Federer y Tsonga, disputarán la final de Paris Bercy
El suizo buscará quedarse por primera vez con el certamen francés cuando enfrente mañana al tenista local que intentará ser profeta en su tierra. Berdych e Isner fueron las víctimas de los finalistas.
Le hará falta esa motivación extra al francés, que ha perdido cinco veces de las ocho que ha afrontado al helvético y que en el omnisport parisiense ha demostrado un tenis de mayor altura al del galo.
Tsonga llega a la final de forma bastante irregular. Mostró carencias en su debut ante el español Guillermo García-López, se mostró más solvente frente al italiano Andreas Seppi y ni siquiera tuvo que vestirse de corto en cuartos de final por la retirada del número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic, con problemas en un hombro.
Y en la semifinal, olió la eliminación cuando Isner le colocó contra las cuerdas en el duodécimo juego del tercer set. Tsonga lo había empezado bien, mandaba 40-0 y todo apuntaba que habría desempate.
Sin embargo, se dejó remontar y acabó concediendo hasta tres bolas de partido que Isner no supo aprovechar. Se salvó por la mínima y forzó el juego de desempate, una suerte en la que el servicio de Isner podía ser decisivo.
Pero el estadounidense demostró poca sangre fría en esa suerte, igual que había sucedido en el del segundo set.
Comenzó cediendo su servicio y, a partir de ahí, el viento sopló de cola para Tsonga, que no tuvo más que esperar que la fortaleza mental del joven estadounidense se desmoronara como un castillo de naipes.
Hasta ese momento, Isner demostró un juego por encima del puesto 25 que marca su ránking, como había venido sucediendo a lo largo de todo el torneo.
Apoyado en su potente servicio, dominó con claridad el primer set y acalló un pabellón que estaba deseoso de ver ganar a su campeón.
Amenazó en el segundo, pero Tsonga logró forzar el juego de desempate en el que Isner no estuvo acertado. Y en el tercero forzó al francés hasta colocarle contra las cuerdas. Pero le faltó rematar y acabó quedándose sin su primera final de un Masters 1.000.
Será la primera final para Federer en Bercy, el único grande en el que no había estado en el último peldaño. El año pasado la rondó, pero en semifinales desperdició tres bolas de partido contra el francés Gael Monfils.
El suizo llegó este año con menos minutos y más ganas que nunca de colmar la deuda que tenía con este torneo, el único que falta en su palmarés junto a Roma y Montecarlo.
Apartado de las pistas durante varias semanas, retomó la competición en Basilea la semana pasada y ganó. En París parece haber recuperado su mejor tenis, algo que comprobó mejor que nadie el checo Tomas Berdych, que probó la medicina del helvético y salió diciendo que sabía igual a la que recetaba cuando era número uno del mundo.
El checo venía dictando ley y había eliminado al británico Andy Murray, el tenista en mejor forma del momento. Pero contra Federer apenas si pareció un jugador mediocre, tal fue el nivel del suizo.
Con la de Bercy, Federer ya tiene todas las finales de los Masters 1.000, algo que nadie más ha logrado. Ha ganado 17 de ellas y ha perdido doce.
Mañana tendrá la ocasión de sumar, ante Tsonga, su victoria 18 en un torneo de ese nivel, superar Agassi y quedarse a una de Rafael Nadal.