crimen del médico traumatólogo
Dudas y certezas tras la detención del supuesto asesino de Sebastián Prado
Martes, 16 de enero de 2018
Por: Pablo Segura

La causa que investiga el crimen del médico Sebastián Prado durante un asalto en su casa de la Sexta Sección de Ciudad estuvo estancada 4 años, 5 meses y 19 días.

Desde aquel 27 de setiembre del 2013, día en el que el principal sospechoso, Jonathan Morales, fue liberado por falta de pruebas, el expediente sumó cientos de pericias pero de ninguna manera se llegó a sospechar de otra persona.

Jonathan Morales, otra vez tras las rejas. 

Este lunes por la noche, en silencio y tras una serie de indicios nuevos, la fiscal Claudia Ríos ordenó que Morales fuera recapturado.

Ahora bien, ¿qué prueba motivó que ahora la Justicia entienda que ese individuo es el asesino, cuando se estaba a una firma de sobreseerlo?

Para Ríos, el ministro de Seguridad Gianni Venier y el Jefe de Investigaciones José Vega, hay pruebas para confirmar que Morales efectivamente "no estaba trabajando en el café La Linda", de calle Colón de Ciudad, al momento del asesinato.

Es que esa fue la versión de Morales, ratificada por su propio jefe y compañeros, la que le permitió recuperar la libertad. Incluso, fuentes judiciales confirmaron a este diario que, además de los testimonios, hubo pruebas escritas que ratificaron esto. 

Ahora los pesquisas dijeron que dieron vuelta esta hipótesis gracias a una investigación personal que realizó la propia madre de Sebastián Prado, Blanca Sotelo.

La mujer, líder absoluto en la lucha para que el caso no quede en el olvido, se presentó en la fiscalía en setiembre de 2017 y dijo tener pruebas que demostraban que Morales no estaba trabajando el día del hecho.

En ese sentido, ofreció como testigo a una persona que hasta dijo que el café estaba cerrado ese 6 de setiembre de 2013.

Blanca -derecha-, madre de Sebastián, aportó un testigo clave para la captura de Morales.

En medio del análisis de estas nuevas pruebas, ocurrió el crimen de José Federico Álvarez, asesinado el viernes 5 de enero en un asalto en su casa de Colonia Molina.

Por ese caso detuvieron a su casero, Ezequiel Orozco, quien confesó ser el autor del asesinato. Al admitir su responsabilidad, dijo que había actuado junto a Jonathan Morales.

Explicó que ese joven, al que conocía de hace tiempo, le dijo que si el asalto se complicaba había que matar al anciano -por Álvarez-, porque "los muertos son los únicos que no hablan". Y agregó que Morales le confesó haber "matado a un médico" en el 2013.

Ante esto, Ríos le tomó una declaración informativa bajo juramento en la que, amparado por su abogado, contó todos los detalles.

Esto, sumado a las pruebas aportadas por Blanca Sotelo, llevó a la detención de Morales.

Las dudas

A pesar de esto, las dudas abundan. Es que cuando Morales fue detenido días después del asesinato, supuestamente porque testigos reservados lo señalaron como autor del crimen, su propio jefe y compañeros se presentaron espontáneamente a declarar.

Dijeron haber estado con él al momento del crimen y hasta dieron detalles como, por ejemplo, que vieron juntos la cobertura periodística del homicidio por televisión en el café y que esa noche comieron unas papas fritas.

Entonces, ¿qué motivaría al jefe de Morales y dueño del café para mentir y declarar a favor de uno de sus empleados al que no conoce? ¿Mintieron todos los testigos que se presentaron a declarar? ¿En ese momento ningún investigador se dio cuenta que el café en realidad estaba cerrado como piensa ahora la fiscal Ríos?

Como si esto fuera poco, ¿los papeles presentados a Carniello que confirmaban que Morales estaba trabajando eran truchos? En estos cuatro años ¿no hallaron ninguna otra prueba para vincular a Morales con el crimen?

Morales, el día de su liberación, en setiembre del 2013. Ahora volvió a ser detenido. 

Todas estas preguntan son las que deberá responder Claudia Ríos para que la nueva detención de Morales sea justificada, primero ante el juez y luego en un juicio.

"La fiscal está ensañada con él"

La hermana de Morales, Liliana, llegó a la fiscalía de Homicidios para interiorizarse de la detención.

Sorprendida por la captura, dijo que Jonathan "es un perejil" y juró que es inocente en ambos casos.

"La fiscal está ensañada, hasta pidió una prórroga en su turno para poder detenerlo", lanzó.

Luego aseguró que Morales trabajó todos estos años y que ahora estaba dedicado a construir su casa, donde viviría junto a su mujer e hijo.

"Los mismos fiscales le habían dicho que no volviera a firmar más, porque ya estaba sobreseído y ahora le inventan esto", sostuvo, enojada, la hermana del joven, quien por estas horas buscaba desesperadamente al ex dueño del café La Linda para que pudiera ayudar, de nuevo, a Jonathan.

Las acusaciones

La fiscal acusó a Morales como autor material de un "homicidio criminis causa" en perjuicio de José Álvarez y mantuvo la imputación por "homicidio agravado por el uso de arma de fuego", en contra de Sebastián Prado.

Como el sobreseimiento del acusado no había quedado firme, se le revocó el mantenimiento de la libertad y se ordenó el traslado a la penitenciaría provincial. 

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