Opinión
Presionados
Domingo, 19 de noviembre de 2017Qué pasa con la reforma impositiva, a quién favorece y quién paga el costo. La sorpresa de los espumantes.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Presión a sindicatos y gremialistas, presión a gobernadores y dirigentes opositores, presión a medios y periodistas, presión insostenible a PyMes y comercios vía impositiva y baja de consumo, presión a todos, por todos lados.

Las presiones en la política argentina se han vuelto una parte habitual del escenario desde hace muchos años, sin embargo quienes habían prometido desterrarlas para hacer un "país normal" se han vuelto expertos en su utilización y camuflaje.

La semana terminó con la sorpresa -tal como venimos adelantado aquí desde hace dos semanas- que el tema del impuesto cero a vinos y espumantes no estaba cerrado. El viernes en la mañana en diálogo con Radio Andina, José Alberto Zuccardi se mostraba sorprendido por la falta de cumplimiento de la promesa de tasa cero al espumante, que aparece en el proyecto de reforma tributaria con un 12% de gravamen interno. Ahora la industria con el acompañamiento de los Gobiernos provinciales deberán volver a penar por el decreto presidencial -como cada año- para tratar de cambiar ese gravamen por inversiones, como venía sucediendo desde hace años.

Pero qué incidencia tienen estos gravámenes en la recaudación general, qué sesgo real tiene la política tributaria de este gobierno desde que asumió, qué se percibe detrás del proyecto que presentó el ministro Dujovne y el cual poco cambió después del acuerdo con los gobernadores.

Recurrimos a los investigadores Federico Pastrana y Juan Goldman, del centro de Estudios de Economía, Centro Periferia que, como se presentan ellos, suelen transformar los temas periféricos en el centro del debate.

Nadie duda sobre lo que argumentan los investigadores -cosa que hemos detallado más de una vez en estos años- que hay consenso acerca de la necesidad una reforma tributaria en la Argentina, el debate es cómo cuándo, en qué sentido se la encara.

Los firmantes arrancan su trabajo expresando que "En un año y medio de gobierno, el macrismo implementó distintos cambios en el Sistema Tributario, los cuales tuvieron como principales beneficiarios al escalafón más alto de ingresos y a los sectores históricamente más productivos"

Destacan con razón que "Si bien disminuir la presión tributaria y el déficit fiscal son en principio objetivos contradictorios. Bajo esta óptica existe la necesidad de bajar tanto los impuestos que se cobran como el déficit fiscal, lo cual únicamente podría resolverse mediante crecimiento económico. Es decir, la reforma debería impulsar el crecimiento del nivel de actividad lo cual, combinado con un recorte en el gasto público, debería llevar a una (virtuosa) caída en la participación del gasto público sobre el PIB".

Para los autores del informe los puntos sobresalientes de la reforma tributaria presentada por el Gobierno son la elevación del mínimo no imponible para las contribuciones de la seguridad social, lo que desfinancia el sistema previsional. En segundo lugar la paulatina desaparición del impuesto al cheque vía deducción de ganancias, que en el esquema propuesto en el acuerdo con los gobernadores, también desfinancia el sistema previsional y en "tercer lugar, aparece la reducción de la alícuota que pagan las empresas que reinvierten sus utilidades, lo que suena razonable en su espíritu. Las demás medidas planteadas en el marco de la reforma tienen luces y sombras".

Es interesante el análisis que hacen de cómo afecta y a quién beneficia el aumento del mínimo no imponible para el pago de contribuciones patronales (MNoI). "En 2018 este MNoI pasaría a $ 2.400, en 2019 a $ 4.800 y alcanzaría los $ 12.000 en 2022, a valores de hoy; es decir que se les aplicaría el coeficiente de aumento de los precios sobre esos montos. Este tope, representa al 45% del salario promedio actual y existe una proporción importante de asalariados que cobran menos que dicho monto. Por lo tanto, este cambio tendría efectos fuertes sobre la recaudación de Contribuciones Patronales, solo teniendo en cuenta a aquellos a los que esta medida los implicaría en su totalidad. Cabe destacar que la imposición de este mínimo no imponible implica eliminar lo que paga el empleador por los trabajadores cuyo salario sea menor a $ 12.000 y reducir por los empleados que cobren más que dicho monto".

En número expresan que "En 2016 por Contribuciones Patronales ingresaron a las arcas del Estado 324 mil millones de pesos. Este monto representó un 40,5% de los ingresos totales de la ANSES, siendo su principal fuente de ingresos (que también están compuestos por ingresos tributarios de ganancias e IVA principalmente, y de otros no tributarios).

Por las contribuciones patronales se paga el 21% del salario bruto en empresas de comercio y servicios y el 17% en PyMes y el resto de las actividades. Otro objetivo de la reforma es homogeneizar esa situación, haciendo que todos tributen al 19%, lo cual implica una clara reducción a las grandes empresas y un empeoramiento de la situación para las PyMeS y para empresas pequeñas y medianas ubicadas en áreas geográficas determinadas.

Bajo el esquema propuesto, de un elevado mínimo no imponible, se incentiva a la contratación de trabajadores con bajos salarios (hasta $12.000 no se pagarán contribuciones), al pago de remuneraciones en "gris" (hasta $12.000 en blanco y el resto en negro) y se beneficia particularmente a las grandes empresas con salarios bajos (empresas de servicios como supermercados, casas de comidas rápidas que dejarían directamente de pagar contribuciones patronales).", cierran con claridad contundente los investigadores.

El mismo esquema de ganadores y perdedores se ve en los cambios propuestos para las ganancias corporativas y el impuesto al cheque.

Pero es interesante destacar del trabajo de los economistas cuál es la verdadera afectación que tienen los impuestos internos, que tanto ruido generaron y generan. Por ejemplo: "El total recaudado por impuestos al tabaco en 2016 fue de $ 36.893 millones, representando un 1,62% de la recaudación total y un 0,46% del PIB", en tanto que todos los otros impuestos internos que se pretendía modificar vinos, cerveza, bebidas alcohólicas, gaseosas etc., "representan un 0,63% de la recaudación y un 0.18% del PIB, en aquel año" y agregan que "Estos valores muestran la escasa representatividad que tendrían estos cambios en relación a los cambios detallados anteriormente. Sin embargo, estas modificaciones si afectan a economías provinciales específicas un 0,63% de la recaudación y un 0.18% del PIB, en aquel año".

El informe cierra ratificando que "Considerando los cambios en retenciones y bienes personales de principios de mandato, esta reforma viene a consolidar una estructura tributaria más regresiva en términos distributivos. Especialmente considerando el avance en la desgravación de las ganancias de las grandes empresas y de las grandes riquezas".

Y destacan que "el mayor peligro de la reforma está en la pérdida de recaudación, que afecta particularmente a la ANSES. Los cambios en las contribuciones patronales e impuesto al cheque ponen en peligro el sostenimiento futuro del sistema de seguridad social. Teniendo en cuenta que esta discusión se da también en el marco de una reforma previsional, pareciera que es la parte más importante de la reforma tributaria presentada".

En sí después de las idas y vueltas además de las presiones, más que negociaciones con los distintos sectores, el Gobierno terminará consolidando (de tener éxito en el Parlamento en los próximos días) un modelo cada vez más regresivo y de concentración de los factores de poder. Nada que no se sepa, pero que cada vez está más claro.

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