Entrevista
Darío Sztajnszrajber: "Se ha normalizado la conciencia de que todo es una gran impostura"
Viernes, 13 de octubre de 2017El filósofo llega a la Feria del Libro para reflexionar sobre el término "posverdad". El sábado estará en San Rafael junto a Felipe Pigna.
Por: Eugenia Cano - en Twitter @EugeCanon

En el 2016 el diccionario inglés de Oxford distinguió con título honorífico de "palabra del año", al término "posverdad". Siguiendo la fuerza del impacto que ha ejercido el concepto, la Real Academia Española anunció en junio de este año, que en diciembre el término entrará en la próxima actualización online del Diccionario de la Lengua Española y se referirá "a toda información o aseveración que no se basa en hechos objetivos, sino que apela a las emociones, creencias o deseos del público".

¿Pero es nuevo el concepto? ¿A qué remite exactamente? Para abordar el tema desde una mirada crítica y reflexiva es que llega a Mendoza filósofo, profesor y premiado divulgador, Darío Sztajnszrajber. Lo hará en el marco de la Feria del Libro de Mendoza, este viernes, a las 21, en el espacio cultural Julio Le Parc. La charla se titula "Pensar la posverdad, entre la mentira y la verdad".

Antes del encuentro con el público mendocino, el autor del libro "¿Para qué sirve la filosofía? (Pequeño tratado sobre la demolición)", se hizo un tiempo para dialogar por teléfono con SITIO ANDINO:

-Para ponernos en contexto ¿Por qué se instala tanto este concepto de la posverdad en la sociedad actual y por qué se hace necesario pensarlo desde un lugar crítico, reflexivo?

-Primero, evidentemente, el tema se instala porque es un viejo tema, pero con el ropaje propio de nuestro tiempo que es la cuestión tecnológica, informática y mediática, que le da a la cuestión de la verdad una nueva vuelta. Entonces, su instalación no es únicamente propia de nuestra contemporaneidad. Es un tema ancestral que atraviesa en general la discusión acerca de lo que es la realidad para el ser humano. Lo que pasa es que hoy en día viene completamente acompañada por todas las discusiones acerca del rol que tiene la informática y sobre todo, la sociedad mediática, en función de eso.

Foto: archivo Sitio Andino - Yemel Fil. 

Esto por un lado. Por el otro lado, me parece que lo que puede proponer la Filosofía es justamente no entrar en el lugar común desde el cual se habla de este tema, sino poder ir hacia los márgenes y desde allí plantearse extemporáneamente los fundamentos de la posverdad. ¿Qué significa extemporáneamente? Es no entrar en la discusión lineal, de cada caso de posverdad, sino tratar de entender por qué esos casos existen. O sea, las condiciones que hacen posible esos casos y para eso la Filosofía crítica tiene una mirada, un poco, con una pata instalada en la agenda, pero otra pata instalada en la historia misma del pensamiento. Por lo cual, mañana (por hoy viernes), por ejemplo, con esto de la posverdad yo voy a hablar de publicidades concretas de la campaña electoral, pero también voy a hablar del amor según Platón, o también voy a hablar sobre las reflexiones de René Descartes sobre el papel de la consciencia, porque eso es lo que provee la Filosofía, la posibilidad de ir a lo temas con una pata en la actualidad y con una pata por fuera.

-¿Y desde qué lugar vas a partir para hablar de la posverdad? La definición.

