Una bicicleta con "buena imagen", el invento de un fotógrafo de Medios Andinos
Marcelo Piaser es el fotógrafo de Sitio Andino en San Rafael y apasionado de un oficio que heredó de su padre y abuelo.
Marcelo Piaser
La carpintería de los Piaser, ubicada históricamente en calle Independencia de San Rafael, frente a la desembocadura de la calle Brasil y a metros del pasaje Yudowicz, fue el ámbito en que Marcelo creció, jugando como niño primero, esgrimiendo algunas herramientas ya adolescente y aprendiendo el oficio en su juventud como consecuencia inevitable del entorno en el que le tocó crecer.
Usando esas habilidades adquiridas, Marcelo hoy se pasea muy orondo en una llamativa bicicleta que él mismo construyó y que tiene una particularidad muy especial. Si no fuera por un par de detalles, la bicicleta sería totalmente de madera.
La idea surgió hace un par de años atrás, cuando decidimos cerrar la carpintería como emprendimiento comercial y quedó como esa piecita que algunos tienen en el fondo de sus casas para entretenerse con su hobbie, explica Marcelo.
Cuando mi viejo vivía, yo trabajaba en la carpintería, pero la fotografía empezó a gustarme como una profesión y charlando con él decidí dedicarme a esto, pero nunca dejé de ir a pasar un rato allí, tomando mate, charlando y haciendo en general algunas cosas que me entretenían. Así hice todos los muebles de mi casa y los pisos de las habitaciones y cuando completé todas esas tareas me propuse hacer algo que me gustara, aunque no sabía que podría ser, explica Marcelo.
Buscando en Internet, empezaron a gustarme los diseños de bicicletas, sobre todo desde que las grandes automotrices han abierto casi un nuevo nicho de mercado con estos prototipos. Mirando las bicicletas de Audi o Porsche y leyendo acerca de los materiales que usaban para construirlas me empecé a meter en el proyecto y me largué a construir mi propia bicicleta hecha con este material que es tan especial para mí, como es la madera, relata.
La idea fue que la bicicleta tuviera su parte mecánica muy simple, de modo que cualquier repuesto su pudiera conseguir sin complicaciones y me enfoqué en el diseño y en el ensayo de distintas maderas, dice con un entusiasmo que contagia.
Aproveché lo aprendido en mis años de estudio en la Facultad de ingeniería y empecé a probar con ángulos, inclinaciones, palancas y cálculos de fuerza y resistencia para ir encontrando la forma y el diseño del cuadro. Fuera de las platinas para encastrar las ruedas dentro de las horquillas que son de madera, más el eje central sobre el que giran los pedales y el caño del asiento, que no quise hacerlo de madera por una cuestión de seguridad, todo el material de la bicicleta es madera, explica.
Experimenté con algunos pegamentos que me permitieran curvar los laminados del cuadro y después de unas cuantas pruebas, la máquina quedó lista. La estructura general es un laminado de Guatambú hecho a mano, mientras que la parte estructural, la horquilla que soporta al eje delantero y la columna del asiento están hechos de una madera más dura que es una Guayubira. El eje central tiene unas platinas hechas en quebracho. En total, la bicicleta pesa unos 11 a 12 kilos, lo cual la hace un poco pesada, pero algunos bicicleteros amigos que la han probado, dicen que va muy bien y que rueda muy fácilmente.
Ahora se le presenta a Marcelo un nuevo desafío, porque mi hermano ya me pidió una, y un arquitecto amigo de Buenos Aires, que vió las fotos por Internet ya me pidió otra y desde el martes a la tarde, que fue el primer día que salí a la calle con la bicicleta, la gente no para de preguntarme dónde la compré y cómo pueden hacer para conseguir una igual, asique ya me estoy asustando con esto, dice con una amplia y orgullosa sonrisa que le hace pensar en unas cuantas bicicletas más circulando por todas partes.
Una maravillosa experiencia que muestra que los talentos que se esconden en nuestra sociedad son infinitos. También es una maravillosa lección de vida y una muestra que en esas pasiones escondidas que todos tenemos, a veces yacen tesoros invalorables.
Marcelo Piaser, el fotógrafo que podría convertirse en un artesano bicicletero, se despide explicando que otra de las cosas que me propuse fue hacer algo absolutamente ecológico. Todas las maderas que usé en la construcción de la bicicleta son autóctonas de nuestro país y hoy hacer algo así es más económico y ecológico que traerlo de afuera, concluye.