotributistas sociales que crecieron 10 puntos y los monotributistas un 3%.

Está claro, cada mes que se conocen las estadísticas del Ministerio de Trabajo, que la generación de trabajo de calidad por ahora es una utopía y lo que se comprueba es un marcado proceso de desindustrialización y de creación de empleos de salarios bajos o la explosión de monotributistas.

El último lunes debía reunirse la Mesa de Competitividad Vitivinícola pero la reunión fue postergada quizás para la próxima semana, a la luz de lo que pasó en el encuentro de la Mesa del sector de la carne, más de un protagonista de la industria madre de Mendoza debió pensar menos mal que no nos juntamos. El Presidente en persona saludó a los componentes de la mesa y después siguió la reunión con los funcionarios, los cuales confirmaron, para beneplácito de los ganaderos agrupados en la SRA del ministro Etchevere, que las retenciones a las exportaciones del cuero crudo bajarán en los próximos 24 meses del 10% al 5 %, para después gradualmente llegar al 0% que es el pedido de los exportadores.

La reacción del sector de los empresarios marroquineros y trabajadores del cuero fue inmediata: volvemos a la colonia, se llevan el cuero y nos devolverán carteras y zapatos. La baja de las retenciones solo mejora la posición del sector primario frente a la industrialización local del producto que verá disparar el precio interno del cuero argentino, lo que sumado a las tarifas exorbitantes de gas y electricidad, ya no solo complicarán al competitividad con China sino también con Brasil.

En 2017 las exportaciones de cuero crudo estaban en el 3%, en los primeros meses de este año ya se dispararon al 10% con el solo anuncio (que a los ganaderos ya se los había adelantado el Ministro Etchevehere) de la baja de las retenciones y la no obligatoriedad de liquidar las divisas, lo cual consolidará esa tendencia.

Los déjà vu de un cambio que apuntan a recuperar partes del pasado, parecen ser una constante que no tiene, por ahora, síntomas de cambiar.

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Comentarios
Manuel
04-04-18 11:41
Perfecto análisis Marcelo, extraño para éste pasquín.
coriasil
02-04-18 16:59
Sos un ridículo, Marcelo Lopez Alvarez, dedicate a escribir panfletos. Ya en el principio del texto vos mismo estás diciendo "el gobierno anterior y éste hacen lo mismo, pero éste es peor". Si empezás de entrada delatándote con semejante parcialidad, todo lo que venga detrás es una payasada. Andá a escribir el horóscopo, payaso.
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