-Yo creo fundamentalmente que la mejor manera de analizar la posverdad es trabajar sobre la problemática relación entre la verdad y la mentira, sobre todo cuestionando de que sean opuestas. Voy a seguir los análisis de Jacques Derrida que sostiene que: el que miente sabe la verdad y que por lo tanto mentir no es una cuestión que tenga que ver con la información sino que es una cuestión política. O sea, se ejerce un poder mintiendo y no tiene que ver con lo que se informa. Peléandonos con la idea de que lo opuesto a la verdad es la mentira. Vamos a decir que lo opuesto a la verdad en realidad es la falsedad. Y no es lo mismo decir algo falso que mentir, porque el que dice algo falso cree en lo que dice y el que miente en realidad lo que está ejerciendo es un engaño, porque sabe que está diciendo algo que no es real. A mí me interesa ese saber, ese conocimiento que hace que alguien decida ocultar una información o tergiversarla en función de un fin. Creo que en ese sentido la posverdad da una vuelta más en la problemática que es la idea del autoengaño. O sea, cómo se van generando las condiciones para mentirnos a nosotros mismos y de qué manera este mentirse a uno mismo, puede ser posible. Mi tesis es que no. Que siempre hay un espacio donde uno sabe que se está mintiendo, por lo cual lo que tiene además la posverdad, además de ser un ejercicio de autoengaño, es un ejercicio de autoengaño de autoengaño, porque en realidad uno se está mintiendo así mismo, pero sabe que se está mintiendo así mismo y que por lo tanto nunca termina de mentirse así mismo.

-¿Hay alguien al que le conviene manejar la posverdad?

  | "SE HA NORMALIZADO LA CONSCIENCIA DE QUE TODO ES UNA GRAN IMPOSTURA" |  

-Yo creo puntualmente que es una actitud que se va provocando en tiempos como los nuestros en que cada vez se han puesto más en evidencia los hilos o los dispositivos de construcción de sentido que circulan sobre todo en los medios de comunicación, en la cultura del consumo, sobre todo en una sociedad del espectáculo, ¿no? La ?espectacularización' de la existencia hace que la diferencia entre realidad y falsedad, o verdad y mentira entre en crisis, porque de alguna manera nosotros lo que consumimos nunca es la realidad de manera directa, sino que la consumimos a través de sus mediaciones. Esas mediaciones siempre están de algún modo apostando a una impostura, a una pose, a una forma de presentación. Entonces me parece que la particularidad de nuestros tiempos es que uno asiste a la muerte de la verdad a partir de lo que realmente aparece en la pantalla, por ejemplo, o en Internet, como sentido posible. Sabe que ese sentido posible no necesariamente es el verdadero, pero no le importa al consumidor porque ya es como que compra esa situación como una situación normalizada. Es decir, se ha normalizado la consciencia de que todo es una gran impostura y que en definitiva somos especialistas en consumir esa impostura.

-¿Hay una explicación para que el ser humano tienda a un pensamiento cómodo? Aparece esta tendencia a la posverdad, a acomodar ciertos conceptos o miradas del mundo que ya tenemos. Pareciera que el conservadurismo cala muy hondo, ¿por qué pasa esto?

-Bueno, la clave de tu pregunta es que hay una importante dimensión de lo humano que tiende a la autoconservación, entonces es mucho más trabajoso asumir que todo lo que uno piensa y siente puede ser de otra manera, porque te coloca en una especie de estructura abismal donde sabés que todo lo que ahora te está rodeando puede mutar y entonces te genera un vértigo importante, ¿no? Que es asumir que uno está en un permanente estado de transformación continua. Te diría que casi en términos inmunológicos se genera esta especie de autodefensa, donde uno - rápidamente- a una realidad que ya de por sí es amorfa, trata de interpretarla siempre para tratar de sostenerse en ese lugar en donde uno quiere estar. Lo que me parece que se pone en juego una vez más es ese debate entre ser libre o estar seguro, ¿no? Y esa tensión es permanente. ¿Cuánta libertad sacrificamos por la seguridad y cuánta seguridad sacrificamos por ser libres?

-Da la sensación que estamos en un momento bisagra de la historia de la humanidad donde parece que hay un viejo mundo que hay que dejar atrás y que necesitamos nuevas preguntas y nuevas respuestas, pero sin poder referenciarnos en lo viejo. Acá la Filosofía juega un rol central, ¿no?

-Yo creo que la historia de la humanidad siempre fue ese contraste entre un mundo que va mutando y sus instituciones que siempre atrasan, ¿no? Porque además toda institución tiene una fuerte convicción conservadora, porque se trata justamente de ordenar lo establecido. Mientras lo que el cambio lo que hace es demoler esas estructuras firmes. Lo que me parece que estamos viviendo ahora es, una vez más, y tal vez de un modo bien radicalizado es la carencia absoluta de un nuevo lenguaje, de una nueva narrativa. Por lo tanto, de nuevas estructuras de pensamiento, para comprender lo que está sucediendo. Fijate que la palabra posverdad -si querés, incluso-, asume el prefijo pos, que es un prefijo muy detentatorio, de un lenguaje que no termina de cuajar, ¿no? Es como que todo nuestro lenguaje no alcanza para tratar de pensar esta forma novedosa de conocimiento porque estamos acostumbrados a que la cosa sea verdadera o falsa. Pero acá aparece una forma completamente diferente que rompe ese pensamiento binario, entonces nuestro lenguaje y nuestro conocimiento no da a basto. Me parece que claramente hacia el futuro se trata de desestructurar estos dispositivos cognitivos puestos en el lenguaje, puestos en el pensamiento, que es lo mismo.

Es muy interesante como ejemplo -mañana algo voy a decir-, voy a usar muchos ejemplos de cine. Es muy interesante una película del año pasado llamada "Arrival" o "La Llegada", que es una película que muestran la historia de una traductora que logra traducir un lenguaje extraterrestre y en el momento en el que lo traduce, le cambia absolutamente su concepción del tiempo. Porque en ese lenguaje otro, que es el lenguaje "del otro", el de los extraterrestres, obviamente tiene otra forma de estructurar, de disponer y ordenar la realidad.

Hay un filósofo que se llama, Giorgo Agamben, que dice que cualquier revolución venidera tiene que empezar por una fuerte revolución en el lenguaje, porque evidentemente ahí se van condicionando nuestras formas de interpretar el mundo.

-¿Cuáles son esos temas o preguntas, que en lo personal, como filósofo, te hacés en este momento histórico?

-No, a ver..., yo realmente creo que hay muchos cruces. El primero, como cruce histórico es una realidad si querés más social, de un país que está viviendo un cambio muy abrupto de modelos de gestión, ¿no? Me parece que en ese sentido hay así como una especie de sensación casi esquizofrénica de oscilar de un extremo a otro. De pasar de un modelo que privilegia el rol del Estado a pasar que un modelo que privilegia el rol del mercado, y que des-privilegia al Estado en su faceta interventora. Todo eso tiene como consecuencia directa, no sólo en la economía que es en lo primero que se visualiza, sino también en todos los tipos de construcciones institucionales en las que vivimos, como la educación, como el rol de la cultura. Es decir, se va visualizando un cambio, entonces me parece que ahí hay una necesidad de reconstruir narrativamente el lenguaje de la política, que parecería que seguimos utilizando términos de la política más afines a otro tiempo y que hoy por hoy me parece que la alianza de gobierno comprendió la necesidad de cambiar ese lenguaje y por eso le lleva grandes ventajas a los otros modelos. Para los que creemos en otro modelo de país, es un momento fundamental para renovar esas narrativas y repensar de qué manera otro modelo posible de sociedad puede realmente describirse así mismo desde otra perspectiva. 

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El conductor del programa de televisión "Mentira la verdad" (Canal Encuentro) es, quizás, el divulgador del conocimiento filosófico, más popular del momento. Lleva las preguntas de su disciplina incómoda a teatros (show Desencajados Filosofía+música), a espacios culturales de todo el país, a la calle, a programas de radio, y una larga lista de etc. La gente lo sigue y lo escucha por todas las plataformas reales y virtuales.

Además de la charla que ofrecerá este viernes en el espacio cultural Julio Le Parc, Darío Sztajnszrajber también presentará este sábado, 14 de octubre, junto al historiador Felipe Pigna la conferencia: "Preguntas de la historia y la filosofía. Amor + muerte + religión + poder. En el centro de congreso y exposiciones Alfredo Bufano, de San Rafael. La cita es a las 21, con entrada gratuita.

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